La salud es una de las cosas más importantes de la vida. Como dice la famosa canción, es la primera. Sin embargo, los rumores sobre este tema, cosas que son buenas y otras que son malas, no siempre son ciertos.
Todos hemos escuchado de nuestras madres frases típicas como “abrígate bien, que te vas a resfriar” o el “tómate el zumo de naranja, que previene los resfriados”. Aunque el más odiado por todos en el verano era el “no te puedes bañar hasta que hagas la digestión”.
Lo hacían con cariño y para que no nos pasase algo pero, queridas madres, abuelas y tías, estabais en un error.
Los mitos sobre la salud son innumerables y aquí os dejo 10 que os pondrán enfermos.
La leche NO fortalece los huesos

Los hay a quien le encantaba tomar un vaso de leche por la mañana, después de comer y por la noche. Pero para otros era uno de los peores momentos del día. Y es que el hecho de que la leche fortalece los huesos es falso.
Varios estudios afirman que una persona no tiene por qué beber tres vasos de leche al día. Esta afirmación se basa en que no hay relación alguna entre ingerir este alimento y tener menos fracturas en los huesos.
Es decir, que por mucha leche que beba una persona, se puede romper fácilmente un brazo, una pierna o lo que sea.
Abrígate bien, que te vas a resfriar

Queridas madres, reconozcan que nos abrigaban con cinco jerséis y una cazadora y un abrigo por el simple hecho de que ustedes, frioleras, tenían frío. Y es que lo reconocen muchos chistes. Uno de ellos dice “¿qué es un jersey? Es una prenda que las madres ponen a sus hijos cuando ellas tienen frío”.
Por mucho que esta creencia forme parte de nuestras vidas, la realidad dista mucho de ella. Lo que hace que una persona enferme no es el frío, sino los virus.
Aunque sí, en cierto modo nos estabais previniendo de ello ya que estos virus suelen atacar a organismos debilitados, por ejemplo, por las bajas temperaturas.
El gorrito en la cabeza, para que no se escape el frío

Después de pelearnos y pelearnos por no parecer el muñeco de Michelín con toda la cantidad de ropa que nuestras madres nos ponían para no tener frío, llegaba el momento del gorro en la cabeza.
He aquí otro falso mito y que tuvimos que soportar durante años. El 90% del calor corporal no se pierde por la cabeza. El calor corporal puede perderse a través de cualquier otra parte del cuerpo que no esté cubierta, como la nariz.
Esta creencia se basa en que la cabeza no la llevamos cubierta, y el calor se escapa por ahí, pero nada más que por eso.
Los zumos de naranja NO previenen resfriados

Pero antes del lío de la vestimenta estaba el del desayuno. Un chocolate caliente, unas gallegas… ah, y no te olvides del zumo, que previene los resfriados.
Que no, madres, que no. ¿Quién no tenía esa madre, abuela o tía que te cebaba en el desayuno para prevenirte enfermedades? Pues esas personas tampoco estaban en lo cierto.
Sí, la vitamina C es buena para el funcionamiento de nuestro sistema inmune, pero es falso pensar que tanto la naranja como el zumo de naranja ayuda a prevenir y curar la gripe. Es más, en muchos casos es perjudicial el consumo excesivo de esta vitamina ya que produce efectos negativos en nuestro organismo, tales como diarrea o daños gastrointestinales.
Beber 8 vasos de agua al día

En la bebida también esta otro falso mito. Y es que no es preciso beber 8 vasos de agua al día. Sí es cierto que hay que aportar agua a nuestro organismo para el buen funcionamiento, el agua es un líquido vital.
Ahora sí, cada persona es un mundo y, por lo tanto, cada una de ellas tiene una composición física y metabólica distinta. Es decir, que hay que beber, pero no esa cantidad exacta. La cuantía a ingerir deberá ser proporcional a la actividad física y el metabolismo que tenga cada persona.
Por lo tanto, no te entristezcas si no llegas a ese consumo diario, que no pasa nada.
No te puedes bañar hasta hacer la digestión

Sí, la de horas que hemos perdido tirados en la arena de la playa, muriéndonos de calor, a la espera de que pasase la dichosa hora de la digestión. Sí, madres, hemos perdido horas de diversión por el típico “no te puedes bañar hasta hacer la digestión”.
Pues queridos lectores, ya podéis echárselo en cara a vuestras madres. No hay estudios que sustenten la idea de tan agobiante espera. Y es que los calambres se producen por la actividad física, no por tener el estómago lleno.
Este falso mito se basa en la teoría de que al hacer la digestión, el estómago usa sangre que normalmente tendría como destino los músculos, provocando que al nadar aumentase el riesgo de tener un calambre.
Una coca-cola light, que estoy a dieta

Light significa bajo en grasas o en azúcares, pero no significa que no lo tengan. Entonces, chiquilla, si estás a dieta no es recomendable que te tomes un refresco light.
Para saber la cantidad de azúcares que tiene un alimento es mejor leer antes la etiqueta, y sabrás qué estás consumiendo.
Además de ello, por muy light que sea, un exceso repercutirá en la salud, igual que tomarse un alimento convencional.
De esta forma, los productos bajo en grasas o azúcares no controlan ni el peso ni la glucosa.
Si tomas café no creces

El café no está relacionado con el crecimiento. Investigaciones llevadas a cabo no han encontrado relación alguna ente el consumo de cafeína o el crecimiento de los huesos de los niños.
Por lo tanto, queridas madres, dejen beber a sus hijos productos tales como el café o refrescos con cafeína, que crecerán igual que si no los consumen.
Además, en los adultos, investigaciones han visto que el mayor consumo de cafeína puede limitar la absorción de calcio, aunque el impacto es tan pequeño que con un poco de leche será suficiente para compensar los efectos de una taza de café.
Comer pavo da sueño

Mentira. Bueno, verdad a medias. La carne de pavo contiene un aminoácido que se llama ‘triptófano’. Sí es cierto que el consumo de este aminoácido en grandes cantidades puede provocar somnolencia.
Pero, seamos realistas, para que eso ocurriese tendríamos que comer varios pavos enteros. Y otra cosa, este aminoácido está presente, en iguales cantidades, en un pollo o un trozo de carne de ternera.
Así que, si eres de los que disfruta con este manjar, no te cortes, que no te vas a dormir.
El cuerpo tarda años en digerir un chicle

Esta afirmación es tal falsa como que se pega a las tripas. Y es que, queridas madres que nos han asustado por tragarnos un chicle sin querer, el cuerpo no puede digerir la goma de mascar.
De esta forma, el chicle se mantendrá intacto durante su paso por el estómago hasta que, finalmente, sea expulsado.
Y lo segundo también, el chicle saldrá del cuerpo, no se va a quedar pegado a las tripas por los siglos de los siglos.