La IA revoluciona las telecomunicaciones: hasta un 70% menos de consumo en horas pico

Operadoras de telecomunicaciones como Telefónica y AT&T ya experimentan con asistentes autónomos capaces de coordinar múltiples agentes. la IA ya no actúa solo como soporte analítico o herramienta de atención al cliente.

La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa experimental para convertirse en un elemento estructural en la transformación del sector de las telecomunicaciones. Un reciente informe de la tecnológica IFS sitúa 2026 como un punto de inflexión para las operadoras, en un contexto marcado por la presión sobre los márgenes, el crecimiento exponencial del tráfico de datos y la necesidad de reducir el impacto energético de las redes.

Un nuevo modelo de IA para las telecomunicaciones

El documento apunta a un cambio de paradigma: la IA ya no actúa solo como soporte analítico o herramienta de atención al cliente, sino como sistema capaz de ejecutar decisiones de forma autónoma dentro de entornos controlados. Esta evolución, que algunos analistas denominan “IA agéntica”, permite a los sistemas coordinar tareas, anticipar incidencias y optimizar recursos sin intervención humana constante.

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La magnitud de la inversión prevista confirma la relevancia del fenómeno. Según estimaciones de IDC recogidas en el informe, el gasto mundial en tecnologías vinculadas a la IA superará los 337.000 millones de dólares en 2025 y podría alcanzar los 749.000 millones en 2028. Dos tercios de ese volumen se integrará directamente en procesos operativos críticos, una señal clara de que la automatización inteligente formará parte del núcleo de negocio.

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Centros de datos. Fuente: Agencias

En el ámbito energético, el impacto ya es medible. El informe destaca experiencias en redes 5G donde la combinación de inteligencia artificial y técnicas avanzadas de gestión permite reducciones diarias de consumo de hasta el 33% en determinados emplazamientos. En franjas de baja demanda, los ahorros pueden alcanzar el 70% sin afectar la experiencia del usuario.

Por ello, la eficiencia energética se ha convertido en una variable estratégica. En un sector donde la electricidad representa uno de los principales costes operativos, reducir el consumo por gigabyte transmitido tiene un efecto directo en la rentabilidad. El informe subraya que descensos de dos dígitos en kWh por GB pueden traducirse en ahorros de decenas de millones de euros anuales en redes de tamaño medio.

El reto de la nueva industria: las fábricas inteligentes y la gestión energética

Además, la infraestructura evoluciona hacia modelos “edge-native”, donde el procesamiento se acerca al punto de consumo para reducir latencia y optimizar recursos. Las previsiones de GSMA Intelligence estiman 5.500 millones de conexiones 5G en 2030 y hasta 38.500 millones de dispositivos IoT (Internet de las cosas) empresariales, cifras que anticipan un aumento sostenido de la demanda energética y de capacidad de gestión en tiempo real.

Operadoras de telecomunicaciones como Telefónica y AT&T ya experimentan con asistentes autónomos capaces de coordinar múltiples agentes para resolver incidencias o automatizar procesos de red. En el caso de Telefónica, su asistente Aura gestiona cientos de millones de interacciones anuales, integrando capacidades generativas que personalizan la respuesta al cliente.

Más allá de la tecnología, el informe señala que el verdadero desafío es organizativo. La automatización inteligente exige rediseñar procesos, formar a los equipos y establecer nuevos marcos de gobernanza. La adopción de IA no implica necesariamente destrucción de empleo, pero sí una redefinición de competencias hacia perfiles especializados en datos, redes y ciberseguridad.

En definitiva, las empresas de telecomunicaciones que consigan integrar inteligencia artificial, eficiencia energética, modernización de infraestructura y gestión del talento en una estrategia coherente podrían obtener ventajas competitivas sustanciales. El resto corre el riesgo de quedar rezagado en un mercado donde la eficiencia operativa y la sostenibilidad ya no son opcionales, sino condiciones de supervivencia.


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