EMT Madrid reserva 34,3 millones de euros en su presupuesto de 2027 para 65 autobuses eléctricos y acercar su flota cero emisiones a los 600 vehículos, casi el 30% del total de la empresa municipal.
65 autobuses eléctricos y una flota que roza los 600 cero emisiones
El proyecto de presupuesto de la compañía para el próximo ejercicio asciende a 937,86 millones de euros, un 4,4% más que el año anterior —39,71 millones adicionales—, y reserva 167,2 millones para inversiones. De esa partida sale la compra de vehículos, que se ejecutará a lo largo de 2027.
La cifra importa por lo que suma, no solo por lo que cuesta. Con las 65 nuevas unidades, la flota cero emisiones quedará al borde de los 600 autobuses, en torno al 30% de la dotación total. El resto del parque aún no ha completado esa transición.
La partida de inversión admite una segunda lectura. Los 167,2 millones equivalen a casi el 18% de un presupuesto total de 937,86 millones, una proporción propia de una empresa en fase de renovación de activos y no solo de operación diaria.
El Consejo de Administración aprobó el proyecto de cuentas el pasado viernes, con el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, al frente de la presidencia. El documento queda pendiente de aprobación definitiva.
Hay un detalle que la nota de prensa no desglosa y que conviene calcular: el coste por unidad. Repartiendo los 34,3 millones entre los 65 vehículos, cada autobús sale a unos 527.000 euros. El presupuesto no especifica modelo, longitud ni capacidad de batería.
Una flota no se descarboniza con el anuncio de la compra, sino con el ritmo al que entran las unidades y con la red que las carga.
El cómo: 93,3 millones para electrificar cocheras y ganar potencia de carga
Los vehículos son la mitad del asunto. La otra mitad es la red que los alimenta: 93,3 millones de euros para electrificar centros de operaciones, instalar pantógrafos de recarga y adecuar aparcamientos y centros de movilidad.
El nuevo centro de operaciones de La Elipa recibirá 28,2 millones. Los pantógrafos, que cargan por contacto desde el techo, evitan que el conductor manipule cables y recortan el tiempo muerto entre servicios.

Las cuentas reservan también 17,8 millones para la fase final de la renovación del Teleférico, cuya modernización culminará en 2027, y contemplan reforzar las líneas afectadas por el soterramiento de la A-5 y el futuro intercambiador de Conde de Casal.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Flota cero emisiones: cerca de 600 autobuses al cierre de 2027, en torno al 30% del total del parque.
- Inversión en vehículos: 34,3 millones de euros para 65 autobuses eléctricos.
- Infraestructura de recarga: más de 93,3 millones en electrificación de cocheras y pantógrafos.
- Emisiones evitadas: no detallado en la fuente oficial; el cálculo depende de los kilómetros anuales de cada unidad.
El calendario europeo que aprieta: 90% cero emisiones en 2030
La norma comunitaria fija el horizonte: el 90% de los nuevos autobuses urbanos deberá ser cero emisiones en 2030 y el 100% en 2035. El matiz es importante. Hablamos de nuevas incorporaciones sujetas a la norma, no de la flota que ya circula por la ciudad.
A ver si los números sostienen el ritmo. Si los 65 vehículos de 2027 fueran el único caudal de renovación anual y la flota rondara las 2.000 unidades —el 30% de 600 así lo sugiere—, cambiar todo el parque llevaría tres décadas.
Ahí está la letra pequeña que decide la descarbonización del transporte urbano: la velocidad de sustitución. Comprar 65 autobuses eléctricos en un ejercicio mejora el aire de la ciudad, pero no basta para que el conjunto de la flota deje de emitir en el plazo que exige Bruselas.
Lo que esta decisión empuja en la cadena de suministro y en el resto de ciudades
El pedido mueve una industria entera. Los fabricantes de autobús eléctrico —desde Irizar e-mobility hasta Solaris o MAN— compiten por contratos municipales que se adjudican por lotes y exigen garantías de suministro de baterías a diez años. Cada concurso de este tamaño envía una señal de demanda a toda la cadena de valor.
Y el efecto baja hasta el ciudadano. Un autobús eléctrico reduce el ruido en la parada, elimina emisiones locales en la calle y abarata el mantenimiento por kilómetro: menos frenos, menos aceite y menos filtros que sustituir. La electrificación de flota es una decisión de compra pública con retorno medible.
En el conjunto del transporte urbano español, el autobús cero emisiones sigue siendo minoritario. Madrid llegará a 2027 con casi un tercio de su parque dentro de esa categoría, un ratio que marca el listón que el resto de operadoras tendrá que igualar cuando el calendario europeo deje de ser un aviso y se convierta en obligación.
La responsabilidad intergeneracional se juega en estas decisiones presupuestarias, no en las declaraciones. Un autobús diésel matriculado hoy seguirá circulando en 2040; uno eléctrico, también, pero sin humo en la acera. La elección de tecnología en un contrato municipal hipoteca quince años de calidad del aire.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 65 autobuses eléctricos más elevan la flota cero emisiones hasta casi 600 unidades, el 30% del parque municipal.
- Modelo que cambia: la compra pública deja de premiar el vehículo de combustión y arrastra a cocheras, pantógrafos y proveedores de baterías.
- Para las próximas generaciones: cada autobús sustituido recorta emisiones locales y ruido en la calle durante los quince años de vida útil del vehículo.




