La primera gran decisión de Manuel Mirat como CEO de Prisa tras el dramático adiós de Juan Luis Cebrián fue recuperar al viejo rockero Daniel Gavela para resucitar la Cadena SER. Y la primera gran decisión del nuevo mandamás de la emisora ha sido desautorizar en público a ‘La vida moderna’, un deslumbrante espacio que exprime lo políticamente incorrecto con unas dosis de humor negro quizás no advertidas en el ecosistema mediático español desde la época dorada de El Jueves.

El colaborador más cáustico del programa dirigido y presentado por David Broncano es Ignatius Farray, el Andy Kaufman español (véase ‘Man on the mon’ de Forman y el documental sobre su polémico rodaje, ‘Andy & Jim’ en Netflix). Este cómico canario en cierta ocasión lució con ironía la camiseta “todos con el autismo” y hace dos semanas bromeó haciendo comparativas entre el bádminton y el asperger y el squash con el autismo. 

Aquello pasó desapercibido excepto para los administradores de la dictadura moral férrea, ejército de enfadados hipersensibles que están conquistando espacios de poder gracias a las redes sociales. Una de las frases más legendarias de Farray es lapidaria: “Lo políticamente incorrecto es el primer movimiento reaccionario de izquierdas”.

Y dicho y hecho, porque la broma levantó ampollas y en la emisora tradicionalemente más cercana a la izquierda española no se cortó en reprender en público al programa: emitió un boletín pidiendo perdón a los ofendidos e incluso redactó una nota de prensa para sacar tarjeta amarilla al programa: “La Cadena SER pide disculpas a las personas y colectivos que se hayan sentido ofendidos por los comentarios vertidos en el programa humorístico ‘La Vida Moderna’, emitido la madrugada del pasado viernes 6 de abril”. 

Y añadían: “Pese a existir un debate permanente sobre los límites del humor, que podrían contextualizar este episodio, el mero hecho de que una sola persona se sienta ofendida por comentarios realizados en este programa obliga a la Cadena SER a pedir disculpas por ello. La Cadena SER ejerce un activismo permanente en defensa de la inclusión social y la igualdad de todos los ciudadanos. Compromiso en el que se reitera”.

Sin embargo en Prisa no todos están de acuerdo con esta regañina. Es el caso de El País, que el pasado 25 de marzo, domingo (día que sigue siendo el de más tirón entre la escuálida prensa de papel), le regaló al programa un panegírico en el que se evidenciaba la complicidad entre periódico y programa: “Moderdonia, el país imaginario que engancha a miles de jóvenes”, titularon.

Pero lo más llamativo ha sido lo que ha sucedido después del boletín y la nota de prensa: El País ha mostrado su solidaridad con el programa de Broncano, Quequé y Farray con un reportaje publicado en el suplemento digital Verne: “¿Por qué molesta más un chiste sobre el autismo que los recortes?”, se preguntan en el titular. En el reportaje entrevistan a la cómica Raquel Sastre, madre de una niña con TEA, que protesta por “los ofendiditos profesionales” y exculpa a los miembros del programa: “Si no fuera porque de vez en cuando decimos algo y nos echamos a reír estaríamos hundidísimos”.

Cierto es que este reportaje ha levantado una gran polvareda en Gran Vía 32, tal y como señalan fuentes cercanas a Prisa a Merca2: “Ni siquiera nos llamaron para consultaros sobre un reportaje que nos desautoriza. Hemos vuelto a los noventa: El País nos dice lo que tenemos que hacer y la SER tocó techo con Gavela cuando dejamos de oírles”. 

A día de hoy no está confirmada la continuidad de ‘La vida moderna’, aunque en un principio en la SER siguen confiando en este espacio con un sobresaliente tirón en redes sociales y en teatros, pero que sin embargo ha marcado su peor resultado en la última oleada del EGM: 168.000 oyentes.