El apetito institucional por bitcoin ha girado en redondo. La métrica que agrega las compras de ETF al contado, tesorerías corporativas y mineros se ha desplomado hasta un -464%, su nivel más bajo desde que comenzaron los registros en 2020. Lo que antes era acumulación se ha convertido en una venta masiva que ya ha borrado buena parte de la demanda generada durante el rally de los últimos dos años.
La señal procede de Capriole Investments, una firma de análisis que sigue de cerca el comportamiento del dinero grande en bitcoin. Su indicador de compra neta institucional agrega el balance diario de los flujos en ETF estadounidenses, las variaciones en las reservas corporativas de compañías como Strategy o Metaplanet, y las monedas que venden los mineros para cubrir costes. El martes, la lectura global se situó en un -464%, lo que significa que las instituciones están retirando capital de bitcoin a un ritmo casi cinco veces superior al de la emisión diaria de nuevas monedas.
Charles Edwards, fundador de Capriole, lo resumió sin adornos: “Estamos viendo ventas institucionales récord. Los ETF están vendiendo diariamente el equivalente al 460% de la oferta minada”.
¿Qué mide realmente esta métrica y por qué asusta?
El indicador no es un simple dato de mercado; es una panorámica de las tres grandes fuerzas compradoras del ecosistema: los fondos cotizados, las empresas que acumulan bitcoin en sus balances y los mineros. Cuando todas ellas se ponen a vender al mismo tiempo, la presión bajista es difícil de contrarrestar.
Hoy las tres patas están en negativo. La línea de los ETF, que durante el rally de 2024 y 2025 fue un imán de capital, ha caído por debajo de cero. Históricamente, lecturas tan negativas han coincidido con fases de distribución agresiva —es decir, con momentos en los que el dinero profesional descarga sus posiciones antes de que el precio corrija con fuerza.
Para devolver el indicador a territorio positivo, haría falta que al menos uno de esos grupos volviera a comprar de forma sostenida. Por ahora, nadie quiere ser el primero.
Los ETF al contado, el epicentro del desplome
Los datos de Glassnode sobre los balances de los ETF spot estadounidenses confirman la sangría. A finales de 2025, cuando bitcoin marcó récords por encima de los 126.000 dólares, los fondos de BlackRock, Fidelity, Ark y el resto de emisores acumulaban cerca de 160.000 millones de dólares en activos. Hoy esa cifra ha caído por debajo de los 75.000 millones.
Parte de la reducción se debe al menor precio —si las monedas valen menos, el valor contable del fondo retrocede—, pero la mayor culpa es de los rescates netos. Solo en las últimas semanas, los ETF acumularon 13 sesiones consecutivas de salidas, con una pérdida conjunta de 4.300 millones de dólares. Es una fuga generalizada, no un problema de un solo producto: IBIT, FBTC, GBTC… todos están perdiendo combustible.
Los mineros, por su parte, también están soltando monedas: con los costes energéticos al alza y la recompensa reducida tras el halving de 2024, la necesidad de liquidez es mayor que nunca. El indicador de Capriole ha caído por debajo de de cero en todos sus componentes.

Como símil, es como si los grandes inversores que llenaron las arcas de los ETF durante la euforia institucional estuvieran vaciándolas ahora a toda prisa, deshaciendo el camino recorrido en meses.
Ballenas nuevas, pérdidas millonarias y el soporte psicológico de los 60.000 dólares
La presión no se limita a los fondos. Según CryptoQuant, los grandes tenedores de bitcoin que entraron en los últimos meses —apodados “nuevas ballenas”— han realizado pérdidas por valor de 2.500 millones de dólares al vender cuando el precio rondaba los 61.000 dólares, tras caer desde los 70.000. Mientras, las ballenas antiguas casi no han movido sus posiciones, lo que sugiere que el dolor se concentra en los compradores recientes, los que entraron con costes más altos.
Bitcoin cotiza ahora alrededor de 61.000 dólares, un nivel que actúa como suelo psicológico para muchos operadores. Perderlo podría abrir la puerta hacia los 50.000 dólares. Recuperar los 70.000 señalaría que las salidas empiezan a estabilizarse.
La señal más preocupante no es el precio de hoy, sino que las tres fuentes de demanda institucional —ETF, empresas y mineros— están vendiendo de forma coordinada.
Lectura de fondo: ¿capitulación o simple toma de beneficios?
Conviene poner en contexto lo que está pasando. En ciclos anteriores, hemos visto correcciones del 30-40% que luego se recuperaron con creces. La diferencia ahora es que la estructura de mercado ha cambiado: los ETF al contado concentran una gran parte del flujo institucional y funcionan como un grifo que puede abrirse y cerrarse con rapidez. Cuando las condiciones macro aprietan —tipos altos, aversión al riesgo, liquidez escasa—, los inversores profesionales aprietan el botón de vender sin miramientos.
Algunos analistas creen que estamos ante una toma de beneficios ordenada tras dos años de rally casi ininterrumpido. Las instituciones que compraron a 20.000 o 30.000 dólares están recogiendo plusvalías. Pero el hecho de que los nuevos compradores estén ya en pérdidas y que el indicador agregado haya caído tan bruscamente apunta más a una capitulación de los rezagados que a un simple rebalanceo de carteras.
Yo no me atrevo a pronosticar cuándo se girará la tortilla. Pero sí tengo claro que hasta que las salidas netas de los ETF no dejen de ser noticia, los bajistas seguirán llevando la voz cantante.




