5Los avisos obligatorios que casi nadie mira: alérgenos de fragancia y la etiqueta «(nano)»
El «parfum» o «aroma» que cierra casi todas las listas de ingredientes no es un cajón opaco: el artículo 19 del Reglamento (CE) 1223/2009 exige sacar de ahí y nombrar uno a uno los alérgenos de fragancia que superen el 0,001 % en productos sin aclarado (cremas, perfumes, desodorantes) y el 0,01 % en los de aclarado. Son umbrales minúsculos —10 y 100 partes por millón—, y explican por qué linalool, limonene, citronellol, geraniol o coumarin aparecen a menudo al final de la etiqueta. El Reglamento (UE) 2023/1545 amplía la nómina de 26 a 81 sustancias, con aceites esenciales como los de lavanda, rosa o bergamota y moléculas como el mentol o la vainillina, para los productos nuevos puestos en el mercado desde el 31 de julio de 2026; el stock ya fabricado podrá seguir vendiéndose hasta el 31 de julio de 2028. Para quien tiene una alergia de contacto diagnosticada por prueba epicutánea, ese listado es la única manera de esquivar un producto, y también de detectar restos prohibidos: en enero de 2024, la OCU avisó de la presencia de lilial (butylphenyl methylpropional) en una colonia infantil, una sustancia vetada en la UE desde marzo de 2022.
La otra advertencia que casi nadie mira es la palabra «(nano)» entre paréntesis. Desde el 11 de julio de 2013, todo ingrediente presente en forma de nanomaterial debe figurar en la lista con su nombre seguido de ese término, sin umbral de concentración que lo exima: no hay dosis por debajo de la cual pueda omitirse, a diferencia de lo que ocurre con los alérgenos. La definición legal habla de material insoluble o biopersistente, fabricado intencionadamente, con una o más dimensiones externas o una estructura interna de entre 1 y 100 nanómetros. El aviso es solo la punta visible del expediente: el artículo 16 obliga a notificar el producto a la Comisión seis meses antes de comercializarlo, con perfil toxicológico y datos de exposición. Las autoridades francesas (ANSM y DGCCRF) han detectado cosméticos con nanomateriales no autorizados y etiquetas en las que faltaba el «(nano)» en dentífricos, maquillaje y protectores solares, lo que derivó en retiradas del mercado. Conviene recordar que la mención se creó para informar, no para estigmatizar un tipo de ingrediente, y que es la única pista del envase sobre la escala de las partículas que contiene.



