En una sociedad en la que la esperanza de vida se alarga cada década, ya no se trata sólo solo de vivir años y más años, sino de vivirlos bien, de moverse por la ciudad y disfrutar con amigos . El experto en ejercicio y salud Felipe Isidro, en una entrevista centrada en la longevidad y la vitalidad a partir de los 50 años, aborda justamente el concepto: el cuerpo y la mente reclaman un aliciente, un movimiento, una intención. Envejecer no tiene porqué ser sinónimos de deteriorar; con unos hábitos adecuados puede ser una época de plenitud física y mental.
2EQUILIBRIO Y ENERGIA PARA UNA VIDA LARGA
Más allá de la fuerza, la longevidad depende del equilibrio de las diferentes zonas de intensidad en el ejercicio. Felipe Isidro establece una buena analogía con la pirámide, donde las actividades de baja intensidad son la parte más ancha: caminar o moverse a un ritmo suave o nadar o realizar las tareas cotidianas activas. «La salud cardiovascular se construye desde la base, no desde el extremo», comenta.
«La aplicación de sesiones breves y exigentes pueden llegar a tener un gran impacto en fuerza y resistencia, pero bajo la supervisión correcta», pero «el HIT debe ser la cúspide de la pirámide, y nunca la base», advierte Isidro. Es la adaptación de los programas a las personas es moverse. Lo que para unos es una tensión positiva, para otros puede querer decir asumir un riesgo. La ciencia del ejercicio, bien aplicada, permite dar con ese punto óptimo en el que el cuerpo mejora y se adquiere más fuerza sin ser sometido a un desgaste.



