Abenójar Tungsten: El Moto prepara su doble cotización en España y Londres

La empresa captó 170 millones a 110 peniques por acción y cerró el primer día en 101,5, con una valoración de 570 millones de euros. La mina de Ciudad Real no extraerá wolframio hasta 2029 y el desembarco en Madrid se reserva para 2027.

La salida a bolsa de Abenójar Tungsten deja un precio de referencia en Londres: 101,5 peniques por título, medio punto por debajo de los 110 a los que se colocaron las acciones nuevas. La compañía que desarrolla la mina El Moto, en Ciudad Real, cerró su primer día en el parqué británico con una capitalización de 475 millones de libras, unos 570 millones de euros, tras captar 170 millones entre inversores institucionales.

Un estreno en Londres con 170 millones sobre la mesa

El debut fue más frío de lo que sugería el libro de órdenes. La acción llegó a subir un 8% en los primeros compases de la sesión del viernes 30 de octubre y fue diluyendo el impulso hasta cerrar con una caída del 0,5%. Peel Hunt, BMO, Deutsche Bank y Canaccord actuaron como intermediarios de una colocación que entregó a los inversores bursátiles el 25% del capital de la sociedad.

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Con el dinero captado y un préstamo de Deutsche Bank, la empresa financiará la construcción de una mina subterránea. El calendario que maneja la compañía sitúa la primera extracción de wolframio en 2029. Bruselas declaró el proyecto estratégico porque el metal, también llamado wolframio o tungsteno, resulta imprescindible para fabricar armamento y equipos que soportan temperaturas extremas, y Europa depende casi por completo de proveedores externos para conseguirlo.

En la lista de planes figura además una planta en Puertollano (Ciudad Real) para tratar el mineral sin necesidad de exportarlo. Ese paso, si se confirma, cambiaría el perfil de la compañía: de vendedor de concentrado a productor con cadena de valor en España. Gonzalo García San Miguel, consejero delegado y principal accionista, defendió en una entrevista con Expansión que el yacimiento será ‘la mayor mina de wolframio del mundo tras China’.

Madrid en 2027: la segunda pata de la cotización

El siguiente movimiento es llevar el valor a las Bolsas y Mercados Españoles en 2027, según indicó el propio García San Miguel tras la apertura de la sesión londinense. La lógica que esgrime la empresa es sencilla: la sede está en España y buena parte de sus accionistas son locales. La familia García San Miguel conserva más del 70% del capital después de la colocación, de modo que el free float efectivo se queda alrededor del 25%.

No sería una rareza. IAG, Coca-Cola Europacific Partners y Berkeley Energía ya cotizan a ambos lados del canal, y el Ejecutivo acaba de publicar un decreto que facilita a las compañías españolas tener sus acciones en plazas situadas fuera de la Unión Europea. Para el inversor minorista español, el atractivo de la doble cotización es práctico: poder comprar en euros y en horario de Madrid un valor que hasta ahora solo se negocia en peniques dentro de la Bolsa de Londres.

El tungsteno no se compra por su cotización de hoy, sino por la certeza de que en 2029 alguien tendrá que pagarlo a cualquier precio.

La aspiración inmediata pasa por entrar en los índices FTSE al cierre del año. Esa inclusión, más que el precio del estreno, es lo que puede mover el volumen: los fondos indexados compran por obligación, no por convencimiento.

Wolframio, el metal que Bruselas no quiere importar

Aquí conviene separar el relato industrial del relato bursátil. Abenójar Tungsten vale en bolsa 570 millones de euros sin haber facturado un gramo de mineral, y esa cifra solo se sostiene si se cumplen tres condiciones a la vez: que la mina se construya en plazo, que el precio del wolframio aguante y que Europa mantenga su política de sustitución de importaciones. Cualquiera de las tres puede fallar, y basta con que falle una.

El contexto acompaña. China concentra buena parte de la oferta mundial y Bruselas lleva años buscando alternativas fuera de su órbita, con el reglamento europeo de materias primas críticas como paraguas normativo. La demanda tiene además un componente de defensa que no depende del ciclo económico: quien fabrica munición o blindajes necesita tungsteno y no dispone de sustituto inmediato. Eso sí, el mineral se negocia en un mercado opaco, con pocos precios públicos y contratos bilaterales que rara vez trascienden.

Hay un riesgo evidente en el calendario. La actividad de salidas a bolsa en Europa sigue alicaída: en los nueve primeros meses de 2026 se registraron 59 OPV por 8.700 millones de euros, según PwC, cifras que se quedan lejos de los ejercicios anteriores y que empujan a muchas compañías a buscar Nueva York. Que Abenójar haya elegido Londres dice algo sobre el apetito británico por el sector minero y bastante sobre la sequía del mercado continental.

Habrá una primera prueba verificable el día en que la compañía publique el calendario de construcción y las inversiones comprometidas hasta 2029. La segunda llegará con el previsible desembarco en Madrid en 2027, que ampliará la base accionarial pero también expondrá la acción al escrutinio diario de los analistas locales. Y queda una tercera, más difusa: si el precio del wolframio se mantiene firme cuando la mina empiece a producir de verdad. Hasta entonces, en bolsa se negocia el relato.


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