Tous cabra legión

Dentro del triste esperpento que vivimos con la situación catalana, la realidad llega a superar con creces a la ficción. A ratos sainete, a ratos tragicomedia. La familia Tous está reclamando un papel principal en este teatrillo.

Asisto a la cómica actuación de los Tous. Su posición política, fraguada con gestos y amistades poco dudosos durante años, intenta ahora ser borrada a la velocidad de la luz a medida que se acerca la campaña de navidad. Pero esta vez, no va a ser tan fácil.

Lo que durante meses fue divertido para algunos, como si fuera una juerga juvenil o una travesura, eran claros guiños al independentismo y un insulto para todos los demás. Pero el tema se puso serio en el momento que al españolito de a pie le tocaron la moral y empezó la operación #payback. ¡Qué se lo digan a los bancos!

Banco Sabadell y La Caixa actuaron rápido, fueron prácticos y minimizaron los daños. Mucha gente no volverá, pero han evitado que más gente les abandone. Se les puede felicitar por una cierta eficacia en su comunicación de crisis. No era fácil, pero no lo han hecho nada mal (aunque esto aún no ha terminado). Y eso que en algún caso como La Caixa sus propios empleados lo complicaron de manera estúpida.

La firma Tous ha vivido merecidamente una situación de privilegio en España. Somos muchos los que hemos padecido las colas en los centros de El Corte Inglés para poder comprar el regalo de turno. Hace años era habitual verlos medio vacíos y sin embargo colas en el stand de Tous. Tenían que dar número para vender, como si se tratara de la pescadería. Llegaban a quedarse sin producto el día de la madre, en Reyes o el día de los enamorados. Había tortas. Estaban muriendo de éxito. Tiene pinta de que este año no van a tener ese problema.

Querida familia Tous: Hay más tontos que botellines. pero eso ya lo sabéis bien vosotros

No seré yo quien llame a un boicot (no voy a decir a nadie cómo tiene que actuar), pero si me recrearé en analizar una situación tan estúpida como anómala. Todo nos lleva finalmente al refranero popular español, que nunca se equivoca: querida familia Tous, hay más tontos que botellines.

Una familia que no entiende que representan a su propia marca y durante años coquetea con el independentismo. Coquetea de forma desagradecida con la ruptura ilegal de un país que les da de comer, y que representa una parte vital de sus ventas. Una familia que cree que no va a pasar nada y que nadie le dará importancia. Es delirante. Igual no nos gustan los españoles, pero que sigan comprando ositos. Lo que les ha pasado es tan ridículo como, posiblemente, merecido. Las únicas buenas noticias para ellos, es que tarde o temprano, bajará el souffle.

Pero a mí lo que más me ha llamado la atención es la manera pseudo infantil de apagar el incendio con una campaña de comunicación chorra para el populacho, como si la gente fuera realmente tonta. Mandar una carta a los empleados -y filtrarla a la prensa- explicándoles que “somos una firma orgullosamente española” es a estas alturas tan soez como cuando el angelito de Aznar decía que hablaba catalán, en la intimidad.

Poner un cartel de “marca española” con una banderita en las tiendas, y ahora, lo último: expulsar a los colegas independentistas que habíamos contratado hace años en la dirección de la Fundación Tous. Imagínate la cara de estos tipos. Te nombran para el patronato de la Fundación, entiendo que simpatizando con tus ideas claramente posicionadas (gente como Pilar Rahola, la mujer de Arthur Mas, y Lucía Caram, la monja argentina e independentista no parecen dudosos en sus ideales), y luego te echan a la calle por ese mismo motivo. Habrán flipado.

Es ridículo e infantil. De primero de comunicación corporativa. Lo habrá pensado el becario de turno. Sí ha trascendido que has coqueteado con el independentismo, ahora te toca pagar la factura. Cuando la gente se moviliza y reacciona, mandar una carta diciendo que “somos españoles y catalanes de corazón” además de muy hortera, es muy simple.

Banco Santander

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Seguro que en la fiesta “indepe”, la misma en la que Alba Tous se codeaba con sus colegas del establishment de la (breve) República Catalana les decía entre paella y cervezas que ella se sentía “orgullosamente española y catalana de corazón” (sic). Me reafirmo amigos, hay más tontos que botellines.

Siempre me pareció singular como la gente cambia más de principios que de opiniones. Y lo peor es que cree que el populacho con dos o tres noticias finalmente olvida. Ya saben, los principios son secundarios cuando la pela es la pela, y el Black Friday es el ensayo de la Navidad. Y con la Navidad no se juega.

Si los Tous siguen cambiando de principios a esta velocidad, en un par de semanas, a media que se acerca la nochebuena, acabarán cambiando su archiconocido osito por la cabra de la legión. A mí me entrará la risa. Y ni aun así creo que vuelvan las colas.

Feliz Black Friday.

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