Shrinkflation en España al descubierto, el truco legal con el que te cuelan menos por lo mismo

El fenómeno silencioso de la reduflación se extiende por los supermercados españoles a pasos agigantados. La shrinkflation representa una de las estrategias comerciales más controvertidas que las empresas utilizan para mantener sus márgenes de beneficio sin aparentemente subir los precios, un método que consiste básicamente en reducir la cantidad de producto manteniendo el mismo envase y precio, pasando prácticamente desapercibido para el consumidor medio. Durante los últimos años, esta práctica se ha vuelto tan común que muchos ciudadanos ya la sufren a diario sin ser plenamente conscientes, afectando directamente a su economía familiar y poder adquisitivo en un contexto donde la inflación ya merma considerablemente los bolsillos españoles.

A diferencia de la subida directa de precios, donde el consumidor puede identificar claramente el incremento del coste, la shrinkflation opera en las sombras mediante sutiles modificaciones en el gramaje o el contenido del producto. Los fabricantes recurren a rediseños de envases, cambios en la composición o simplemente reducción de unidades dentro del mismo paquete, manteniendo la apariencia exterior prácticamente idéntica. Esta forma de inflación encubierta se ha convertido en una preocupación creciente para las asociaciones de consumidores españolas, que denuncian la falta de transparencia y el impacto real que supone para las familias, especialmente en productos de consumo habitual como alimentos, productos de higiene y limpieza.

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DE LA TABLETA DE CHOCOLATE AL ROLLO DE PAPEL: NINGÚN PRODUCTO SE SALVA

Fuente: Freepik

El sector alimentario lidera indiscutiblemente el ranking de la shrinkflation en España, con casos flagrantes que afectan a productos de consumo diario. Las tabletas de chocolate que antes pesaban 150 gramos ahora contienen 125 o incluso 100 gramos, manteniendo idéntico diseño de envase pero con sutiles modificaciones en la estructura interna que hacen imperceptible la reducción para el ojo inexperto. Los cereales de desayuno, galletas, patatas fritas y snacks en general han experimentado reducciones similares, con bolsas que contienen más aire y menos producto, pero que ocupan el mismo espacio en el lineal del supermercado.

La práctica de la shrinkflation no se limita exclusivamente a los alimentos, extendiéndose también a productos de higiene personal y limpieza del hogar. Los rollos de papel higiénico ahora tienen menos hojas o menor gramaje, los detergentes concentrados vienen en envases prácticamente idénticos pero con menor contenido, y los champús y geles de ducha mantienen botellas de tamaño similar pero con cantidades reducidas o fórmulas más diluidas. Esta tendencia afecta especialmente a los presupuestos familiares, ya que estos artículos de primera necesidad suponen un gasto recurrente e inevitable para todos los hogares españoles, amplificando el impacto real de la inflación encubierta que representa la shrinkflation en la economía doméstica.


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