Anthropic cierra un acuerdo de computación de 1.800 millones con Akamai para su IA

La operación refleja la necesidad voraz de infraestructura en la nube entre las empresas de inteligencia artificial. Anthropic se blinda frente a OpenAI y Google con un socio estratégico que le da músculo computacional para seguir escalando sus modelos.

La carrera por la inteligencia artificial exige inversiones cada vez más elevadas en infraestructura. Anthropic, valorada en más de 60.000 millones de dólares tras su última ronda de financiación, acaba de cerrar un contrato de computación en la nube por 1.800 millones de dólares con el proveedor estadounidense Akamai Technologies. Según adelanta Bloomberg citando fuentes cercanas a la operación, el acuerdo compromete a la empresa de Dario Amodei a un gasto masivo en capacidad de procesamiento durante varios años y refuerza su posición en la guerra por la supremacía de la IA.

Claves de la operación

  • Un compromiso plurianual que dispara la facturación de Akamai. El contrato compromete a Anthropic a pagar 1.800 millones durante varios años a cambio de acceso garantizado a capacidad de procesamiento en la nube de Akamai. Esta cifra podría representar un impulso notable para los ingresos del proveedor, que facturó 4.030 millones en 2025.
  • Diversificación estratégica frente a Amazon y Google. Anthropic ya mantiene alianzas con AWS y Google Cloud, pero este movimiento le blinda frente a posibles limitaciones de capacidad y le da poder de negociación. La apuesta por Akamai como tercer proveedor muestra una voluntad de no depender de un solo gigante.
  • Oportunidad histórica para Akamai en un mercado dominado por los hyperscalers. La entrada de Akamai como infraestructura cloud para entrenar y ejecutar modelos de IA le permite competir de tú a tú con Amazon Web Services y Microsoft Azure, abriendo un nuevo frente de negocio más allá de su tradicional negocio de CDN.

La batalla por el cómputo en la nube: Anthropic se independiza de los gigantes

El acuerdo con Akamai no es casual. Anthropic ya ha invertido miles de millones en capacidad cloud con Google y Amazon. De hecho, Google posee una participación del 10% y ha comprometido hasta 2.000 millones de dólares adicionales en infraestructura. Pero el consumo de computación para modelos como Claude 5.5 se ha disparado. La compañía, que compite codo con codo con OpenAI y Google DeepMind, necesita un suministro prácticamente ilimitado de GPUs y TPUs para entrenar y ejecutar sus modelos de última generación. En esta redacción entendemos que la empresa de Dario Amodei se ha visto forzada a buscar un socio alternativo para no verse estrangulada por la escasez. Un movimiento inteligente en una industria donde las limitaciones de capacidad pueden frenar una ventaja competitiva de forma abrupta.

Publicidad

Según fuentes de Bloomberg, los 1.800 millones se desembolsarán de forma escalonada durante los próximos cuatro años, lo que supone una inyección de ingresos recurrente de unos 450 millones anuales para Akamai. Para una compañía que facturó 4.030 millones en 2025, esto representa un salto de más del 10% adicional en ingresos cloud. Dejémoslo en un ‘ya veremos’ si logra ejecutar esa promesa de rendimiento.

El gasto mundial en infraestructura cloud alcanzará los 450.000 millones de dólares en 2026, según las proyecciones de Gartner, y el segmento específico de IA crece a un ritmo del 35% anual. En este contexto, el acuerdo entre Anthropic y Akamai es un paso lógico para garantizar el suministro y evitar cuellos de botella que lastren la innovación.

Akamai se reinventa como proveedor de IA en un mercado saturado

Akamai Technologies, proveedor de servicios de red y nube, es conocido por su red de distribución de contenidos (CDN), pero lleva años invirtiendo en en transformar sus centros de datos en plataformas de computación cloud. La compañía ha desplegado una arquitectura de borde que permite ejecutar cargas de trabajo de IA más cerca del usuario final. Este enfoque podría darle una ventaja en latencia para determinadas aplicaciones empresariales, un argumento que probablemente ha convencido a Anthropic.

La apuesta de Akamai por la IA generativa es arriesgada. Enfrenta a gigantes como AWS, Azure y Google Cloud, que invierten decenas de miles de millones al año. Pero el contrato con Anthropic le da un sello de aprobación que puede atraer a otros clientes de IA. Cosas que pasan en 2026.

El contrato con Akamai no convierte a Anthropic en líder indiscutible, pero sí le da por primera vez una posición desde la que negociar de igual a igual con los hyperscalers y blindar su ritmo de innovación.

Lecciones para el ecosistema español: la necesidad de una nube soberana

En España, la demanda de infraestructura cloud para IA también es voraz, aunque a una escala más modesta. Telefónica Tech ha integrado la IA en su oferta de servicios gestionados y mantiene acuerdos con los hyperscalers, pero carece de un músculo propio para competir en el entrenamiento de grandes modelos. Indra ha anunciado inversiones en IA para defensa, pero depende de los grandes proveedores estadounidenses. Si Anthropic necesita diversificar más allá de Amazon y Google, las empresas españolas también deberían plantearse la viabilidad de una infraestructura soberana que no esté sujeta a los vaivenes de la geopolítica digital.

El sector de los centros de datos en España movió inversiones por valor de 1.800 millones de euros en 2025, según Spain DC, y se espera que triplique su capacidad en los próximos cinco años. Empresas como Merlin Properties, Nabiax o Interxion están ampliando sus campus, pero la gran asignatura pendiente sigue siendo la computación especializada en IA, donde los proveedores locales aún dependen de acuerdos con los hyperscalers. El caso de Anthropic con Akamai demuestra que existen alternativas viables fuera del triángulo AWS-Azure-Google Cloud.

La histórica dependencia de Europa del cloud norteamericano ha sido un quebradero de cabeza para reguladores y gobiernos. La Ley de Datos europea y la propuesta de un cloud soberano (Gaia-X) ha avanzado a trompicones, mientras Bruselas debate cómo garantizar la autonomía sin perder competitividad. El acuerdo Anthropic-Akamai recuerda que la soberanía digital o se construye con hechos o se queda en papel mojado.

Habrá que seguir de cerca la evolución de este contrato y, sobre todo, la capacidad de Akamai para satisfacer una demanda que crece a un ritmo cercano al 40% anual. El tiempo —y la potencia de cálculo— dirá.


Publicidad