¿El mes de enero te está pareciendo interminable? No es cosa tuya, es una percepción que compartimos la mayoría de las personas. Tampoco es una cosa de este 2023, sino que es algo que se repite año tras año. No hay más que darse un paseo por las redes sociales para encontrar un montón de memes en referencia a este molesto sentimiento que no suele embargar a todos durante el primer mes del año. ¿Cuál es el motivo de esto? Todo tiene una explicación científica. Según un estudio, es algo relacionado con los niveles de dopamina, un neurotransmisor que produce nuestro cerebro y que es fundamental para la función motora del cuerpo y el organismo.
LA CULPA ES DE LA DOPAMINA

Hace años, un equipo de investigadores de la University College of London se preguntó qué era lo que pasaba con neutra noción del tiempo en enero, y llegaron a unas conclusiones que se resumieron en un portal llamado Newstatesman. El culpable de todo esto es lo que que conoce como «reloj de la dopamina” que funciona de una forma curiosa. Cuando la dopamina se presenta en un nivel alto, nuestro reloj interno se acelera y entonces parece que el tiempo pase más rápido.
ENERO, EL MES ETERNO

Las personas experimentamos el tiempo de manera diferente, y aunque el reloj marque el paso de los minutos de igual forma para todos, la percepción es una cosa subjetiva que depende de diferentes factores. Cuando estamos entretenidos, pasando un buen momento con nuestros seres queridos, o realizando actividades divertidas, sentimos que el tiempo vuela. Por el contrario, cuando nos aburrimos o estamos realizando una tarea que no nos gusta, parece que el tiempo transcurre mucho más lento. Esto, justamente, es lo que pasa en los meses de diciembre y en enero, por eso el contraste entre uno y otro se nota tanto.
VUELTA A LA RUTINA DESPUÉS DE LAS FIESTAS NAVIDEÑAS

En diversos estudios se ha demostrado que las sensaciones de bienestar emocional influye directamente en la percepción del tiempo. Por eso durante el mes de diciembre, lleno de encuentros sociales, reuniones, celebraciones, eventos especiales, recados y estímulos navideños, el tiempo nos pasa visto y no visto. Además, durante el último mes del año, tenemos varios días festivos y puentes que nos permiten disfrutar de unos cuantos días de vacaciones. Por el contrario, en enero regresamos a la rutina de forma brusca, sin ningún día festivo y por eso el mes se hace tan pesado y cuesta arriba.
EL TIEMPO ES SUBJETIVO

Todos tenemos un reloj biológico interior que se ubica en el hipotálamo. En esta parte de cerebro se liberan una serie de hormonas muy imperantes que se encargan de regular aspectos como el hambre, la sed, la temperatura corporal o el estado de ánimo, entre otros. También nuestra noción del tiempo, en función de los estímulos externos. Uno de los responsables del estudio del University College London fue el doctor en Psicología Experimental Zhenguang Cai, especializado en la percepción del tiempo. El experto aseguró que retomar el trabajo después de las vacaciones de Navidad, tiende a provocar un fuerte aburrimiento, en contraste con la diversión que nos proporciona la Navidad. Por eso sentimos que mes de enero es interminable.
MÁS DOPAMINA CUANDO NOS DIVERTIMOS

La dopamina es el neurotransmisor encargado de la percepción subjetiva que tenemos del tiempo. Después de haber producido altos niveles de dopamina durante los reencuentros navideños, el sorteo de lotería, las cenas y las comidas con amigos y la celebración del fin de año, esta producción se reduce considerablemente cuando llega enero y tenemos que volver a la realidad sin ningún día festivo a la vista. A todo ello hay que sumarle las dificultades económicas después de un mes de excesos y un clima intensamente invernal, con días muy fríos, nevadas, lluvias y un tiempo predominantemente incómodo.
EN FEBRERO TODO MEJORA

En febrero la cosa se pone más fácil. Es el mes más corto del año y eso significa también que vamos a cobrar antes, lo cual siempre incrementa los niveles de dopamina. Además, en febrero, el tiempo comienza a ser más suave y los días poco a poco son más largos. Como vemos, el tiempo es totalmente relativo y depende totalmente de cómo lo vivimos. La cosa cambia totalmente si tenemos que esperar a que nos den mesa en un restaurante teniendo mucha hambre o yendo solos, a si lo hacemos con un grupo de amigos y estando distraídos. Lo mismo ocurre con algunos meses del año.










































