La temporada de resultados del tercer trimestre arranca con una idea incómoda para el consenso: los beneficios van a ser mejores de lo que sugiere el precio de las acciones. Esa es, al menos, la tesis que Amanda Agati, directora de inversiones de PNC Asset Management, defendió en su última entrevista en Bloomberg Television, donde describió el momento actual como un mercado poco querido por el inversor y sostuvo que la fortaleza fundamental está siendo infravalorada.
Agati no llega nueva a este argumento. Ella misma recordó que lleva varios trimestres defendiéndolo y que el mercado le ha respondido con más ruido que datos. Lo hizo con una broma, citando al vuelo un clásico del rock para describir la sensación de no obtener satisfacción por ningún lado. Detrás del chiste hay una posición concreta: el 3T tiene munición suficiente para reactivar el rally y para poner contra las cuerdas a los bajistas.
Una temporada de resultados con mucha amplitud esperada
La responsable de inversiones de PNC reconoce que la amplitud de los precios se ha estrechado de forma notable, pero marca una diferencia importante: la amplitud de las expectativas de beneficios no se ha comportado igual. Ahí ve expectativas amplias y consistentes, y espera un resultado fuerte del S&P 500 que actúe como catalizador. Su escenario no es una subida desordenada, sino la reanudación de una tendencia que se había quedado sin combustible.
En ese sentido, insiste en que los fundamentales del trimestre llegan en buen estado y que el pesimismo ambiental no está respaldado por los números. La desconexión entre lo que se comenta en las mesas y lo que muestran las cuentas es, precisamente, el terreno sobre el que construye su posición.
El ocaso relativo de las Magnificent Seven
Preguntada por si el concepto de las Magnificent Seven ha dejado de ser útil, Agati responde con matices. Cree que la etiqueta todavía tiene recorrido, pero que ya no son tan magníficas como antes. Eso no significa que el ciclo de innovación en inteligencia artificial haya terminado ni que su liderazgo vaya a cambiar de forma material. Lo que sí sostiene es que el foco miope en uno o en siete nombres tiene que ampliarse.
Para que la inteligencia artificial impulse de verdad los beneficios y el crecimiento económico necesitamos una expansión real de los casos de uso, y este año eso todavía no ha ocurrido.
— Amanda Agati, en Bloomberg Television
De ahí que su mirada para las próximas semanas no esté puesta en el titular del trimestre, sino en cómo cada compañía está incorporando estas herramientas a su negocio: qué flujos de ingresos genera, qué márgenes mueve y cómo altera el perfil de rentabilidad del conjunto del mercado.
Del gasto en infraestructura al retorno de la inversión
Sobre el dinero que se está volcando en infraestructura de cálculo, Agati describe a un inversor todavía escéptico. La pregunta que flota es cuándo llega el retorno de la inversión. Reconoce que la inquietud no es de un sector concreto, sino transversal, y que se traduce en una espera impaciente por ver la amplitud expandirse más allá de las compañías que lideran el gasto.
No es una preocupación sectorial, dice, sino de seguimiento. La amplitud llegará, añade, aunque ella se define como inversora notoriamente impaciente. Ese es el tono de fondo de toda la conversación: convicción en la dirección, prisa por la velocidad.
El consumidor: datos duros fuertes, sentimiento roto
El otro gran bloque de la entrevista abordó una contradicción que Agati califica como una de las marcas del ciclo. El gasto del consumidor sigue siendo el motor, con ventas minoristas sólidas, una buena campaña de vuelta al colegio y datos semanales que avanzan por encima de la inflación. Mientras tanto, el sentimiento del consumidor se mantiene en niveles muy débiles.
La gestora no encuentra una explicación limpia para esa brecha entre lo que la gente dice y lo que hace. Se limita a constatar que los datos duros resisten y que las encuestas de confianza no acompañan. Un patrón, subraya, muy propio de esta fase del ciclo.
Francia, los tipos y el riesgo fiscal europeo
Cuestionada por el paralelismo entre las protestas en Francia y la situación estadounidense, Agati evita la lectura catastrofista. No cree que lo que ocurre allí sea un anticipo de lo que va a pasar en EE.UU., pero sí lo lee como un recordatorio de los problemas fiscales del Viejo Continente y del efecto que tienen los movimientos rápidos de los tipos de interés.
Su lectura encaja con la posición que mantiene desde hace tiempo: infraponderar la renta variable desarrollada internacional y, muy especialmente, Europa. Cuando los tipos se mueven con esa velocidad, los eslabones débiles se rompen pronto. En un entorno macro tan cambiante, argumenta, Europa no parece el lugar donde conviene tener sobrepeso.
La mejor casa del barrio: sobreponderar Estados Unidos
De ahí su apuesta por mantener sobreponderar Estados Unidos. En la conversación se maneja una cifra de crecimiento de beneficios en torno al 31% para 2026, citada por el entrevistador, y Agati añade que para el ejercicio siguiente espera un rango del 15% al 17%. Con esos números sobre la mesa, descarta la narrativa del pico: es dificil apostar en contra de una base de crecimiento tan fuerte, viene a decir, y por eso prefiere emergentes antes que renta variable desarrollada internacional.
Ni el mal ánimo general ni los desafíos domésticos le mueven de la posición. Sobreponderar renta variable en este entorno, mantener la vista en la amplitud y no en los titulares, es su receta.
Qué significa esto para el inversor
La temporada de resultados que arranca a mediados de octubre con la gran banca estadounidense es, en el fondo, el examen que la narrativa de la inteligencia artificial lleva varios trimestres evitando. La apuesta de Agati no es una apuesta por los líderes, sino por la amplitud: por que el beneficio se ensanche fuera del club de las siete grandes y por que las compañías empiecen a mostrar en la cuenta de resultados lo que llevan tiempo prometiendo en las presentaciones de inversores.
El riesgo de esa tesis es simétrico a su atractivo. Si el crecimiento esperado no aparece, o si el mercado deja de tolerar un gasto de capital cuyo retorno sigue sin fecha, el ajuste puede ser rápido. A eso se suma el contexto de tipos: con la presión al alza sobre las rentabilidades de la deuda y la Reserva Federal como referencia permanente para el precio del dinero, cualquier decepción encuentra menos amortiguadores que en ciclos anteriores.
Para el lector del medio, la lectura práctica es sencilla. Menos titular de beneficio por acción y más guidance sobre márgenes, monetización real de la IA y capacidad de trasladar costes. Y, sobre todo, seguimiento de un solo indicador transversal: si la amplitud de las revisiones de beneficios acompasa la amplitud de las expectativas. Ahí se decide si este rally tiene recorrido o si, como sostienen los bajistas, ya lo ha agotado.
Lo que queda por ver es si el mercado está dispuesto a reconocer lo que Agati considera evidente o si, como ha hecho en los últimos trimestres, seguirá prefiriendo la incertidumbre al dato. La respuesta empezará a escribirse con las primeras publicaciones del trimestre.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.




