La gran banca estadounidense afronta la temporada de resultados del tercer trimestre con balances saneados, mercados en máximos y una pregunta incómoda colándose en cada llamada con analistas: hacia dónde van los tipos y qué ocurre si el crédito empieza a resquebrajarse. Esa es la fotografía que dibujó Herman Sheen, analista sénior de bancos de Estados Unidos en Bloomberg Intelligence, durante su intervención en Bloomberg Television. Su diagnóstico no es dramático, pero tampoco invita a la complacencia.
Un telón de fondo marcado por los tipos y el crédito
Sheen arranca situando el contexto en el último movimiento de la Reserva Federal. Ese paso, sostiene, ha instalado dudas sobre el rumbo de la economía y, por arrastre, sobre la calidad crediticia de las entidades. La realidad que describe es justo la contraria a la de un ciclo de deterioro: los clientes pagan a tiempo y no hay indicadores de que la morosidad este repuntando.
Por eso lo que el analista quiere escuchar de los equipos directivos no son tanto las cifras del trimestre cerrado como las señales hacia adelante. ¿Aparecen indicios tempranos de que el crédito se afloja? ¿Sigue siendo el crédito privado una fuente de inquietud o esa conversación ya se ha agotado? En su lectura, las alarmas se han apagado casi por completo y los casos que han ido surgiendo responden a fraudes puntuales, no a un problema sistémico. Los malos actores, viene a decir, terminan depurándose solos.
SpaceX y una primera mitad que no se repetirá
El primer semestre tuvo un motor excepcional: la salida a bolsa de SpaceX. Sheen describe un ejercicio partido en dos mitades muy distintas, con una primera etapa marcada por una actividad extraordinaria de colocaciones, un volumen elevado de negociación ligado a esa operación y un empujón inesperado para las áreas de gestión patrimonial, que vieron llegar a nuevos clientes con liquidez recién creada.
Ese impulso se ha ido diluyendo. Los retrasos en el calendario de salidas a bolsa y una mayor fragilidad de los mercados han enfriado el ánimo, incluso con la renta variable en máximos impulsada por la inteligencia artificial mientras otros sectores se quedan rezagados. La nota positiva, apunta el analista, llega con la posible colocación de Anthropic en el cuarto trimestre, un balón de oxígeno para entidades con fuerte peso en banca de inversión como Goldman Sachs y Morgan Stanley.
El crédito está limpio y no hay señales de deterioro, pero todo el mundo mira ya al siguiente paso: si aparecen los primeros indicios de que algo se resquebraja.
— Herman Sheen, Bloomberg Intelligence
La IA: exposición indirecta y riesgo de segunda ronda
En la conversación se bromea con dejar aparcada la palabra burbuja al hablar de inteligencia artificial, pero la pregunta de fondo no desaparece. Sheen rebaja la alarma sobre la exposición directa: los bancos conceden préstamos y los mantienen en su balance, aunque su papel principal es el de facilitadores. Diseñan bonos y valores para canalizar el dinero de los inversores hacia la construcción de centros de datos.
El riesgo, por tanto, es de segundo orden. Si el ritmo de esa inversión se frena, los ingresos asociados a esa actividad también se resentirían. Ese es, según el analista, uno de los motivos por los que títulos ligados a los mercados de capitales como Goldman y Morgan Stanley han perdido algo de impulso en los últimos meses.
La gestión patrimonial, el punto brillante del trimestre
Frente a una banca de inversión y unas mesas de negociación que se esperan irregulares, la gestión patrimonial aparece como la excepción luminosa del tercer trimestre. Con mercados de renta variable volátiles pero todavía atractivos, desde Bloomberg Intelligence anticipan que el dinero nuevo seguirá entrando. Morgan Stanley ha convertido ese negocio en la base de sus retornos y de su rentabilidad, en la parte alta del grupo de comparables. JPMorgan y su unidad de asesoramiento financiero también se sitúan entre las referencias del sector.
La sucesión en Goldman centra las preguntas
Más allá de los números, Sheen señala un tema que dominará los turnos de preguntas: la sucesión. En Goldman Sachs, los inversores quieren saber quién tomará el relevo de David Solomon y en qué plazos. El analista remite a un artículo de Bloomberg sobre John Waldron como posible número dos llamado a asumir el mando en un horizonte de un par de años, un asunto que estará en el centro de la conversación.
La logística de esas jornadas tampoco ayuda. Las llamadas de los grandes bancos se solapan o se encadenan, y el equipo de análisis sigue los resultados y los titulares en tiempo real desde el terminal de Bloomberg.
Contexto: una temporada con el listón alto
Goldman Sachs, JPMorgan y Citigroup figuran entre las entidades que abren el fuego de la temporada de resultados del 3T en Estados Unidos, una cita que funciona como termómetro de la economía por su peso en los índices y por lo que revela sobre el comportamiento de empresas y consumidores. A esto se suma un mercado que cotiza en máximos gracias al ciclo de inversión en inteligencia artificial, con la paradoja de que amplias capas del parqué siguen sin participar de ese entusiasmo. La comparación con la primera mitad del año será inevitablemente exigente.
Qué significa para el inversor
La lectura práctica de este análisis apunta en tres direcciones. La primera es el crédito: cualquier mención a un repunte de impagos o a un endurecimiento de las condiciones cambiará el tono de la temporada más que un trimestre bueno de negociación. La segunda es la calidad de los ingresos, con la gestión patrimonial y las comisiones recurrentes como contrapeso a la volatilidad de la banca de inversión. La tercera es estructural: la financiación de los centros de datos ha convertido a los grandes bancos en pieza clave del ciclo de la inteligencia artificial, y cualquier frenazo en esa inversión se notará antes en sus cuentas que en los titulares.
Para el lector que sigue el sector, la temporada servirá menos para certificar lo bien que ha ido el trimestre que para calibrar la confianza de las cúpulas en el escenario que viene.
Nadie espera ya un trimestre espectacular. La pregunta que planea sobre la temporada es otra: si la banca estadounidense es capaz de sostener la rentabilidad cuando el viento de cola de las colocaciones se apaga y el de la inteligencia artificial depende de decisiones que no controla. La respuesta empezará a llegar en los próximos días.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.




