Porsche Design inaugura una manufactura de relojes en Grenchen

Porsche Design ha inaugurado una nueva manufactura de relojes en Grenchen, en el triángulo relojero suizo. La fábrica ocupa un edificio construido en 1955 y renovado durante 18 meses para adaptar sus 3.600 metros cuadrados a la producción y a la logística «just in time».

La planta, que sustituye a la anterior ubicación de Soleura, organiza el proceso en una línea en forma de U. El recorrido va desde la preparación de componentes en el «supermercado» hasta diez estaciones de relojería instaladas en una sala blanca con certificación ISO y el control de calidad.

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Relojes personalizados

Según Rolf Bergmann, CEO de Porsche Design Timepieces Manufaktur, alrededor de tres cuartas partes de los relojes se personalizan según las preferencias de los clientes. En el salón de configuración pueden elegir colores y materiales para combinar el reloj con su Porsche 911 o Cayenne, incluidos componentes elaborados con el mismo cuero que los asientos del vehículo.

La fabricación aplica principios de producción que Porsche utiliza en sus vehículos personalizados. Bergmann, que trabajó en Zuffenhausen en la integración del programa Exclusive en la línea de montaje, se trasladó a Suiza para aplicar esos principios al sector relojero. La manufactura también está vinculada a la historia de la marca: entre 1998 y 2014, Eterna fabricó allí relojes Porsche Design bajo licencia.

La tradición relojera de Grenchen

La manufactura está en una localidad que se convirtió en un centro de la industria relojera hacia 1850. Monika Bruder, guía especializada en la historia relojera de Grenchen, atribuye ese cambio a la iniciativa del médico y político Josef Girard, después de varios intentos fallidos de establecer otros talleres. Un siglo más tarde, según Bruder, más de 22.000 personas vivían y trabajaban en la localidad.

La producción depende también de la red regional de empresas y profesionales especializados. Bergmann explica que los proveedores están en los alrededores y que visita sus instalaciones para examinar componentes. Antes de incorporarse a la manufactura, las piezas deben superar los requisitos de calidad de Porsche Design; por ejemplo, el pulsador del cronógrafo debe resistir al menos 10.000 toques, frente a los 3.000 habituales según la norma suiza.

Montaje y controles

Los diez relojeros trabajan con un sistema de rotación por las distintas estaciones, en lugar de repetir cada día una misma tarea. Christoph Fröhlicher, jefe de producción, señala que cada profesional está capacitado para todas las fases del proceso. La manufactura ensambla los mecanismos, monta esferas y agujas y verifica, entre otros aspectos, la precisión, la reserva de marcha y la hermeticidad.

Tras el montaje, el reloj pasa por controles visuales y pruebas de resistencia. A continuación, se graba la inscripción personalizada en la caja y se coloca la correa elegida, de cuero o titanio. El proceso de fabricación dura varios días.


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