El Servicio Canario de la Salud (SCS) registró 2.770 ingresos hospitalarios por ictus en 2025 en los centros públicos de Canarias, un 3 % más que en 2024, cuando se notificaron 2.678. Del total del último año, 1.435 ingresos correspondieron a la provincia de Las Palmas y 1.335 a Santa Cruz de Tenerife.
El 76 % de los casos, 2.101, fueron ictus isquémicos, causados por la obstrucción de un vaso sanguíneo. Los otros 669 fueron hemorrágicos, por la rotura de un vaso. Entre los casos isquémicos hubo 1.190 hombres y 911 mujeres; entre los hemorrágicos, 373 hombres y 296 mujeres.
Atención urgente y Código Ictus
Con motivo del Día Mundial del Ictus, que se conmemora cada 29 de octubre, la Consejería de Sanidad recuerda la importancia de controlar los factores de riesgo cardiovascular, mantener hábitos saludables y actuar con rapidez ante síntomas sospechosos. El ictus se produce cuando se interrumpe el flujo sanguíneo en el cerebro y altera bruscamente la función neurológica. Es la segunda causa de muerte y la tercera de discapacidad, además de una de las principales causas de demencia adquirida en adultos.
Según datos de la Sociedad Española de Neurología, unas 120.000 personas sufren un ictus cada año en España y alrededor de 25.000 fallecen por esta enfermedad. Un 30 % de quienes sobreviven queda en situación de dependencia funcional; la sociedad señala también una mayor morbimortalidad en las mujeres.
La atención en Canarias se enmarca en el Programa de Prevención y Control de la Enfermedad Aterosclerótica del SCS. La Dirección General de Programas Asistenciales está trabajando en la actualización de la Guía de atención al Ictus, siguiendo la Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud. La guía incluye la actualización del Código Ictus, implantado en Canarias, y refuerza la coordinación entre Atención Primaria, el Servicio de Urgencias Canario y los hospitales públicos.
Respuesta coordinada ante una alerta
El Código Ictus establece el procedimiento desde la primera alerta al sistema sanitario. Tras reconocer precozmente los síntomas, se busca trasladar al paciente cuanto antes al centro hospitalario adecuado para que pueda recibir terapia de reperfusión y cuidados especializados en una unidad de ictus.
La activación se realiza llamando al 1-1-2, teléfono de emergencias del Servicio de Urgencias Canario. Durante el traslado se pone en marcha el proceso intrahospitalario de diagnóstico y atención; a la llegada a Urgencias, el equipo sanitario espera al paciente y, en muchas ocasiones, este es trasladado directamente a la sala de tratamiento.
La asistencia incluye rehabilitación, un proceso multidisciplinar y limitado en el tiempo que busca tratar o compensar los déficits y la discapacidad para alcanzar la mayor capacidad funcional posible y facilitar la independencia y la reintegración al entorno familiar, laboral y social.
Factores de riesgo y síntomas
Sanidad recuerda que muchos ictus se atribuyen a factores de riesgo sobre los que se puede actuar. Entre ellos figuran la hipertensión —el factor más relevante tanto en el ictus isquémico como en el hemorrágico—, la diabetes, la hipercolesterolemia y la fibrilación auricular. También recomienda una dieta equilibrada, actividad física habitual y evitar el tabaco, el alcohol y otras drogas. Los factores psicosociales, incluidos los condicionantes sociales, de género, económicos y educativos, también influyen.
La edad es otro factor de riesgo y, ante el envejecimiento de la población, se espera que la incidencia aumente. Sin embargo, el ictus puede afectar a cualquier grupo de edad, incluida la infancia y la adolescencia, aunque es menos frecuente en esas etapas.
Se debe sospechar un ictus ante una pérdida repentina de fuerza o sensibilidad, especialmente en un lado del cuerpo; asimetría facial; confusión o dificultades para hablar o comprender; problemas para caminar, mareos o pérdida de equilibrio o coordinación; pérdida de visión o visión doble; y dolor de cabeza intenso y repentino sin causa conocida. La detección precoz y el tratamiento urgente pueden salvar vidas y reducir las secuelas.





