Oracle ha logrado calmar los nervios del mercado tecnológico al batir las expectativas del cuarto trimestre fiscal y, sobre todo, elevar sus previsiones hasta cifras que desafían cualquier temor a un enfriamiento del gasto en inteligencia artificial. La compañía registró ingresos de 19.180 millones de dólares, ligeramente por encima de los 19.090 millones estimados, pero lo que realmente inyectó confianza fue la guía para el próximo trimestre, que apunta a un crecimiento del 28 % en ingresos y del 19 % en ganancias.
Claves de la operación
- Oracle eleva sus previsiones del próximo trimestre un 28 % en ingresos. El acelerón de los contratos de infraestructura cloud ligados a la IA empuja a la empresa a fijar objetivos muy por encima del consenso.
- La cartera de pedidos comprometidos (RPO) se dispara hasta los 638.000 millones de dólares. Hace un año la cifra era de 138.000 millones; el incremento de 500.000 millones refleja una demanda a medio plazo que tranquiliza a los inversores.
- El mercado castiga inicialmente el resbalón en software cloud. Las ventas de software en la nube quedaron ligeramente por debajo de lo esperado, lo que provocó una caída del 8 %; pero las previsiones recuperaron el tono plano en minutos.
El resbalón en software que casi entierra la euforia
Aunque los resultados globales superaron las previsiones, los ingresos por software en la nube se quedaron en 4.130 millones de dólares, frente a los 4.170 millones calculados por los analistas. Un desfase nimio, pero suficiente para que la acción de Oracle se desplomara un 8 % en las operaciones posteriores al cierre de Wall Street. En un entorno donde Broadcom no había mejorado sus previsiones la semana anterior, cualquier señal de debilidad en un proveedor clave de infraestructura para IA se amplifica.
Sin embargo, en menos de una hora la compañía dio la vuelta al castigo. Al presentar la guía para el primer trimestre del próximo año fiscal, que prevé un salto del 28 % en facturación y del 19 % en beneficio, el precio se estabilizó y terminó casi plano. La lectura es clara: el mercado ya no juzga lo que Oracle vendió en el pasado, sino lo que cree que venderá mañana gracias a la IA.
Por su parte, la infraestructura en la nube —el motor del crecimiento— reportó 5.790 millones de dólares, por encima de los 5.720 millones previstos. Oracle está ganando tracción en los despliegues de IA empresarial, un segmento que hasta hace poco dominaban AWS, Azure y Google Cloud. El gasto en centros de datos explica buena parte del esfuerzo: el capex superó en 5.700 millones de dólares lo presupuestado, lo que ha obligado a la compañía a buscar financiación adicional.
La financiación récord que sostiene la ambición
Oracle anunció que emitirá 20.000 millones de dólares en deuda y otros 20.000 millones en nuevas acciones para financiar sus inversiones. La necesidad de capital se deriva de un gasto en centros de datos 5.700 millones superior al previsto, una muestra del apetito voraz de infraestructura que impone la IA generativa.
Aun así, el dato que más tranquiliza a los analistas es el crecimiento de los pedidos ya comprometidos (RPO, por sus siglas en inglés). La cartera se ha engordado en 500.000 millones de dólares hasta alcanzar los 638.000 millones, un salto desde los 138.000 millones del año anterior. Esa visibilidad de ingresos futuros aleja el fantasma de un derrumbe súbito de la demanda.
El mercado ya no premia los resultados pasados; solo le importa si las inversiones en inteligencia artificial justificarán las ambiciones del mañana.
Oracle en la arena de los hyperscalers: ¿puede mantener el paso?
La historia de Oracle en España se remonta a los años ochenta y hoy sus sistemas soportan procesos críticos en banca, telecomunicaciones y administraciones públicas. Su apuesta por la infraestructura cloud de alto rendimiento ha sido la carta con la que ha vuelto al juego de los grandes. Sin embargo, el terreno está más disputado que nunca: AWS, Azure y Google Cloud siguen concentrando la mayor cuota de mercado, y cada uno de ellos invierte decenas de miles de millones al año en centros de datos.
El riesgo no está en la demanda —los contratos firmados lo demuestran—, sino en la capacidad de Oracle de escalar sin comprometer sus márgenes. Recurrir al mismo tiempo a deuda y ampliación de capital para sostener el ritmo de inversión es un movimiento que los inversores observan con cautela. Si el ciclo de la IA se ralentiza, la compañía arrastraría una losa financiera considerable.
En esta redacción entendemos que Oracle ha hecho bien en poner cifras sobre la mesa, pero la verdadera prueba será la ejecución de esos pedidos multimillonarios. El próximo informe trimestral, previsto para dentro de tres meses, dirá si el optimismo estaba justificado o si el mercado volverá a castigar cualquier desviación.




