1El dato: entre el 0,5% y el 2,5% de la factura, según los estudios que maneja Bruselas
El intervalo del 0,5% al 2,5% no procede de un cálculo propio de Bruselas, sino de un trabajo académico que la Eurocámara ha citado en repetidas ocasiones al evaluar el régimen horario: el de Bergland y Faisal (2017), que cruzó datos de 35 países europeos y concluyó que el ahorro eléctrico atribuible al horario de verano oscila entre menos del 0,5% en unos casos y más del 2,5% en otros. Conviene precisar dos cosas: ese porcentaje se refiere al conjunto del periodo estival, no al gesto de atrasar el reloj una madrugada de octubre, y la franja es en realidad un abanico que depende sobre todo de la latitud. Cuanto más al norte, más pesa la hora extra de luz por la tarde y más se nota en el contador; en el sur, con tardes ya largas, el margen se estrecha. El 2,5% es el techo de la horquilla, no la previsión media ni lo que cabe esperar en España.
Las cifras concretas que maneja la Comisión rebajan las expectativas. En su propuesta de 2018 para suprimir el cambio semestral, el Ejecutivo comunitario calificó el efecto global de «marginal» y aportó ejemplos nacionales: Italia ahorró 580 GWh en 2016 (un 0,2% del consumo eléctrico, unos 94,5 millones de euros), Francia 440 GWh en 2010 (0,1%) y Alemania lo daba ya por irrelevante en 2015, porque la iluminación había caído al 8% del consumo energético. Un metaanálisis de 2017 con 162 estimaciones procedentes de 44 estudios situó la media en el 0,34%. La extensión del LED y de los programadores horarios recorta todavía más ese potencial. Y Bruselas advierte de que parte de la luz que se deja de encender por la tarde se recupera por la mañana o se compensa con más calefacción, lo que impide garantizar que el porcentaje llegue íntegro a la factura.


