Lidl vende comida, pero también vende objetos que no encajan en la lógica de un supermercado. Su tienda online y la zona de bazar han convertido el carrito de la compra en un catálogo inclasificable, donde la cena del martes convive con una embarcación hinchable o un torso de nailon para planchar.
Por eso, el criterio de la selección de productos que te dejamos a continuación no es el volumen de ventas ni la calidad del producto: es el desfase. Aparecen los artículos que, por tamaño, precio o categoría, obligan a preguntarse qué hacen exactamente ahí.
Los datos que acompañan a cada pieza proceden de la información publicada por Lidl en su propia tienda online, desde los 89,99 euros de un telescopio refractor hasta los 2.999 euros de una moto trail con cambio manual de seis marchas. Unos llaman la atención por su precio, otros por su naturaleza y otros por aparecer y desaparecer según la temporada.
2El maniquí de planchar y el resto de artilugios de hogar inclasificables
El maniquí de planchado es el ejemplo perfecto de objeto que no sabes dónde colocar en la casa ni en qué categoría mental archivarlo: un torso de nailon sin cabeza que se enchufa, se hincha y deja una camisa lisa y seca sin que nadie pase la plancha. Se coloca la prenda húmeda recién salida de la lavadora, se sujetan los bajos con las seis pinzas de contrapeso que vienen en la caja, se ajusta el temporizador —entre 5 y 30 minutos— y un motor de 1.800 W insufla aire caliente a través del tejido. Su cuerpo admite tallas de la S a la XL mediante dos cremalleras laterales, mide algo más de un metro de alto y se desmonta para guardarlo en un armario. A eso se suma el factor escasez: cada vez que Lidl lo repone, las unidades online vuelan en horas. El precio ha bailado según la campaña, con una referencia de 99,99 euros y bajadas habituales en torno a los 57,99 o 69,99 euros; en la última Black Week se quedó en 29,99 euros.
Lo que lo hace merecedor de la lista no es solo el aparato, sino la lógica que lo rodea: Lidl ha convertido su bazar en un catálogo de electrodomésticos inclasificables que nadie sabe que necesita hasta que los ve en la tienda. Al maniquí le acompañan parientes igual de excéntricos, como una percha térmica de cerca de 1.000 W que desarruga una camisa en unos 15 minutos por 39,99 euros, con maniquí de nailon y cinco pinzas incluidos, o una ducha portátil de camping que calienta el agua con energía solar por unos 5 euros. El maniquí, además, tiene sus letras pequeñas: solo sirve para prendas de torso, hace un ruido comparable al de una aspiradora, consume bastante y los cuellos y puños más rígidos suelen necesitar un repaso a mano. Aun así, vuelve al catálogo una y otra vez, y ahí está su mérito: un artilugio que provoca burla y cola de espera a partes iguales.


