El físico español Pablo Jarillo-Herrero, profesor del MIT, ha ganado el premio Kavli de Física por su descubrimiento del ángulo mágico del grafeno, un hallazgo que sentó las bases de la twistrónica. El reconocimiento, anunciado el 10 de junio de 2026, lo convierte en el primer científico español en recibir uno de los galardones más prestigiosos del mundo y refuerza su candidatura al Nobel.
Un giro de 1,1 grados que cambió la física de materiales
En 2018, Jarillo-Herrero y su equipo en el MIT hicieron girar dos láminas de grafeno —cada una de un solo átomo de espesor— hasta un ángulo exacto de 1,1 grados. Lo que ocurrió a continuación desafió todas las previsiones teóricas: el material, que a temperatura ambiente es un semimetal, se volvió superconductor. La electricidad fluía sin resistencia alguna. El dato sorprendió a todos.
La teoría predecía que el grafeno bicapa retorcido se comportaría como un aislante. Pero en el laboratorio del MIT, las medidas mostraban justo lo contrario. “Cuando vi que el grafeno era superconductor, por poco me da un infarto”, confesaría después Jarillo-Herrero. Aquel hallazgo inesperado abrió un nuevo campo: la twistrónica, una disciplina que explora cómo la rotación relativa entre capas atómicas puede generar propiedades físicas completamente nuevas sin modificar la composición del material.
De la sorpresa a una nueva disciplina
El concepto del ‘ángulo mágico’ no era del todo nuevo. En 2011, el físico teórico Allan MacDonald, de la Universidad de Texas en Austin, predijo que al girar dos capas de grafeno exactamente 1,1 grados emergerían propiedades cuánticas exóticas. Pero su cálculo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, solo cobró vida cuando Jarillo-Herrero lo demostró experimentalmente siete años después.
A partir de 2018, el campo de la twistrónica eclosionó. Cientos de laboratorios en todo el mundo comenzaron a explorar otros ángulos y otros materiales bidimensionales, como el disulfuro de molibdeno o el nitruro de boro hexagonal. Rotando capas con precisión nanométrica, los investigadores han logrado inducir magnetismo, ferroelectricidad e incluso estados topológicos exóticos. Todo con el mismo material base: carbono puro.
La idea evoca la búsqueda de la piedra filosofal, pero en versión nanociencia. “Es como una piedra filosofal inversa”, ha dicho Jarillo-Herrero. “En lugar de convertir cualquier material en oro, la twistrónica permite obtener con un solo material todas las propiedades de la materia”.

Un premio que marca el camino al Nobel (y un futuro a dos décadas vista)
El premio Kavli, creado en 2005 por el filántropo noruego Fred Kavli, reconoce cada dos años investigaciones pioneras en Nanociencia, Neurociencia y Astrofísica. Su palmarés es una antesala fiable del Nobel: Jennifer Doudna, Emmanuelle Charpentier (CRISPR) y los físicos Kip Thorne y Rainer Weiss (ondas gravitacionales) lo recibieron antes de ser llamados a Estocolmo. Jarillo-Herrero ya había sido distinguido en 2018 con el Premio Wolf de Física, otro clásico predictor del Nobel.
El jurado del Kavli ha destacado su “trabajo fundacional que ha establecido el campo de la Twistrónica”. Comparte el galardón con Eva Andrei, de la Universidad Rutgers, que fue la primera en demostrar experimentalmente que girar bicapas de grafeno alteraba sus propiedades —un trabajo que en 2009 fue considerado por Science como uno de los diez avances científicos del año, pese a que la propia revista se lo había rechazado por demasiado especulativo—, y con el citado Allan MacDonald, el teórico que bautizó el ‘ángulo mágico’ y puso los números sobre la mesa.
Sin embargo, Jarillo-Herrero mantiene los pies en el suelo. “Aún falta un tiempo, posiblemente más de dos décadas, para que los avances de la twistrónica se conviertan en productos que lleguen al mercado y cambien la vida de la gente”, advierte. La superconductividad observada en el grafeno bicapa retorcido solo aparece a temperaturas ultrabajas, cercanas al cero absoluto. Para aplicaciones prácticas como la electrónica de consumo o las redes de transmisión eléctrica, haría falta que el efecto se mantuviera a temperaturas mucho más altas, un desafío que ocupa hoy a decenas de equipos en el mundo.
El giro de 1,1 grados entre dos láminas de carbono puro bastó para que emergiera la superconductividad donde nadie la esperaba.
La dimensión humana del premio no es menor. Nacido en Valencia en 1976, Jarillo-Herrero se licenció en la Universitat de València, pasó por California y se doctoró en Delft antes de aterrizar en el MIT en 2008. Aunque lleva más de dos décadas en Estados Unidos, mantiene una estrecha colaboración con el Institut de Ciències Fotòniques (ICFO) de Castelldefels, donde es Profesor Distinguido Visitante desde 2022. “Ponga Herrero en su artículo, por favor, es el apellido de mi madre y le sabría mal que lo quitara”, comentó en una entrevista reciente. Un gesto que habla de la persona tras el científico.
La próxima semana, Jarillo-Herrero y MacDonald recogerán en Bilbao el premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, que también ha reconocido este año sus contribuciones a la física de materiales. El reconocimiento se acumula, y con él, la expectativa de la comunidad científica: cuando un físico logra arrancar superconductividad de una simple rotación de carbono, las puertas del Nobel comienzan a abrirse. Por ahora, el Kavli es el eco más fuerte de ese rumor.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Que al rotar dos capas de grafeno un ángulo de 1,1 grados (el “ángulo mágico”), el material se convierte en superconductor, y que la manipulación del ángulo entre capas atómicas (twistrónica) puede generar múltiples propiedades físicas sin cambiar la composición química.
- Dónde: Laboratorio del MIT, Cambridge (EE.UU.); primer trabajo experimental publicado en 2018.
- Institución responsable: Premio Kavli 2026 en Nanociencia concedido a Pablo Jarillo-Herrero (MIT), Eva Andrei (Rutgers) y Allan MacDonald (Texas-Austin).
- Cuándo: Anuncio del fallo el 10 de junio de 2026.
- Impacto a futuro: La twistrónica abre la puerta a diseñar materiales con propiedades a la carta, aunque su aplicación práctica aún tardará dos décadas. El premio consolida a Jarillo-Herrero como candidato al Nobel de Física.




