Los resultados de IAG, la empresa británica matriz de Iberia, han mostrado un buen inicio del año, con un gran tráfico de pasajeros en los primeros tres meses. El grupo logró aumentar un 77% su beneficio operativo hasta los 351 millones de euros, en un contexto donde muchas aerolíneas empiezan ya a sufrir el impacto del combustible. La demanda sigue fuerte, especialmente en las rutas transatlánticas y en las cabinas premium, mientras que el balance continúa siendo uno de los más sólidos del sector, con solo 0,5 veces deuda neta/EBITDA y más de 12.700 millones de euros de liquidez.
Ese probablemente es el gran mensaje del trimestre, pues IAG sigue demostrando una capacidad de resistencia superior a la media del sector. No solo mantiene márgenes elevados, sino que además conserva capacidad para seguir devolviendo 1.000 millones de euros al accionista hasta 2027.
El problema, por supuesto, es que el resto del año está lleno de incertidumbres. La crisis en Oriente Medio y el bloqueo del Estrecho de Ormuz no solo han generado un riesgo real de una escasez de combustible y materia prima para el sector, sino que han generado un cierre de rutas clave, que ya marca problemas en el transporte de mercancías; por lo que es complicado confiar en que los buenos datos del primer trimestre se mantengan una vez que llegue la segunda mitad del año, y el crecimiento está en duda para 2027 por primera vez desde la pandemia.
«Según la curva de precios del combustible al 5 de mayo de 2026, incluyendo nuestras posiciones de cobertura y los costes de sostenibilidad, nuestro coste de combustible sería de aproximadamente 9.000 millones de euros. Continuamos ejecutando nuestra política de cobertura y actualmente tenemos un 70% de cobertura para lo que resta del año con una combinación de instrumentos», asegura la empresa británica en el documento de la presentación de resultados.

El CEO, Luis Gallego, destacó que el grupo está «posicionado de manera única para navegar los vientos en contra actuales» gracias a su sólido modelo de negocio, estrategia, programa de transformación y trayectoria de ejecución.
LAS BUENAS NOTICIAS DE IAG EN EL CORTO PLAZO DEJAN RESPIRAR A IBERIA
Lo cierto es que, en el corto plazo, las aerolíneas que forman parte de IAG —como Iberia, Vueling o British Airways— han confirmado que no cancelarán vuelos en los meses de verano por falta de combustible. Es una buena señal, que recuerda que hay aerolíneas preparadas para una escasez del combustible, aunque, al mismo tiempo, hay expertos que ya señalan la preocupación por posibles cancelaciones o reducciones de rutas para el último trimestre del año.
Ese es el punto clave para los inversores, donde hasta ahora el mercado había descontado un escenario de normalización casi perfecto para las aerolíneas. Pero un petróleo estructuralmente más alto, tensiones geopolíticas persistentes y un menor crecimiento de capacidad pueden cambiar parte de esa narrativa. También aparecen señales que el mercado vigilará de cerca, como la caída del 13,5% en ingresos de carga, la presión competitiva en Aer Lingus y un menor crecimiento operativo del esperado.
Pero también es cierto que, a pesar de estos riesgos, los buenos datos de inicios del año y la preparación para una situación de crisis posicionan a la empresa hispano-británica mejor que a muchos de sus competidores para superar esta crisis. De todos modos, la realidad de todas las empresas del sector aeronáutico y turístico se mantiene en vilo ante la situación actual, sin ninguna señal de una respuesta rápida por parte de los gobiernos e instituciones que han generado una situación delicada para toda la economía, pero sobre todo para la aviación.
UN MENOR AUMENTO DE LA CAPACIDAD DE IAG
Lo cierto es que de momento la empresa ya ha confirmado un primer dato que va en contra de su crecimiento constante. Lo que se esperaba que fuese un aumento de su capacidad total de pasajeros de un 3% quedará, como mucho, en un 1%. Es un aviso ya de la preparación de la empresa para un último tramo del año que promete ser complicado.

Aun así, señalan motivos para el optimismo. «Seguimos esperando generar un flujo de caja libre significativo durante el año, pero dado el impacto del conflicto en Oriente Medio, es probable que sea inferior a los 3.000 millones de euros previstos en los resultados anuales de febrero. Ahora se espera que la inversión de capital (Capex) ronde los 3.500 millones de euros (frente a los 3.600 millones de euros previstos anteriormente).





