Tener un socio tóxico es una de las peores cosas que le pueden pasar a un emprendedor, porque alguien así puede conseguir que la bonita experiencia de montar un negocio se convierta en una auténtica pesadilla. Si notas que la persona con la que te has asociado es un lastre y no te deja avanzar ni profesional ni personalmente, quizá sea hora de hacer cambios.
Encontrar un socio no es fácil, y no siempre se tiene la suerte de acertar a la primera. Esa persona que parecía ideal para trabajar codo a codo contigo puede acabar siendo un gran problema: llega tarde, genera mal ambiente en el trabajo, nunca hace críticas constructivas, es demasiado exigente, gestiona mal el dinero… Si las cosas van mal, es momento de buscar soluciones.
¿Qué es realmente un socio tóxico?

Cuando pensamos en un mal socio normalmente nos viene a la cabeza el típico que se escaquea de las responsabilidades y deja todo el peso del negocio sobre los demás, pero no necesariamente tiene que ser así. También nos podemos encontrar con un socio demasiado exigente e inflexible, tan perfeccionista que consigue enrarecer el ambiente de trabajo.
Los socios tóxicos no siempre tienen unas características comunes entre sí, pero suele resultar fácil identificarlos. En muchos casos no solo desprenden esa toxicidad en el trabajo, también en su vida personal, por lo que es normal que el conflicto sea algo habitual para ellos en todos los ámbitos de su vida.
Mejor prevenir que curar

Nadie quiere tener que enfrentarse a un socio tóxico, así que lo importantes es que escojas muy bien con qué tipo de persona vas a trabajar. Necesitas a alguien que sea capaz de complementar tus habilidades, para que podáis crear sinergias que permitan darle un mayor impulso al negocio.
Pero ten en cuenta que no te vale cualquiera. Hay personas que pueden tener los conocimientos y experiencias que tú consideras adecuados y necesarios para tu proyecto, pero quizá su forma de ser y de trabajar no encaje contigo. Si es así, existe un alto riesgo de que acaben surgiendo problemas dentro de vuestra sociedad. Por tanto, lo mejor es que no tengas prisa a la hora de buscar un buen socio.
Dejarlo todo por escrito para evitar problemas

Una de las causas de que la relación entre los socios se pueda enrarecer es que ninguno tiene muy claro hasta dónde llegan sus competencias y cuáles son exactamente sus obligaciones. Una buena forma de evitar esto es firmar un pacto entre socios, un documento especialmente útil para los emprendedores.
En él se establecen las obligaciones y responsabilidades de cada uno de los socios. De esta forma, resulta mucho más fácil que cada uno sepa lo que debe hacer en cada momento y qué es lo que no debe hacer. Además, en un documento de este tipo también se pueden regular procedimientos para resolver posibles conflictos.
Un pacto entre socios redactado por un especialista y consensuado entre todos los que se van a asociar disminuye mucho el riesgo de que aparezca un socio tóxico. Si la parte con la que estás intentando pactar se opone desde el principio a establecer unas normas de actuación, ya sabes que no estás tratando con la persona indicada para trabajar contigo.
La toxicidad en la empresa es un problema

Que tu socio sea una persona tóxica no es algo que solo te afecte a ti, afecta al conjunto de la empresa. Porque posiblemente extienda su comportamiento a su trato con empleados, proveedores y hasta clientes. Lo que ocurre es que muchas veces los socios están dispuestos a pasar por alto ciertos problemas a cambio de mantener el negocio.
Pero esto es un error, hay importantes ejemplos de empresas que han ido a la ruina porque la relación entre sus socios era insostenible. Por eso, si detectas que algo va mal, empieza a plantearte la necesidad de tomar medidas. Háblalo primero con esa persona a la que consideras tóxica e intentad buscar una solución. Si no podéis hacerlo, quizá os venga bien un poco de ayuda.
El mediador como figura clave

Plantearle a un socio tóxico que hay un problema grave que está causando él y que hay que solucionarlo, nunca es fácil. Puedes encontrarte con una persona que no está dispuesta al diálogo. De ahí que muchas veces la mejor solución sea contar con la ayuda de un tercero objetivo para intentar resolver el conflicto.
A través de los colegios de abogados es fácil encontrar especialistas en mediación. Lo que hace el mediador es escuchar la versión de cada uno de los implicados y fomentar el diálogo para intentar alcanzar una solución. No siempre es posible recuperar una relación profesional que ya está enquistada, pero en algunos casos se pueden mejorar mucho las cosas.
Si al final no es posible solucionar el problema, habrá que tomar decisiones drásticas. O se marcha tu socio, o te marchas tú, o se disuelve la empresa. Aunque es una situación complicada, recuerda que si ya has emprendido una vez puedes hacerlo otra, no va a ser el fin del mundo. Además, es posible que te vaya mucho mejor en solitario o con otro socio que no tenga una personalidad tóxica.















































