Alergia y resfriado: en qué debes fijarte para no confundirlos

La primavera es una de las estaciones más temidas por aquellas personas con tendencia a la alergia, pero para poder combatirla es fundamental saber distinguirla de un resfriado.

¿Sufres de alergia durante la primavera? En ese caso, saber cuáles son los síntomas para poder distinguirla de un resfriado común te será de gran ayuda. Y es que la primavera no solo trae más horas de luz y temperaturas suaves, también llega con un problema de salud que afecta a miles de personas: la alergia al polen. Además, los expertos han advertido que esta temporada se presenta especialmente complicada en buena parte de España.

Los síntomas de la alergia son muy parecidos a los del resfriado, y pueden llegar a confundirse. Por este motivo, no siempre resulta fácil saber qué está pasando cuando aparecen los estornudos, la congestión nasal o el goteo constante. Dos complicaciones de salud que son muy similares, pero que nada tienen que ver por su origen. Así que distinguirlos bien resulta fundamental para acertar con el tratamiento y evitar molestias innecesarias.

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¿Cómo saber si es alergia o resfriado?

Entre las principales diferencias destaca la forma en la que aparecen los primeros síntomas: en los resfriados, las molestias no aparecen de inmediato, sino varios días después de haber entrado en contacto con el virus. Mientras que en una alergia, la reacción suele surgir casi al instante tras la exposición al alérgeno, algo que hace mucho más fácil relacionar la causa con lo que está ocurriendo.

Un síntoma muy característico que ayuda bastante a diferenciarlos es el picor. Cuando una persona tiene alergia, es muy frecuente notar picazón en los ojos, la nariz, la garganta o incluso en los oídos. No obstante, este tipo de molestias no son habituales en un resfriado común, y ahí ya puede empezar a estar una de las aclaraciones.

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Aunque comparten síntomas, la alergia y el resfriado se diferencian en varios aspectos que conviene saber. Fuente: Canva.

Los síntomas que marcan la diferencia

Los estornudos y el moqueo son señales típicas de ambas situaciones, y es verdad que están presentes tanto en alergias como en resfriados, aunque hay otros matices que conviene tener en cuenta. En el caso del resfriado, la mucosidad suele ser más espesa y algo más oscura o coloreada. También es más habitual que aparezcan dolor de garganta, tos, malestar general, algo de dolor corporal o incluso unas décimas de fiebre.

Pero, cuando se trata de una alergia, el moco suele ser más claro y acuoso. Debemos sumar también los ojos llorosos, el picor y esa sensación de molestia constante que muchas veces empeora al salir a la calle o al estar en contacto con aquello que provoca la reacción. La alergia no suele dar fiebre y rara vez provoca una tos húmeda o un cuadro de malestar general como el de un proceso vírico.

La duración también puede dar una pista

Un resfriado suele tener un recorrido bastante limitado y no se alarga más de una semana o diez días. La alergia, en cambio, puede mantenerse durante más tiempo y repetirse cada año en la misma época o al estar en determinados entornos.

Es por ello que muchas personas empiezan a sospechar que no están resfriadas cuando ven que las molestias no terminan de irse o se repiten una y otra vez al salir al exterior, estar en contacto con animales o pasar tiempo en zonas con mucha vegetación. Al final, la alergia sigue un patrón bastante más recurrente que el resfriado.

Por qué es importante distinguirlos bien

Estas afecciones pueden tener características comunes, pero para nada se tratan de igual forma. Y ahí está precisamente la importancia de saber qué ocurre realmente. Porque no tiene sentido recurrir a determinados medicamentos si en realidad lo que hay detrás es una reacción alérgica, igual que tampoco conviene restar importancia a un cuadro vírico pensando que se trata solo del polen.

Aprender a reconocer esas señales puede ayudar mucho a aliviar mejor las molestias y a actuar con más acierto en una época del año en la que ambos cuadros se confunden con bastante facilidad.


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