La candidatura de Kevin Warsh para presidir la Fed queda desbloqueada en el Senado tras el giro del republicano Thom Tillis. Wall Street descuenta ya un cambio de ciclo monetario.
Claves de la operación
- Tillis retira el bloqueo y allana la confirmación. El senador republicano por Carolina del Norte deja de oponerse después de que el Departamento de Justicia archivara la investigación que afectaba a su entorno, según ha informado Bloomberg. La votación en el comité bancario queda expedita.
- Wall Street anticipa un giro hacia tipos más bajos. Los futuros sobre fondos federales recogen una probabilidad creciente de recortes adicionales en el segundo semestre, en línea con la postura histórica de Warsh frente al balance de la Fed y la inflación de activos.
- Powell se despide el miércoles con su última rueda de prensa. El relevo cierra una etapa marcada por el endurecimiento poscovid y la pugna abierta con la Casa Blanca durante el segundo mandato de Donald Trump.
El pulso por el control monetario en Washington llega a su desenlace
Analizamos el desbloqueo como el final de meses de pulso institucional entre la Casa Blanca y un sector del Senado que había convertido la sucesión de Jerome Powell en moneda de cambio. Tillis, que mantenía reservada su posición, ha aceptado dar vía libre a Warsh tras conocerse el cierre de la investigación abierta por el Departamento de Justicia. La secuencia, según fuentes recogidas por Financial Times, despeja la aritmética del comité bancario y deja el plenario al alcance del oficialismo.
Warsh, exgobernador de la Reserva Federal entre 2006 y 2011, regresa al edificio Eccles con un perfil conocido por los mercados. Defendió la retirada temprana de los estímulos durante la era Bernanke. Aquella postura le costó entonces quedar en minoría dentro del FOMC. Ahora vuelve como cabeza visible.
El nombramiento llega en un momento delicado. La inflación subyacente en Estados Unidos se ha estabilizado por debajo del 2,7% según los últimos comunicados del FOMC, pero la presión política sobre la independencia del banco central ha sido constante. Trump ha reclamado durante meses recortes más agresivos. Warsh, pese a su perfil ortodoxo, ha mostrado en intervenciones recientes una visión más flexible sobre el ritmo de reducción del balance.
Lo que se juega Europa con el relevo en la Reserva Federal
El BCE observa el movimiento con atención. Un giro acomodaticio en Washington presionaría al euro al alza y complicaría las exportaciones de la zona. El diferencial de tipos entre la Fed y el BCE marcará la senda del cruce eurodólar en los próximos trimestres, y la banca europea cotizada lo sabe. Santander, BBVA y CaixaBank han venido beneficiándose del entorno de tipos altos en márgenes financieros. Cualquier giro brusco en la curva americana se traslada, con retardo, a las expectativas sobre el Euríbor.
De hecho, los analistas de mesa que seguimos en esta redacción apuntan a que un Warsh confirmado supondría una relajación del coste del dólar a partir del cuarto trimestre de 2026. El mercado ya lo ha empezado a recoger.
El relevo en la Fed no cambia el mandato dual, pero sí el tono: Warsh llega con un Senado pacificado y una Casa Blanca que le ha allanado el camino sin disimulo.
Conviene mirar los datos despacio. La capitalización conjunta de los seis grandes bancos estadounidenses ha subido cerca de un 4% en las dos sesiones posteriores al cambio de postura de Tillis, según el seguimiento de cotización de Bloomberg. Es un movimiento relevante, aunque dentro de la volatilidad habitual del sector ante cambios en la presidencia del banco central.
¿Puede Warsh sostener la independencia de la Fed bajo presión política?
Aquí está el verdadero examen. Warsh accede a la presidencia con el respaldo explícito de la Casa Blanca, lo que en sí mismo introduce una sombra sobre la percepción de independencia. Observamos un patrón inquietante: cada vez que un presidente de la Fed entra con apoyo presidencial declarado, el mercado tarda meses en interiorizar que la institución sigue siendo la misma. Powell vivió ese arranque en 2018. Le costó dos años de credibilidad.
El antecedente más cercano para el inversor español es la traslación que esos cambios tienen sobre el Ibex 35 y su exposición exterior, que supera el 60% del beneficio agregado. Telefónica, Iberdrola, ACS y los propios bancos cotizados tienen ingresos en dólares o vinculados al cruce. Una Fed más laxa debilita el dólar, encarece relativamente el euro y comprime los ingresos consolidados al cambio. No es teoría: en el ejercicio 2020, cuando el dólar se debilitó frente al euro un 9%, varias compañías del Ibex perdieron cientos de millones por efecto divisa pese a operar bien en sus negocios reales.
Cabe recordar que la Fed no es solo la Fed. Es el ancla de los mercados globales de deuda, el referente para los emergentes y la variable que condiciona la curva de bonos europea. Por eso el relevo de Powell, lejos de ser un asunto interno de Washington, se sigue desde Madrid, Frankfurt y Londres con la misma intensidad. La rueda de prensa del miércoles, la última de Powell, marcará el cierre de un capítulo. La votación de confirmación de Warsh en el plenario del Senado, prevista para las próximas semanas, abrirá el siguiente. Queda por ver si el nuevo presidente conseguirá lo más difícil: que el mercado le crea cuando diga ‘no’ a la Casa Blanca.




