BBVA Telefónica

Tanto Telefónica como BBVA están, utilizando un símil médico, más cerca de ingresar en la UCI que de tener una salud de hierro si repasamos su comportamiento durante el último lustro en Bolsa. Allá por el año 2014, Telefónica tenía una capitalización de 55.513 millones de euros. A finales de la pasada semana, había caído por debajo de los 35.000 millones de euros. Es decir, que se ha dejado por el camino casi un 37%.

Un porcentaje que se dispararía hasta las nubes si tomásemos como referencia los casi 107.000 millones que llegó a valer en el año 2000, o los 75.000 millones del año 2015. Más que subir a los cielos, Telefónica está más cerca de descender a los infiernos y alcanzar mínimos históricos.

¿Y BBVA? Más de lo mismo. En 2014, la capitalización fue de 48.469 millones de euros y, la pasada semana, se desinfló hasta los 34.589 millones de euros. Por tanto, una caída del 28,6%. Echando la vista atrás, cuando Francisco González ‘aterrizó’ en BBVA, allá por el año 2000, la capitalización superaba los 50.000 millones.

¿Mal de muchos? Son una docena las empresas del Ibex 35 que han visto ‘adelgazar’ su capitalización durante el citado periodo. ¿Cuáles son las que presentan una mayor sangría? DIA, que está viviendo un particular calvario (-67,7%), y Mediaset (-53%). Pero, ojo, su volumen es ínfimo si lo comparamos con los dos gigantes: una capitalización sobre los 1.100 millones en el caso de DIA, y algo menos de 2.000 millones en la cadena de televisión. ¿El resto? Bankia se ha dejado un 26%, Santander un 21%, Sabadell un 15%, Mapfre un 10% y Enagás un 7,5%, por citar algunas.

Evolución de la acción de BBVA desde 2014

Compañías que miran de soslayo a sus ‘compañeros de viaje’ que están teniendo un recorrido más placentero por el parqué: la capitalización de Siemens Gamesa se ha revalorizado un 310% pasando de los 1.220 millones de euros a los 8.597 millones en el último lustro; Amadeus un 137%, de 14.808 a 33.376 millones de euros; o Meliá, un 49% (de 1.637 a 2.393 millones de euros). También las socimis Merlin Properties (329%) o Inmobiliaria Colonial (148%) han visto ‘engordar’ su capitalización.

“Amadeus ha afianzado su liderazgo en el sector en este periodo, se ha visto favorecida por el auge del turismo, y ha realizado adquisiciones con buen tino”, explica Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank.

En el caso de Siemens Gamesa, su incremento se ha debido a la ampliación de capital de 236 millones de euros en septiembre de 2014, a la fuerte subida en Bolsa entre 2014 y 2017 y, sobre todo, a la fusión de la antigua Gamesa con el negocio eólico de Siemens. “Aunque se ‘vendió’ como una fusión, se podría hablar de una adquisición encubierta de la española por parte de la alemana”, añade López-Gálvez. En cualquier caso, decisiones estratégicas de su cúpula directiva que impulsaron el interés por las mismas.

BBVA, TELEFÓNICA Y LA POLÍTICA DE DIVIDENDOS

La capitalización bursátil lo que hace es cuantificar la magnitud de una empresa en el contexto del mercado. ¿Cómo se calcula? Multiplicando el número de acciones que tiene en circulación por su valor unitario. Por tanto, no se trata de un valor fijo.

La pregunta es: ¿Que la capitalización descienda es sinónimo de que no se están haciendo bien las cosas? “A priori sí, aunque habría algunas excepciones”, señala Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank.

Y explica: “Las empresas intensivas en el reparto de dividendo tienen complicado elevar su capitalización bursátil. Al fin y al cabo, cada vez que reparten dividendo el importe sale de caja y el precio de las acciones baja en el mismo importe, lo que deriva en una caída de la cotización”.

Evolución de la acción de Telefónica desde 2014

La empresa presidida por José María Álvarez Pallete es un claro ejemplo de que la caída de su capitalización se ha visto agravada por el efecto de varios repartos de dividendo. Lo mismo sucede en el BBVA.  En concreto, por este concepto ha pagado más de 22.000 millones. Sin embargo, apenas sirven para sufragar las ampliaciones de capital que ha venido acometiendo. Dicho de otra manera, el valor se ha reducido a cero. La generosidad con los accionistas tiene un precio.

Pero hay más factores. La capitalización bursátil es el espejo del valor patrimonial de la enseña. Por eso, es determinante en qué proporción se financia con deuda y con fondos propios. La deuda de Telefónica es tan colosal como el Everest (por encima de los 47.000 millones de euros). ¿Recuerdan su capitalización? Unos 35.000 millones.

Por lo que respecta a la entidad dirigida por Francisco González, la acción de BBVA se ha desplomado un 24% en lo que va de año. Kepler ha rebajado el precio objetivo del banco y Deutsche Bank ha advertido que la entidad financiera necesitará hacer más provisiones, recortando el beneficio por acción (la parte del beneficio neto total que le corresponde a cada acción que constituye su capital social) hasta el 6% en 2019, y hasta el 4% en 2020. Y un bajo BPA induce a vender la acción. Más madera.

Banco Sabadell

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Banco Sabadell ha tenido demasiados quebraderos de cabeza por la adquisición de TSB y su migración tecnológica. Para que en el futuro no sea así, ha empezado a acometer cambios en la cúpula de TSB.

En el descenso del precio de las acciones BBVA también ha jugado un papel relevante la crisis turca. Lo curioso es que, en noviembre de 2014, realizó una ampliación de capital para financiar la compra ¡del 14% del turco Garanti!

“Un aumento de precio de las acciones permite a los accionistas obtener una rentabilidad mayor de su inversión, da más confianza en el mercado sobre la gestión de la compañía y permite a la empresa obtener mayores recursos ante una eventual ampliación de capital porque obtiene mayores recursos financieros con un número menor de nuevas acciones”, señala Sergio Ávila, analista de IG. Visto lo visto, la gestión de Álvarez Pallete y González no es del agrado del mercado.

Pero. ¿qué sucede cuando se da la circunstancia contraria? “Estar entre las que han perdido capitalización se traduce en pérdida de confianza del inversor que considera que la empresa tiene menos valor y, por lo tanto, está dispuesto a pagar menos por ella. Ante problemas de liquidez, si necesita hacer una ampliación de capital, obtiene menos recursos. Por otro lado, aumenta el riesgo de que sea opada, ya que algún inversor puede estar interesado en adquirir la compañía para mejorar la gestión de la misma”, añade Sergio Ávila. Todo un aviso para navegantes.

¿Tienen los presidentes de Telefónica y BBVA capacidad para generar valor? “La clave es la mejora de la gestión, obtención de beneficios en línea con las expectativas, o innovar para ganar cuota de mercado que dé confianza a los inversores en la compañía”, concreta el analista de IG.

Teniendo en cuenta la nula capacidad para endeudarse de Telefónica, por ejemplo, el camino se antoja cuanto menos complicado. BBVA, por su parte, se enfrenta, además de a Turquía, a nuevos problemas procedentes de los países emergentes latinoamericanos. Por tanto, recuperar rentabilidades pasadas se antoja, cuanto menos, complicado.

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