José Pablo López intentará capear la tensión que se le avecina en RTVE

José Pablo López pasó la pasada semana por el Congreso para someterse al ‘examen’ de los nuevos miembros del Consejo de Administración de RTVE. El futuro presidente de la Corporación pública se reivindicó como autor del fichaje de David Broncano, quizá como respuesta a las palabras del todavía consejero José Manuel Martín Medem en una entrevista concedida a El Español.

Martín Medem asegura que el fichaje de Broncano fue ideado por el Gobierno, que La Moncloa tenía la la intención de contrarrestar a Pablo Motos, y que en la operación habría participado hasta el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero (que, según el consejero de RTVE, telefoneó a la entonces presidenta de la Corporación, Elena Sánchez, que se resistía al excesivo blindaje del contrato).

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¿REDUCCIÓN DE ALTOS CARGOS?

López ha prometido reducir la cúpula de la radiotelevisión, probablemente para atenuar el ruido que ha generado que vaya a estar rodeado de 14 consejeros sin atribuciones que podrían embolsarse entre 60.000 y algo más de 100.000 euros anuales.

Esta promesa no evitará la movilización de parte del ala progresista en la plantilla de RTVE, harta de las promesas incumplidas del Gobierno respecto a la Corporación pública, y alarmada por un decreto intervencionista «digno del PP», señalan voces consultadas por este medio.

La Moncloa justifica el decreto con un argumentario averiado: la «pluralidad» del nuevo Consejo sirve de excusa para colocar a personas afines a sus socios, y la «profesionalización» del organismo es el asidero en el que se agarran para mimar a los componentes de la nueva cúpula, que ejercerán de jarrón chino en una RTVE que pasará a tener una estructura presidencial.

En la nueva etapa, López podrá elegir a su equipo directo y comprar programas millonarios sin pasar siquiera por el Consejo de Administración de RTVE.

PAROS

El éxito de espacios como ‘La Revuelta’ (que ha propulsado a RTVE Play hasta el primer puesto del streaming en el mes de octubre), ‘La hora de La 1’ o ‘La Promesa’, y el sorpasso de La 1 a Telecinco, contrastan con el fracaso estético y moral que supone la aprobación de decreto que ha soliviantado al Consejo de Informativos de TVE, que ha protestado por la deriva del Gobierno en RTVE.

Este órgano insta a «todos los compañeros» de la televisión a unirse a los paros de 10 minutos convocados para este miércoles con el fin de «exigir una RTVE independiente cuyos responsables contribuyan» a generar «credibilidad».

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Sede de RTVE en Prado del Rey.

«Algo que no será posible si nuestros representantes, quienes toman las decisiones en la empresa, son elegidos a dedo y en función de intereses políticos y no de un proyecto audiovisual e informativo profesional», explican.

El Consejo de Informativos le piden al Gobierno que reviva el espíritu de la ley de 2017, y con ello, «recuperar la independencia» de la radiotelevisión y el «pluralismo en la elección parlamentaria de sus órganos».

6 AÑOS DE MANIOBRAS ESCASAMENTE PROGRESISTAS

Echar a un guionista por hacer un chiste obre la infanta Leonor, vetar la presencia de periodistas del ‘Telediario’ en el Sáhara, comprar millonarios programas a productoras cercanas a La Moncloa, despedir a Jesús Cintora por pactos políticos, fichar a personajes como Ana Obregón o Miguel Bosé, maniobrar para que no se hable de las eléctricas en los informativos, hacer panegíricos sobre Zarzuela o llenar La 1 de rebotados de Telecinco son algunas de las acciones escasamente progresistas que han realizado las diferentes direcciones de RTVE en los últimos 6 años.

Estos comportamientos no son nuevos para el PSOE. Esta formación ya utilizó RTVE como su patio de recreo entre 1982 y 1996. Durante este periodo se cancelaron por intereses políticos ‘La Clave’ o ‘La bola de cristal’, se censuró a Javier Krahe o Wyoming, y se envolvieron a los ‘Telediarios’ de un manipulador silencio sobre los crímenes de Estado perpetrados por los gobiernos que lideraba Felipe González, ayer ‘Míster X’ y hoy icono demócrata para la derecha mediática.

Con más elegancia, los socialistas volvieron a utilizar RTVE entre 2004 y 2011. Pese a la pluralidad de los ‘Telediarios’ y los varios hallazgos en materia de contenidos, José Luis Rodríguez Zapatero utilizó a la Corporación pública para financiar a las productoras de La Sexta (con el ánimo de que el bebé televisivo no naciese sietemesino) y quitó la publicidad a la Corporación pública (con la intención de contener el enfado de las televisiones privadas por el nacimiento de la citada señal y Cuatro).

En 2018, Pedro Sánchez se hizo con el poder tras prometer que regeneraría RTVE, que sin embargo va a estar controlada por un directivo cercano a su consejero áulico José Miguel Contreras, José Pablo López.

El futuro presidente de la radiotelevisión pública está especializado en otorgar peso a las productoras (ya que fuentes sindicales le acusan de haber privatizado las mañanas de La 1). Otras voces de la casa más afines a su figura recuerdan que el antaño director de la ‘pepera’ Trece ayudó como director de Contenidos generales de RTVE a devolver la competitividad a La 1. Esas mismas voces admiten que lo logró con la inestimable contribución del millonario presupuesto que manejó y la histórica debacle de Telecinco.

Pese a lo cual, la audiencia de La 1 no se elevó demasiado por la extendida lista de fracasos que también hay que atribuirle (‘El Conquistador del Caribe’, ‘Brigada Tech’, ‘La Plaza de La 1’ ‘Baila como puedas’ y otros estrenados tras su cese en el pasado mes de marzo como ‘Hermanos a la obra’).

FUTURO

López errará si pretende convertir RTVE en una prolongación de La Moncloa, que desde 2018 no había podido controlar la casa al cien por cien por las resistencias que, con mayor o menor intensidad, habían ofrecido Rosa María Mateo (que acabó carbonizada), José Manuel Pérez Tornero (socarrado por su obscena cercanía al PP y víctima del tándem que componían Contreras y el fallecido Miguel Barroso), o Elena Sánchez (reticente a que el contrato de Broncano superase los 2 años y no pudiera ser interrumpido si las audiencias no acompañaban).

Se antoja difícil de creer que López repita en RTVE la escrupulosa y aplaudida distancia que marcó ante el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso cuando dirigió Telemadrid, en parte porque se sabía seguro en el sillón gracias a la pinza que conformaban en su favor Ciudadanos (que apuntaló al PP madrileño en todos los ámbitos menos el televisivo) y el PSOE.

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Pese a lo cual, en La Moncloa se frotan las manos porque las críticas de la oposición a RTVE (y a la votación en el Congreso al día siguiente de la riada) quedan amortiguadas en parte por la impresentable gestión de la DANA realizada por el presidente valenciano Carlos Mazón, homenajeador involuntario de Enric Marco.

En la tarde del drama, Mazón alargó la sobremesa con la periodista Maribel Vilaplana y dice que le ofreció a esta la dirección de la televisión pública À Punt sin siquiera contar con el visto bueno del Consejo de Administración del ente.


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