Jon Hernández, divulgador de inteligencia artificial: “El 98,5% de la gente que usa ChatGPT lo utiliza mal”

El divulgador tecnológico Jon Hernández advierte que el uso masivo de la inteligencia artificial no garantiza ventaja competitiva: la clave está en dominar ChatGPT con método para mejorar productividad y empleabilidad en el mercado laboral.

La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una herramienta cotidiana en millones de trabajos. Sin embargo, el verdadero debate ya no gira en torno a usarla o no, sino a quién sabe sacarle partido de verdad.

En ese contexto, el divulgador tecnológico Jon Hernández advierte que “el 98,5% de la gente que usa ChatGPT lo utiliza mal”. Su diagnóstico apunta a un cambio profundo en el mercado laboral y en la forma de relacionarse con la tecnología.

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Usar inteligencia artificial ya no da ventaja: el problema es cómo se usa

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Durante años, experimentar con inteligencia artificial suponía una ventaja competitiva clara. Hoy esa etapa ha quedado atrás. Según Hernández, el uso masivo de herramientas como ChatGPT ha democratizado el acceso, pero también ha generado una falsa sensación de dominio.

El experto sostiene que millones de usuarios se limitan a consultas básicas, sin explotar el verdadero potencial de la inteligencia artificial. Esto provoca que muchos profesionales crean estar actualizados cuando en realidad están utilizando versiones muy superficiales de estas tecnologías.

La consecuencia es directa en el empleo. Hernández advierte que un candidato que no sea fluido en inteligencia artificial parte con desventaja frente a otro que sí lo sea. En entornos empresariales cada vez más competitivos, la productividad aumentada por IA empieza a ser un criterio silencioso de selección.

El divulgador sostiene que tener acceso a ChatGPT es como disponer de un Ferrari. El problema es que la mayoría de los usuarios apenas sabe conducirlo. Sin entrenamiento ni metodología, el rendimiento real se queda muy por debajo de lo posible.

Por eso insiste en un cambio de mentalidad. No se trata de usar la inteligencia artificial de forma puntual, sino de integrarla en el flujo diario de trabajo. En su propia experiencia, asegura interactuar decenas de veces al día con estos sistemas, incluso durante periodos de vacaciones.

El lado inquietante de la inteligencia artificial que ya preocupa a los expertos

El lado inquietante de la inteligencia artificial que ya preocupa a los expertos
Fuente: agencias

Más allá de la productividad, Jon Hernández también pone el foco en los riesgos emergentes de la inteligencia artificial. Uno de los fenómenos que más le inquieta es el vínculo emocional que algunos usuarios están desarrollando con los asistentes virtuales.

El divulgador cita el caso de Grok, el sistema impulsado por Elon Musk, que incorpora avatares conversacionales diseñados para interactuar de forma cada vez más personal. A su juicio, estas dinámicas abren un debate social que aún no se está abordando con suficiente profundidad.

“Estamos viendo personas que desarrollan relaciones afectivas con sistemas de inteligencia artificial. Y esto no es trivial”, advierte. El riesgo, explica, no está solo en el uso individual, sino en la capacidad futura de estas tecnologías para influir en el comportamiento humano.

En paralelo, Hernández recuerda que las grandes tecnológicas mantienen como objetivo declarado alcanzar la llamada inteligencia artificial general (AGI), es decir, sistemas capaces de realizar cualquier tarea cognitiva humana. Aunque el horizonte temporal sigue siendo incierto, el ritmo de avance preocupa a parte de la comunidad científica.

A corto plazo, el impacto ya es visible. El experto menciona casos de automatización creciente en sectores creativos y tecnológicos, donde la inteligencia artificial está empezando a asumir tareas que antes requerían equipos completos.

Con todo, Hernández evita el catastrofismo absoluto. A su juicio, la clave está en la adaptación. La inteligencia artificial no sustituirá de golpe a todos los profesionales, pero sí está redefiniendo qué perfiles aportan valor real.

En conclusión, el especialista asegura que quienes aprendan a colaborar con la inteligencia artificial multiplicarán su capacidad productiva. Quienes la ignoren, en cambio, corren el riesgo de quedarse fuera del juego en un mercado laboral que ya está cambiando más rápido de lo que muchos perciben.


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