Sobrecarga de información: 4 claves para combatirla

En la actualidad, acceder a la información resulta más fácil que nunca. A través de distintos medios, podemos consultar lo que sucede en el mundo y también qué hacen las personas que nos rodean. Sin embargo, las redes sociales, los correos, las noticias, navegar por internet… pueden causarnos una sobrecarga de información.

La sobrecarga de información es un problema que afecta cada vez a mas personas. Recibir más datos de los que podemos procesar causa desde confusión hasta ataques de ansiedad. Mucha información nos aturulla y hace que se nos complique tomar decisiones o simplemente estar tranquilos.

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Sobrecarga de información: saturación

A pesar de que durante el día recibimos un gran número de estímulos, la capacidad de nuestro cerebro para procesarlos es limitada. Por ello, cuando recibe mucho más de lo que puede interpretar, se satura y nos sentimos confundidos.

La fatiga mental es una de las consecuencias de la sobrecarga de información y da lugar a problemas como el estrés crónico y la ansiedad. ¿Lo peor? No nos damos cuenta de ello hasta que es demasiado tarde, porque la tendencia es querer estar siempre al tanto de los últimos acontecimientos.

Existe un término en inglés que se utiliza últimamente (FOMO, por sus siglas) que hace referencia al miedo de “perderse algo” y es una de las razones que llevan a muchas personas a consumir información sin descanso. De este modo, el uso de las tecnologías de la información ha crecido exponencialmente, incluso entre la población más joven.

Consecuencias de la sobrecarga de información

Además de confusión, la sobrecarga de información impacta de forma negativa en nosotros de diversas maneras. Por un lado, afecta a nuestra productividad al distraernos y dificultar la concentración a la hora de realizar nuestras tareas. Por otro, también influye en lo bien o mal que nos sintamos.

Se ha visto que la exposición continua a la información, sobre todo, si esta es negativa, aumenta la irascibilidad y el malestar; nos vuelve volubles e impulsivos.

Maneras de evitar la sobrecarga informativa

A pesar de que nos movemos en un mundo en el que recibir estímulos es la constante del día a día, existen maneras o estrategias para evitar la sobrecarga informativa y desintoxicarnos de la tecnología.

1. Filtrar la información que consumimos

Un problema añadido a la sobrecarga de información, en los últimos tiempos, es la saturación de bulos o “fake news”. Si ya de por sí resulta complicado filtrar la información cuando resulta demasiada, con los bulos se agrava el problema, hasta el punto de que ya no sabemos qué es verdad y qué es mentira.

Por tanto, lo aconsejable es informarnos siempre de fuentes oficiales e intentar, en la medida de lo posible, no revisar múltiples plataformas. Del mismo modo, seguir contenido que nos guste o nos sea útil, también nos ayudará a filtrar y consumir contenido de mayor calidad.

2. Consumir con consciencia

Limitar el consumo y hacerlo con consciencia también nos ayudará a evitar la sobrecarga de información. Es decir, debemos evitar consumir contenido de manera compulsiva, sino hacerlo porque de verdad queremos y nos interesa.

Asimismo, establecer unos horarios nos ayudará a no estar todo el día pegados a las redes sociales u otras plataformas y a disfrutar de otras aficiones y quienes nos rodean.

3. Clasificar la información y desarrollar un pensamiento crítico

Ni todo lo que leemos es verdad ni todo lo que leemos es útil. De esta manera, si aprendemos a clasificar la información y desarrollamos un pensamiento crítico, será más difícil que caigamos en información falsa.

Consumir contenido engañoso es muy perjudicial para la salud mental, porque, como ya hemos visto, afecta a nuestro humor y nos causa estrés. Por ende, lo mejor es clasificar lo que leemos para procesarlo mejor y, en el caso de no entenderlo o dudar, dejar esa información en “cuarentena” y no darle más importancia de la que merece.

4. Descansar y desconectar

La manera más efectiva de evitar la sobrecarga informativa es el descanso. Permitir a nuestro cerebro desconectar es la mejor forma de reducir la saturación y, para ello, aparte de dormir, podemos hacer actividades que también son beneficiosas para nuestra salud física, como caminar o hacer ejercicio.

Del mismo modo, las actividades creativas son muy relajantes para nuestro cerebro, así que guardar un rato para escribir, dibujar o pintar también nos puede ayudar. Y, sobre todo, no perder contacto con la realidad y hablar con nuestros allegados nos servirá para salir de la espiral informativa del día a día y pensar en lo que de verdad importa.


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