La nueva versión de ‘La isla del tesoro’ con Ridley Scott al timón y Hugh Jackman como Long John Silver no verá la luz bajo el paraguas de Disney. 20th Century Studios, su propia división, ha dicho que no.
El motivo, aunque sorprende a primera vista, responde a una lógica corporativa implacable: la adaptación compite directamente con ‘Piratas del Caribe’, la franquicia que la Casa del Ratón lleva años intentando resucitar. En un mercado donde las historias de corsarios se miran con lupa, Disney prefiere no fragmentar las posibilidades de su marca estrella con un rival interno.
El proyecto, que adapta la novela de Robert Louis Stevenson publicada hace 143 años, prometía ser uno de los blockbusters más ambiciosos del cine reciente. Pero el estudio ha optado por apartarse antes incluso de que comenzara la puja, cediendo el paso a una guerra de ofertas que ya calienta los despachos de Hollywood.
El ‘no’ de Disney a su propia división
20th Century Studios es, desde 2019, una filial de Disney. La decisión de rechazar el guion de Scott, por tanto, viene dictada desde arriba. Y no es una cuestión de calidad ni de potencial comercial: el libro ha vendido más de 100 millones de copias en todo el mundo y se ha traducido a más de 50 idiomas.
El problema es la estrategia de cartera de la matriz. Disney considera ‘Piratas del Caribe’ una prioridad absoluta, aunque la saga lleve años parada. Cualquier otra producción de temática pirata, por muy musculosa que sea su ficha artística, corre el riesgo de restarle energía a un relanzamiento que todavía no tiene fecha pero consume recursos y atención ejecutiva.
La guerra de ofertas que se avecina
El portazo de Disney deja a Ridley Scott y a su equipo con un paquete casi irrechazable: un director veterano que acaba de entregar ‘Gladiator 2’, un actor taquillero dispuesto a encarnar al pirata más famoso de la literatura y una propiedad intelectual con un siglo y medio de vigencia comercial.
Los grandes estudios ya han tomado nota. Warner Bros., Universal o Paramount ven la ocasión de hacerse con un título que, en manos ajenas, sería un competidor temible. Y no es habitual que un proyecto de este calibre quede libre sin que Disney mueva un dedo.

La puja promete ser intensa. Cada aspirante tratará de atar no solo los derechos de adaptación, sino también la participación del estudio en la futura taquilla internacional. Con Jackman como gancho y Scott al mando, la inversión inicial se justifica sola.
Cuando una división de Disney rechaza un proyecto de Ridley Scott con Hugh Jackman, la razón no es la calidad: es el temor a canibalizar una franquicia que ya no termina de zarpar.
Pero el movimiento también revela una paradoja: Disney apuesta por revivir ‘Piratas del Caribe’ sin tener un plan cinematográfico firme, mientras deja escapar una historia que podría generar una nueva saga de aventuras marinas.
Un clásico que asusta a Disney y excita a la competencia
La decisión corporativa de 20th Century Studios encaja en un patrón más amplio de la industria: el miedo a la canibalización siempre ha existido, pero se ha agravado con la concentración de estudios en manos de grandes conglomerados. En 2026, Disney prefiere proteger su propiedad durmiente antes que arriesgarse a que un éxito ajeno la entierre definitivamente.
Este caso recuerda a otras renuncias estratégicas, como cuando el mismo estudio rechazó distribuir determinadas películas de terror porque competían con su propio sello de terror. Sin embargo, el valor de ‘La isla del tesoro’ va más allá del género: es una marca global que cualquier rival explotará con una campaña de marketing masiva.
La gran pregunta es si Disney, al bloquear ahora esta adaptación, está protegiendo una gallina de los huevos de oro o regalando el mapa del tesoro a un competidor. La respuesta no llegará hasta que ‘Piratas del Caribe’ vuelva a los cines. Mientras tanto, Hugh Jackman ya calienta la pata de palo.





