Cloudflare despide a 1.100 empleados por la IA mientras bate récords de ingresos

La firma de ciberseguridad reduce plantilla por primera vez en su historia, mientras los ingresos alcanzan máximos históricos. El anuncio reabre el debate sobre si la inteligencia artificial crea o destruye empleo neto en el sector tecnológico.

Cloudflare registró sus mayores ingresos trimestrales justo antes de comunicar el primer despido masivo de su historia. Más de mil empleos eliminados por una razón que el propio CEO define con una palabra: la inteligencia artificial.

Claves de la operación

  • Primer ERE en una trayectoria de crecimiento ininterrumpido. La compañía nunca había despedido a más de un centenar de personas de una vez en sus quince años de actividad.
  • Facturación récord que no evitó la tijera. Los ingresos del primer trimestre alcanzaron los 1.420 millones de dólares, un 26% más que el año anterior, según los estados financieros preliminares.
  • El embate de la IA en los puestos de atención al cliente. El CEO Matthew Prince asegura que los avances en automatización permiten gestionar el mismo volumen de consultas con menos personal.

El anuncio, filtrado a través de una comunicación interna que ha recogido TechCrunch, sorprendió a la plantilla el jueves por la tarde. Los 1.100 afectados desempeñan, en en su mayoría, funciones de soporte, atención al cliente y operaciones, departamentos que según la dirección han visto cómo las herramientas de inteligencia artificial generativa cubren buena parte de su carga de trabajo.

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Paralelamente, Cloudflare presentó un balance financiero que rozó el pleno. La facturación creció un 26% interanual, hasta rozar los 1.500 millones de euros al cambio actual, y el margen operativo mejoró tres puntos porcentuales. La contradicción entre la euforia inversora y el hachazo laboral es el síntoma más claro de una transformación que muchas empresas tecnológicas aún no verbalizan.

Matthew Prince lo expresó sin paños calientes en la nota a los empleados: “los beneficios de la IA nos permiten ser más eficientes y, francamente, no necesitamos a tanta gente para hacer lo mismo”. Un lenguaje directo que, según fuentes cercanas a la compañía, responde a la presión de los fondos de inversión por mejorar la rentabilidad antes de la próxima ampliación de capital.

La noticia cae como un jarro de agua fría sobre un sector que, hasta hace apenas dos años, competía ferozmente por el talento. La automatización de los centros de soporte técnico podría convertirse en la puerta de entrada de los despidos en compañías que aún presumen de pleno empleo. O lo que es lo mismo: el futuro ya está aquí, y trae un sobre de despido.

La empresa que más crece del sector CDN recorta plantilla en el mismo trimestre en que bate su récord de facturación.

El ‘factor IA’ que vuelve prescindibles mil puestos de soporte

Según la documentación interna, Cloudflare implantó en el segundo semestre de 2025 un asistente basado en modelos de lenguaje que hoy resuelve sin intervención humana cerca del 60% de las incidencias de nivel 1 y nivel 2. La empresa no ha detallado el ahorro económico, pero el número de empleados eliminados habla por sí solo.

La jugada tiene una lectura económica inmediata: la reducción de costes fijos mejora el ebitda y libera capital para competir en precio con gigantes como Akamai o Fastly. El 60% de las tareas de soporte que se automatizan es asumido por los algoritmos, lo que reduce el coste por ticket y acelera los tiempos de respuesta. En un mercado de infraestructura de red donde cada dólar cuenta, adelgazar la estructura de soporte puede ser la diferencia entre ganar o perder un megacontrato con un hyperscaler.

El dilema del inversor: más facturación, menos plantilla

En España, la compañía mantiene una oficina en Madrid desde 2019 que emplea a medio millar de personas, en su mayoría ingenieros de redes y ventas técnicas. Aunque la empresa no ha precisado cuántos de los 1.100 puestos recaen en la filial ibérica, el temor entre la plantilla local era palpable ayer, según comentarios en redes profesionales.

El despido colectivo sitúa a Cloudflare en el mismo escalón que otras tecnológicas que han recurrido a la IA para justificar recortes mientras sus cuentas gozan de buena salud. El debate ya no es si la inteligencia artificial destruye empleo sino si lo hace en una proporción que los nuevos roles de ‘ingeniero de prompts’ o ‘entrenador de modelos’ logran compensar. Por ahora, los números no cuadran.

Lecciones para el tejido tecnológico español

Cuando una empresa como Cloudflare —que no atraviesa una crisis— recorta un porcentaje significativo de su plantilla por ganancias de productividad de la IA, el aviso salpica a todo el sector. En España, donde los grandes empleadores TIC (Telefónica, Indra, las filiales de los bancos) llevan años invirtiendo en automatización, la receta puede replicarse en cuanto el ciclo económico dé un respiro.

Cloudflare aterrizó en Madrid en 2019 con la apertura de un centro de operaciones que hoy atiende a buena parte de sus clientes del sur de Europa. Desde entonces, ha colaborado con operadores locales y ha prestado servicios a firmas como El Corte Inglés o Prosegur. La apuesta por la eficiencia que ayer se saldó con despidos masivos contrasta con el discurso de expansión que la compañía mantuvo en sus visitas institucionales a España durante 2024 y 2025.

El riesgo para el mercado laboral local es evidente: si la IA sustituye a los equipos de soporte, los perfiles junior de ingeniería y los agentes de atención al cliente serán los primeros en desaparecer. La alternativa, según los sindicatos del sector, pasa por la recolocación en áreas de desarrollo de producto o por una reforma de la formación profesional que incorpore competencias en IA. De momento, la realidad es que 1.100 personas se van a la calle y la empresa sube en bolsa. Cosas que pasan en 2026.

En esta redacción observamos que la dirección ha optado por sacrificar empleo antes que margen, una ecuación que no todos los competidores pueden aplicar sin riesgo. El verdadero desafío para el inversor no es si la IA recorta plantillas, sino si los recortes erosionan la calidad del servicio que sostiene la reputación de Cloudflare ante sus clientes corporativos. Mientras tanto, la compañía se enfrenta a la paradoja de ser más rentable que nunca y, al mismo tiempo, de generar una inseguridad laboral que podría desincentivar el talento.


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