Microsoft ofrece bajas voluntarias al 7% de su plantilla por la IA

La compañía estrena un programa de salidas negociadas sin precedentes mientras anuncia una inversión récord en infraestructura de inteligencia artificial. El formato suave esconde un ajuste profundo en las capas donde la automatización empieza a sustituir tareas humanas.

Microsoft abre la puerta de salida al 7% de su plantilla en Estados Unidos con un plan de bajas voluntarias inédito en su historia.

La compañía dirigida por Satya Nadella ha lanzado un programa de salidas negociadas que afecta a miles de empleados, según adelantó Financial Times esta semana. Es la primera vez que la tecnológica de Redmond recurre a esta fórmula, tradicionalmente reservada a empresas industriales en reestructuración. Y llega en un momento aparentemente paradójico: Microsoft acaba de anunciar una inversión récord de 140.000 millones de dólares en infraestructura de inteligencia artificial para este ejercicio.

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Microsoft y las bajas voluntarias: un giro cultural en Redmond

El programa, según el diario británico, se ofrece a empleados de distintas divisiones en Estados Unidos y contempla paquetes de indemnización mejorados frente a los estándares del sector. Microsoft emplea aproximadamente a 228.000 personas en todo el mundo, de las cuales cerca de la mitad trabajan en su mercado doméstico. Si el 7% citado se refiere específicamente a la plantilla estadounidense, el alcance podría situarse en torno a los 8.000 puestos.

No es un despido masivo al uso. Es algo más sutil, y probablemente más profundo.

La compañía ya había protagonizado dos rondas de recortes en los últimos dieciocho meses, con salidas forzosas que afectaron principalmente a divisiones de hardware, gaming (tras la integración de Activision Blizzard) y algunos equipos de ventas. La novedad ahora es el formato: bajas voluntarias con incentivo económico, una herramienta que permite a la dirección ajustar la plantilla sin el coste reputacional de un layoff y, sobre todo, filtrar qué perfiles quiere retener.

De acuerdo con la información publicada por Financial Times, el programa se solapa con una revisión interna de roles en áreas donde la automatización por IA está cambiando los flujos de trabajo. Ingeniería de software, soporte técnico, documentación y gestión de proyectos figuran entre las funciones donde los propios productos de Microsoft —Copilot a la cabeza— están demostrando capacidades que hace dos años se consideraban exclusivas del juicio humano.

Inversión de 140.000 millones en IA: la ecuación que explica los recortes

La cifra de 140.000 millones de dólares para este año fiscal supone casi duplicar el capex del ejercicio anterior y coloca a Microsoft en la cabeza del gasto en infraestructura de inteligencia artificial a nivel global, por delante de Alphabet y Meta. Ese dinero se destina mayoritariamente a centros de datos, chips de Nvidia y acuerdos de suministro eléctrico —incluido el polémico contrato con Three Mile Island firmado con Constellation Energy—.

¿Puede una empresa invertir esas cantidades y a la vez reducir plantilla sin contradecirse? La respuesta corta es que sí, y es precisamente la lógica que están aplicando todas las grandes tecnológicas. El capex va al músculo computacional; el opex se recorta en las capas donde el software empieza a sustituir tareas rutinarias. Amazon anunció salidas en enero, Google ha reorganizado sus equipos de búsqueda y Meta sigue en su fase de ‘año de la eficiencia’ extendido.

La diferencia es que Microsoft lo hace con guante de seda. Las bajas voluntarias transmiten un mensaje distinto al mercado laboral —y a los propios empleados que se quedan— que un despido traumático. Es un ajuste, no una crisis.

Microsoft despidos 2026

El dilema de fondo: productividad por IA o recorte encubierto

Aquí es donde conviene detenerse. Microsoft lleva dos años vendiendo Copilot a sus clientes corporativos con el argumento de que libera tiempo productivo sin necesidad de eliminar puestos. La narrativa oficial insiste en que la IA aumenta al trabajador, no lo sustituye. Y sin embargo, la propia compañía está ahora ajustando su plantilla mientras invierte cifras sin precedentes en la tecnología que, en teoría, no destruye empleo.

Esa contradicción merece ser nombrada. No digo que Microsoft esté mintiendo a sus clientes; digo que la evidencia empírica de su propia gestión interna matiza considerablemente el discurso comercial. Si la IA fuera puramente aumentativa, la compañía tendría un argumento de oro: crecer en facturación sin tocar plantilla. Está haciendo justo lo contrario.

Hay un precedente útil. Cuando la informática distribuida sustituyó al mainframe en los años noventa, IBM recortó más de 100.000 empleos entre 1991 y 1994, incluso mientras sus ingresos por nuevos servicios crecían. La transición tecnológica no es neutral en términos de empleo; redistribuye en lugar de preservar. Microsoft parece estar en el inicio de una redistribución similar, y el formato de baja voluntaria es el modo suave de gestionar una transición que en otras épocas se hubiera hecho a martillazos.

El siguiente hito para medir el rumbo será la publicación de resultados del cuarto trimestre fiscal en julio, donde veremos si los ahorros operativos acompañan al gasto en capex o si la productividad prometida de la IA se traduce en márgenes reales. Si no lo hace, la presión sobre la plantilla de Redmond —y sobre el resto de la gran tecnología— volverá en formato menos amable.


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