El amor, la traición y los secretos se confunden en un nuevo explosivo capítulo de Sueños de Libertad. Lo que parecía ser el día más feliz de la vida de Digna se convierte en una pesadilla cuando irrumpe el destino con severidad. La joven cancela su boda, y Raúl se ahoga en el alcohol incapaz de soportar el dolor de perder a María. Pero no es solamente una historia de corazones desgarrados, el accidente de María suscita sospechas, enfrentamientos, revelaciones que pueden cambiar para siempre la historia de los De la Reina.
3UN MISTERIO EN SUEÑOS DE LIBERTAD
El instante más potente del capítulo da comienzo en el momento en el que María, ya en la ambulancia, vuelve a la consciencia durante unos breves instantes. Su primer acto es desdeñar a Andrés con un tono helador, que deja asombrados a todos. ¿Por qué esa actuación? ¿Es tan solo el dolor, o hay algo más oscuro detrás de ello? La mirada de Begoña, que está cargada de preguntas, da lugar a descubrir que nada fue un infeliz accidente.
Luis, en el templo, se convierte de inmediato en el mensajero de la fatalidad. Su narración da pié al caos: Digna se ha desvanecido al conocer la noticia, y se priva la celebración de la ceremonia de bodas entre lágrimas y preguntas sin contestar. Pero hay una certeza: el accidente de María llega a generar pensamientos de muchas, pero de muchas consecuencias a quienes nadie podrá controlar.
El cuarto de un capítulo llega a concluir, claro, con más preguntas que respuestas. ¿Cuál fue el papel de Andrés? ¿Logrará Raúl la verdad que hay en Manuela? Y, más allá, ¿será capaz de deshacerse alguna vez Digna de la sombra que deja Don Pedro sobre su cabeza? Una cosa se ha de tener clara siempre: en Sueños de Libertad, la libertad tiene un precio, y alguien, en el próximo capítulo, va a tener que pagar por eso.
La negativa de María hacia Andrés es más que un simple gesto, es una acusación aprehendida. Begoña las observa en el momento, mientras repasa mentalmente lo que les ha sucedido en los últimos días. Las secuencias que inician la escena terminan de encajar como piezas de un rompecabezas espeluznante.
A medida que la ambulancia sale por la puerta, Begoña toma la decisión de ser ella misma quien investigue por su cuenta, dispuesto a enfrentarse a su propia familia.
En el hospital, la condición de María es crítica pero estable. Los médicos hablan en términos técnicos que Luz traduce para los familiares con la voz quebrada por las lágrimas. «Necesitamos que alguien firme la autorización de la cirugía», expone una enfermera. Y ellos, por el desamparo que siente, miran a Andrés, este vacile un segundo antes de dar el paso al frente.



