Telefónica
José María Álvarez Pallete, presidente de Telefónica.

A simple vista, la posibilidad de que una ‘teleco’ histórica cómo Telefónica llegue a ser tu banco de confianza no podría superar el umbral de la lucubración. Acaso, una mirada más pausada y detenida del entorno, realidad del negocio y evolución de ambos sectores podría hacer cambiar de opinión hasta al más incrédulo. Y es que, como advirtió el escritor inglés Arthur C. Clarke, el futuro no es ya lo que solía ser.

La tecnología ha cambiado gran parte de los sectores económicos que conocemos. Lo ha hecho en los últimos años y seguirá haciéndolo en un futuro. Uno de las mayores transformaciones que se están gestando tiene que ver con el negocio bancario. Las necesidades son las mismas –en grandes líneas- desde pedir una hipoteca o un crédito para una pyme a abrir una cuenta o tener una tarjeta para sus gastos. La verdadera diferencia es cómo se resuelven esas necesidades, los canales utilizados y los intermediarios que intervienen. La tecnología no cambia las necesidades, sino que las cubre con mayor eficacia.

El pistoletazo de salida hacia la convergencia parece que se ha iniciado recientemente con la llegada de las denominadas Fintechs

Es en esta nueva realidad, donde convergen los caminos de Telefónica –del sector en general- y el sector bancario. El pistoletazo de salida hacia la convergencia parece que se ha iniciado recientemente con la llegada de las denominadas Fintechs, empresas tecnológicas que ofrecen servicios financieros, pero nada más lejos de la realidad. La convergencia entre los dos sectores se lleva forjando desde hace muchos años.

Una década atrás, pese a que todos los focos se los llevaba la brutal crisis que explotó en el sector financiero una parte del sector ya trabajaba en este cambio. No era difícil encontrar en 2008 y 2009 a grandes bancos de inversión como JP Morgan, Goldman Sachs o Morgan Stanley ofertar empleo a ingenieros de telecomunicaciones. Es más, la empresa que más trabajadores TIC ha contratado en los últimos años en Holanda, por ejemplo, es ING.

Algunos años más tarde, en 2013, se cerraba el primer acuerdo que implicaba que una telco y un banco trabajasen de la mano en un mismo proyecto en Europa. Curiosamente, esa primera teleoperadora fue presidida por Álvarez Pallete, y por parte del sector bancario fueron Banco Santander y Caixabank. El grueso del trabajo conjunto era desarrollar nuevos servicios digitales, entre ellos el “Wallet Digital” que intentaba reproducir un servicio de pagos de dinero de persona a persona a través del móvil.

BBVA

Francisco González (BBVA) cumple su deseo tras gastarse más de 3.500 millones

Los buenos resultados en la digitalización del BBVA, refuerzan la decisión de González y las fuertes inversiones realizadas durante toda una década

Un lustro después, todos aquellos esbozos se han ido haciendo realidad. El sector ha evolucionado en una encarnizada contienda en la que todo el mundo quiere ser la plataforma en la que se llevan a cabo los servicios. Los bancos evolucionan –con la chequera en la mano- a toda prisa para no quedarse atrás, las fintechs cada vez ganan más cuota de mercado por su agilidad, estructura flexible y valor añadido. Aunque la guerra no es de dos, al menos otros dos nuevos actores parecen que quieren unirse a esta contienda: las teleoperadoras y los llamados GAFAS (Google, Amazon, Facebook y Apple).

El primero de los nuevos actores se está incorporando de manera tímida. Algunas compañías insignia del sector ‘telco’ ya se han lanzado a competir de tú a tú con bancos y fintechs, mientras que otros de momento apenas han enseñado la patita.

La primera teleco que ha decidido dar el paso ha sido Orange. El pasado 2 de noviembre abría sus puertas –digitales- Orange Bank,  la rama bancaria de la antigua France Telekom. El futuro es ahora, la misma compañía con la que la mayoría de los franceses iniciaron su andadura en telefonía fija, móvil e internet ya les vende también los servicios bancarios completos.

Entre los muchos servicios que ofrece a sus clientes Orange Bank destacan al menos dos, una cuenta de captación de clientes y las tarjetas de crédito. La cuenta, que remunera hasta al 1% del capital invertido, es un perfecto reclamo para nuevos clientes gracias a una rentabilidad que pocas entidades ofrecen. Por su parte, las tarjetas que se denominan Visa Orange no tendrán comisiones salvo que se exceda el límite o se utilice menos de tres veces al mes. La estrategia de captación de clientes es obvia, por un  lado rentabilidad y por otra, comisiones muy reducidas.

La cristalización de un segmento bancario en una operadora no necesita una larga dilatación en el tiempo. De hecho, con todo el trabajo detrás ya realizado es fácil llevarlo a cabo en unos años. Uno de los primeros que dieron el paso y ahora tiene un propio sistema consolidado es Sofbank. En el caso de Orange, es un claro ejemplo de ello.

