Multado con 800 euros por no llevar la matrícula exigida en su patinete

Tomás Casanova nació en Salamanca en 1970, pero pasó casi toda su vida en Venezuela, adonde sus padres se trasladaron cuando él tenía menos de un año. Hace casi tres años regresó a su ciudad natal, empujado por la situación política del país. «Perdí todo, perdí todo», recuerda. Volver a España fue una decisión obligada porque «era la única carta que tenía» para empezar de nuevo.

Ingeniero de sonido, trabajó primero en espectáculos y después compró un patinete eléctrico para dedicarse al reparto a domicilio. Ejerció como autónomo durante seis meses, una etapa que recuerda con amargura: «El autónomo era una explotación». Su situación mejoró al pasar a trabajar como asalariado. «El cambio fue el cielo y la tierra», explica, satisfecho porque ahora «tenemos un horario digno».

Publicidad

Una multa de 800 euros

La adaptación a las normas de circulación le costó una multa de 800 euros por no llevar la matrícula exigida para su patinete. «Ellos nos avisaron con tiempo», reconoce, aunque admite que no reaccionó hasta recibir la sanción: «Entré en razón cuando me pusieron ochocientos euros».

Casanova no tuvo que recuperar el vehículo del depósito municipal: «No, no me lo quitaron». Ahora le preocupa que el patinete que utiliza desde hace tres años no cumpla los requisitos de homologación. «Este patín no es homologado», señala.

Un patinete que no cumple los requisitos

Por ese motivo, piensa venderlo por internet y comprar otro que cumpla la normativa. «Con eso yo puedo comprar un patín nuevo homologado», lamenta al recordar la multa de 800 euros. En las dos ruedas encontró una oportunidad para rehacer su vida. «No somos como los gringos, somos capaces de adaptarnos a todo tipo de trabajos».

Venezuela


Publicidad