Resultados récord en la banca española bajo la sombra de Irán

Santander, BBVA y CaixaBank comunicarán beneficios trimestrales récord esta semana, pero las tensiones en Oriente Medio lastran sus cotizaciones a mínimos de valoración históricos.

Los tres grandes bancos españoles presentarán esta semana unos resultados del primer trimestre de 2026 que, según las estimaciones del consenso de mercado, superarán los registros históricos del año pasado. Santander, BBVA y CaixaBank comunicarán cifras récord. Pero nadie en las mesas de trading de Madrid celebra todavía.

La escalada de tensiones en Oriente Medio, con Irán en el centro del conflicto, ha introducido una variable que ningún modelo de riesgo tenía correctamente ponderada hace seis meses. Y esa incertidumbre está pesando más en las valoraciones que los propios beneficios.

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Beneficios Santander BBVA y CaixaBank: cifras que desafían el contexto

Según las proyecciones recopiladas por Bloomberg, Santander publicará un beneficio neto del primer trimestre cercano a los 3.400 millones de euros, lo que supondría un incremento del 9% respecto al mismo periodo de 2025. BBVA apunta a unos 2.800 millones, un 7% más. CaixaBank, por su parte, rondaría los 1.600 millones, consolidando el ritmo de crecimiento que mantiene desde la fusión con Bankia.

Son números que, en circunstancias normales, impulsarían las cotizaciones. No es el caso. Desde que la situación en el Golfo Pérsico se deterioró a principios de marzo, el Ibex 35 ha cedido un 4,2% y el sectorial bancario europeo acumula caídas del 6,8%, según datos de Refinitiv a cierre del viernes.

La banca española primer trimestre 2026 llega con fundamentales sólidos pero con un descuento de valoración que refleja el miedo. No la realidad de sus balances.

La guerra Irán banca: un riesgo que no estaba en los modelos

Lo que preocupa a los inversores no es tanto el impacto directo de un conflicto armado como sus efectos de segundo orden. El precio del petróleo Brent ha subido un 23% desde febrero, según ICE Futures Europe. Eso tiene implicaciones inflacionarias que podrían forzar a los bancos centrales a mantener los tipos altos más tiempo del previsto.

beneficios Santander BBVA

Para la banca española, tipos altos significan márgenes de interés robustos. Pero también significan menor demanda de crédito y, potencialmente, un repunte de la morosidad si la economía se enfría. Es un equilibrio delicado. Me parece que el mercado está descontando el escenario pesimista antes de que se materialice, algo que no siempre es racional pero que condiciona las decisiones de inversión a corto plazo.

Hay otro factor. Las exposiciones indirectas de la banca española a Oriente Medio son limitadas —ninguno de los tres grandes tiene presencia significativa en la región—, pero los mercados de capitales no funcionan en compartimentos estancos. Un evento de crédito en otra geografía puede contagiar las primas de riesgo europeas. Lo vimos en 2022 con la crisis de Credit Suisse.

Resultados récord en un mercado que no quiere celebrar

Aquí está la paradoja. Santander cotiza a un PER de 6,2 veces, BBVA a 5,8 y CaixaBank a 7,1, según datos de FactSet. Son múltiplos históricamente bajos para entidades con una rentabilidad sobre recursos propios (ROE) que supera el 12% en los tres casos. El mercado está pagando precios de crisis por bancos que generan beneficios de ciclo expansivo.

Una explicación posible es que los inversores institucionales han reducido exposición al sector financiero europeo como cobertura ante la incertidumbre geopolítica. Los flujos de fondos de renta variable europea en marzo registraron salidas netas de 8.200 millones de euros, la mayor cifra mensual desde octubre de 2023, según datos de EPFR Global.

Eso sí, cabe recordar que este tipo de desconexiones entre fundamentales y cotización no suelen durar indefinidamente. En 2020, tras el colapso inicial por la pandemia, la banca española tardó nueve meses en recuperar niveles previos a la crisis. Esta vez el catalizador podría ser más rápido si la situación en Irán se estabiliza. O más lento si escala.

Lo que me resulta llamativo es la diferencia de enfoque entre los equipos directivos y los analistas de sell-side. Los primeros insisten en que el negocio subyacente nunca ha sido más rentable. Los segundos rebajan precios objetivo citando factores macro que los bancos no controlan. Ambos tienen razón, lo cual no ayuda a tomar decisiones.

La presentación de resultados de esta semana será, en ese sentido, menos sobre las cifras y más sobre el tono de las guías. Si Santander, BBVA o CaixaBank ajustan sus previsiones de coste de riesgo o mencionan provisiones adicionales por prudencia geopolítica, el mercado interpretará que hay más incertidumbre de la que se reconoce públicamente.

Creo que la banca española está en una posición de fortaleza que el mercado no refleja. Pero también entiendo por qué los gestores prefieren esperar antes de aumentar posiciones. Cuando el riesgo dominante es exógeno e imprevisible, la paciencia suele ser la mejor estrategia. Aunque no siempre sea la más rentable.


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