Imagen de Orange Bank

La andadura de Orange en el mundo bancario arranca oficialmente en 2015, cuando pública el denominado Plan Conquista 2015 que marcó los objetivos con vista a cinco años. El plan se certificó con la puesta en marcha de otro conjunto, denominado Plan Essentials 2020, que incluía objetivos tan dispares como triplicar la velocidad de conexión, la creación y potenciación de la red 5G o el desembarco de su propio banco móvil. Para ello, adquirió la licencia a través de la compra de las dos terceras partes de Groupama, una entidad bancaria francesa. En definitiva, con una licencia en apenas un par de años ha podido montar un segmento bancario.

El objetivo de la firma francesa no se queda en Francia, sino que los planes abarcan el desembarco en más países con el papel destacado de España. El Plan Essential preveía que en 2017 Orange Bank abriese en Francia, y que meses después llegase a España. Por lo que tras la apertura en Francia, el desembarco en el territorio español es posible que sea a partir de mitad del año que viene.

Telefónica ya enseña la patita

Hasta el momento, la firma presidida por Pallete tiene problemas mucho más serios en lo que centrarse que en abrir un nuevo segmento bancario. Aunque tampoco puede dar de lado la evolución del sector. Hasta el momento, el primer acercamiento es el servicio denominado Movistar Money. El servicio consiste en una plataforma virtual de créditos rápidos que se equiparan a los famosos de capital riesgo en los que los intereses son muy altos. En el caso de Movistar Money los intereses se acercan al 16% una cifra que aunque parezca alta es de las más bajas en este sector.

La operadora española tiene una plataforma denominada Telefónica Consumer Finance, en colaboración con Caixabank, a través de la que opera Movistar Money y que además ofrece financiación para móviles.

Telefónica Espala
Imagen sede de Telefónica.

Pese a esos dos tímidos acercamientos, la prueba esencial para medir si en los próximos años entra o no en banca es la aventura de su filial alemana O2. La compañía adscrita a Telefónica lleva más de un año en Alemania bajo el nombre de O2 Banking. En dicha compañía coinciden por un  lado el brazo financiero, representado por Fidor Bank, y por otro lado la plataforma online o plataforma tecnológica que es la propia filial de Telefónica en Alemania.

O2 banking opera a través de una app que puede ser descargada para IOS o Android y que permite entre otras cosas, desde realizar transacciones a través del número de teléfono a solicitar préstamos instáneos.

¿Cuál es el verdadero problema de Telefónica?

El paso adelante de Orange, pese a las tímidas acciones de Telefónica, deja en evidencia la poca valentía de las otras grandes teleoperadoras. Y es que, si tienen la tecnología, un personal altamente cualificado, infraestructuras suficientes y uno de sus máximos competidores ya ha dado el paso. ¿Qué frena a estos gigantes?

El caso es que dos de los tres principales accionistas de la operadora son bancos con los que competiría en el mercado español

En el caso de Telefónica la respuesta más obvia es: sus principales inversores. El caso es que dos de los tres principales accionistas de la teleoperadora, son bancos con los que competiría en el mercado español: BBVA y Caixabank. De hecho, una acción frontal de Telefónica como la de su filial en Alemania chocaría de frente con la plataforma Imagine Bank de Caixabank. Por lo tanto, que en Alemania se haya llevado a cabo y España ni siquiera haya ni perspectivas, quiere decir que tanto BBVA como Caixabank han cortado las alas a Pallete y Telefónica en el territorio nacional.

Un activo complementario para las telcos

La salida al sector bancario de las teleoperadoras no es casualidad, sino que se ajusta a una realidad dónde ambos sectores ya generan un gran número de sinergias importantes. El nicho de mercado en trabajadores, la apuesta por ingenieros de telecomunicaciones en ambas, el desarrollo de plataformas, dar al cliente cada vez más servicios y valor y la realidad de que el terminal móvil se convierta en realidad en tu propia oficina bancaria abren demasiadas vías comunes como para omitirlas.

Además de todo ello, el segmento bancario ofrece una solución a uno de los problemas que más pesan en los analistas a la hora de invertir en el sector: el peso de la deuda que acumulan, auspiciada por las grandes inversiones que llevan a cabo para vender. Con ello, el alto coste que supone para estas empresas tan endeudadas una subida de tipos de interés.

Aunque pueda parecer nimio, esta compensación entre ambos negocios podría generar sinergias todavía más positivas que las anteriormente citadas. La clave está en cómo afecta a cada negocio los tipos de interés. Al sector telco, normalmente muy endeudado, una subida de tipos le penaliza debido a que los intereses por la deuda pesan mucho. Por otro lado, en el bancario, una subida de tipos es una especie de bendición –en estos momentos más que nunca- porque les permite mejorar sus márgenes y obtener más ingresos.

Lo mismo ocurre ante una bajada de tipos: la deuda pesa menos, e incluso con tipos bajos la teleoperadora puede invertir más en su negocio. Esa mayor inversión se traduce en mayores ingresos que compensan un mayor estrés en los márgenes de los bancos. En definitiva, una combinación de ambos –ya se hace con las carteras de inversión- proporciona al inversor estabilidad en sus inversiones y tranquilidad.

Comentarios