llamadas internacionales
SeongJoon Cho/Bloomberg

Europa es una gran comunidad de vecinos cada vez más unida. El objetivo en materia tecnológica es conseguir un mercado único digital. Pero falta mucho por hacer. Un ejemplo son las llamadas internacionales, que deslumbradas por el final de roaming, todavía suponen un gasto adicional (bastante abultado) para los usuarios. Y así seguirá siendo.

El pasado verano se aplaudió efusivamente la supresión del roaming; es decir, el sobrecoste que había que pagar en el móvil cuando se llamaba o consumían datos de internet en otro país. De este modo, ahora, se puede viajar libremente por Europa usando las tarifas que cada uno tiene en su país sin sorpresas a la vuelta. Pero todavía queda algo en el tintero: las llamadas internacionales (son las que se hacen de un país a otro, cuando la SIM es de una compañía de dicha región). Una situación que choca frontalmente con la Europa sin barreras y las internacionalización de las empresas.

A finales del año pasado MERCA2 se hizo eco de la situación. Tan curiosa, que algunos operadores de telefonía reconocían que había una confusión entre al final del roaming y el uso de llamadas internacionales, cuyo coste abusivo se mantenía. De esta forma, si alguien desde Madrid llama a París, pagaría sobre unos 60 cts/min (la media de precios de los tres grandes operadores españoles). Ahora eso ha cambiado, en parte.

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El pasado 6 de junio se aprobó la nueva regulación en materia de contenidos electrónicos y telecomunicaciones que el próximo otoño será refrendado en las instituciones europeas. Junto con un amplío número de normativas, las llamadas internacionales también se han visto afectadas. A partir de esa fecha tendrán un coste máximo de 19 cts/min; y los SMS serán de 6 céntimos. ¿Pero eso es suficiente?

LAS EMPRESAS GANAN CON LAS LLAMADAS INTERNACIONALES

Este lunes, en un encuentro con un reducido grupo de periodistas, la eurodiputada Pilar del Castillo se ha referido a esta cuestión. La pregunta era lógica: ¿Tiene sentido que si un madrileño viaja a Roma pueda llamar a París sin coste adicional en su tarifa, mientras que si ese mismo madrileño llama desde Madrid a París tendrá que añadir 19 cts/min a su tarifa normal?

La eurodiputada, ponente de la nueva normativa europea, ha hecho referencia a que se trata de un precio justo, puesto que hay que considerar que los operadores deben asumir costes adicionales de originación y terminación de la llamada.

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Además, Pilar del Castillo sostiene que no hay estudios que certifiquen que sea sostenible bajar más los precios sin que sea un problema para las compañías de teléfono. En este sentido, la dirigente de los populares europeos avala las tesis de organizaciones como ETNO (entre los que se encuentran Telefónica y Orange, por ejemplo) que defienden su parte del pastel diciendo que si tienen menos ingresos eso supondrá tener que frenar el ritmo de inversiones.

Del mismo modo, los operadores argumentan que no es necesario bajar más el precio puesto que -en estos momentos- las plataformas de mensajería y videoconferencia como Skype o WhatsApp tienen una alta penetración y, por lo tanto, la gente las usa consumiendo wifi particular. Pero no todos están de acuerdo con estas tesis.

SUPRESIÓN DEL COSTE O REBAJA

Durante toda la negociación, una de las voces más duras ha sido la de Dita Charanzova. La eurodiputada checa, que encabezó la propuesta para asegurar la existencia de unos topes, cabe recordar que en algunos países llegaban a 80 cts/min los cargos por las llamadas internacionales, asume esta decisión como una pequeña victoria.

Charanzova, la más guerrera frente a las llamadas internacionales

La batalla no ha sido sencilla, puesto que los distintos Estados miembro, empujados por la defensa a sus operadores, han sido partidarios de que no hubiera regulación. El argumento de Charanzova siempre fue que los costes reales no reflejaban ese aumento en las llamadas internacionales. Y en realidad esta polémica sigue abierta.

Los favorables a regular este mercado insistían en que ya hay muchos países cuyo coste está por debajo (bastante) de esos 19 cts/min, por lo que todo esto lo único que supone es un negocio muy lucrativo para algunos. La duda que han puesto sobre la mesa es por qué pagar un sobrecoste cuando no es necesario.

Y no son los únicos. La organización europea de consumidores (BEUC) ha sido muy crítica. La subdirectora del organismo, Ursula Pachl, no entiende que dentro de un mercado único se tengan que afrontar sobrecostes para hablar con países fronterizos.

Ahora está por ver si esta decisión será definitiva. Es decir, en el reglamento así se muestra, pero Pilar del Castillo ha matizado que ésta, y otras normativas de la nueva ley, serán revisadas dentro de tres años. De este modo se podrá comprobar si los costes se han reducido, todavía más, y tiene sentido mantener ese sobrecoste adicional a las tarifas de cada usuario.

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