McLaren ha confirmado el nombre McL 820 para su próximo supercarro, previsto para 2027. La cifra no es un adorno comercial: leída como potencia métrica equivale a unos 809 caballos, muy por encima de los 740 que declara el 750S al que releva.
El anuncio llegó envuelto en un guiño de marketing. La firma instaló en Covent Garden, en Londres, una escultura gigante con forma de kiwi y las letras «McL 820» en librea negra y naranja. El kiwi es el Speedy Kiwi, la mascota que McLaren ha recuperado este año y que remite a las raíces neozelandesas del fundador, Bruce McLaren. El prefijo «McL» se estrenó en el McL 6GT, el hiperdeportivo retro de cambio manual presentado en Monterey Car Week.
Qué hay detrás de la cifra: 820 CV métricos y motores fabricados en casa
La lógica numérica de Woking siempre ha seguido el caballo métrico, de modo que el salto de 750 a 820 no es una licencia publicitaria. Es la manera que tiene la compañía de decir, en su propio idioma, cuánto más empuja el coche nuevo. Si el patrón se mantiene, el McL 820 será la variante de producción en serie más potente que McLaren haya homologado.
La mecánica procederá de uno de los dos trenes híbridos que la marca desarrolla internamente, un cambio de rumbo tras años de dependencia de proveedores externos en la ingeniería del motor. El director de operaciones, Michael Straughan, ha situado el punto de partida en los V8 actuales y en su generación futura. En paralelo, McLaren construye una segunda planta en el Reino Unido donde ensamblará propulsores por primera vez en su historia.
Con todo, el nombre no equivale todavía a un producto cerrado. McLaren no ha vinculado la denominación a un modelo específico, no ha publicado volumen de fabricación ni precio, y no ha fijado fecha de presentación. Lo verificable es el horizonte de 2027 y la retirada del 750S, cuya producción termina ese mismo año después de una década en el mercado en distintas formas.
Un nombre no es una ficha técnica, pero en el segmento de los superdeportivos la nomenclatura es el primer mecanismo de reparto de poder entre compradores.
La lectura de inversión: las asignaciones se juegan antes que la ficha técnica

Para el coleccionista, el dato relevante no es el caballo adicional. Es el calendario. El 750S cierra su ciclo en 2027 y con él desaparece una familia que ha sostenido el núcleo del catálogo durante diez años. El sustituto aterriza en un punto en el que la marca reconstruye su identidad —prefijo nuevo, motores propios, una planta más— y en el que la lista de espera actúa como filtro de acceso real. Ahí, y no en la ficha técnica, se ha generado históricamente el grueso del retorno de este segmento.
Eso sí, conviene medir la expectativa. El McL 820 no es un Ultimate Series ni una serie cerrada anunciada: la marca no ha hablado de unidades numeradas. Su condición de activo revalorizable dependerá de tres variables que siguen sin conocerse: volumen, precio de salida y longevidad del ciclo comercial. Si McLaren repite un patrón de producción amplia y varios años de venta, el coche se comportará como un deportivo de uso con retención alta, no como un objeto de especulación.
La escasez no la decreta el marketing: la decreta el número de unidades que salen de fábrica y la velocidad con la que se agota la lista.
El precedente que importa: qué ha pagado el mercado por Woking
He seguido con atención la trayectoria de las series cerradas de McLaren y el patrón se repite con una regularidad casi mecánica. Cuando la producción está acotada y la demanda supera la oferta desde el primer día, el precio de mercado secundario se despega del tarifario antes de que el primer coche se entregue. Cuando no ocurre, el comprador asume la depreciación habitual de un superdeportivo de uso. La diferencia entre un caso y otro no es la potencia. Es la asignación.
Mi lectura es doble. Para quien busque revalorización agresiva, la operación tiene sentido solo si se compra a precio de tarifa y en la primera tanda de entregas; a partir de ahí, el margen lo absorbe el intermediario. Para quien busque preservar capital, el coche no sustituye a una cesta diversificada de alternativos: es una posición concentrada, con liquidez limitada y costes de mantenimiento que no aparecen en el folleto. El horizonte razonable es de siete a diez años, no de dos.
Queda un riesgo adicional que no es menor: el estreno de la mecánica híbrida propia. La primera generación de un motor interno siempre arrastra incertidumbre técnica, y en un activo de colección la fiabilidad pesa tanto como la cifra de potencia. El hito que conviene vigilar no es una fecha de lanzamiento sino la comunicación oficial de volumen y precio por parte de McLaren, que la compañía aún no ha fechado y que reordenará por completo el mercado de asignaciones.
💎 Veredicto Wealth
El McL 820 es una apuesta de revalorización agresiva, viable solo con acceso a la primera asignación a precio de tarifa. El riesgo es el volumen: sin escasez declarada, se comporta como un deportivo de uso con depreciación inicial.




