La venta de Burger King en España vuelve a moverse. Gregorio Jiménez, presidente y segundo mayor accionista de Restaurant Brands Europe (RBE), negocia una alianza con la familia de Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, y con la familia Costa Cerezuela, dueños de Costa Food Group, para articular una oferta por el grupo.
El proceso, adelantado por Expansión, devuelve a la mesa una operación que parecía encaminada hacia Mubadala. El fondo de Abu Dabi negociaba en exclusiva con Cinven la compra de RBE por más de 2.100 millones de euros. Ahora aparece un comprador con algo que Mubadala no tiene: conocimiento interno del negocio y un 20% del capital ya en su bolsillo.
No han faltado candidatos. Apollo, Meritage, KKR, CVC, o TDR llegaron a interesarse por RBE, pero Cinven acabó dando la negociación en exclusiva al fondo árabe, con quien comparte sociedad en la Universidad Alfonso X El Sabio. El movimiento de Jiménez reabre el abanico.
Un núcleo duro para comprar el 51% a Cinven
Jiménez preside RBE y controla más de un 20% de las acciones. Su plan pasa por sumar a las dos familias para constituir un núcleo duro que se haga con una mayoría, previsiblemente un 51%, y deje el otro 49% a inversores minoritarios. El reparto busca diluir el riesgo sin diluir el mando.
En esa ronda minoritaria suenan nombres concretos. Peninsula Capital, el fondo en el que participa Borja Prado, expresidente de Endesa, habría mostrado interés en entrar. También Corporación Financiera Alba, el hólding de la familia March, con la que ya se habrían mantenido reuniones. El propio Mubadala no descarta aparecer como socio minoritario tras su intento fallido del verano.
La valoración que se maneja sitúa a RBE entre 2.100 y 2.500 millones de euros, deuda incluida. El capital se quedaría en torno a los 1.000 millones, cifra que replica la oferta que el fondo árabe puso sobre la mesa en verano.
La venta de Burger King no es una puja de fondos: es una partida entre un accionista interno que conoce el negocio y un capital extranjero que ansía el control.
El dinero, sin embargo, no es el único obstáculo. Las conversaciones con Cinven siguen siendo exploratorias y, según las fuentes consultadas, quedan aspectos de gobernanza y de estrategia futura en los que las posturas están todavía alejadas.
La llave la tiene RBI
En el capital de RBE conviven tres socios. Cinven controla en torno al 70%; Jiménez supera el 20%; y Restaurant Brands International (RBI), la matriz estadounidense de Burger King, se queda con el 10%. Ese 10% pesa mucho más de lo que su tamaño sugiere.
Cualquier nuevo accionista mayoritario necesita el visto bueno de RBI. La matriz ya lo otorgó en su día a Cinven, y su negativa fue lo que hizo encallar la operación con Mubadala el pasado mes de julio. Además, RBI fija condiciones como el nivel máximo de endeudamiento de sus masterfranquiciados a través de Burger King Europe.

Cinven mira el reloj tras cinco años de crecimiento
Cinven se hizo con el control de la cadena en 2021. En estos cinco años, RBE ha multiplicado su tamaño por más de dos. La compañía cerró 2025 con 1.442 restaurantes —1.148 propios y 294 franquiciados— repartidos entre España, Portugal e Italia. La cifra de negocio supera los 2.000 millones de euros y el ebitda proforma ajustado rebasa los 300 millones.
El grupo es una de las masterfranquicias con mejores márgenes de RBI en todo el mundo, con crecimientos sostenidos a doble dígito y una inversión cercana a los 200 millones de euros al año para abrir un centenar de locales. Ese es el activo que la gestora británica quiere monetizar ahora.
RBE entró en Italia de la mano de Popeyes y llegó a negociar con la gestora belga Kharis Capital la compra del negocio de Burger King en el país, aunque las conversaciones no prosperaron. Es previsible que el nuevo propietario retome esa operación, porque la marca tiene allí menos de la mitad de locales que en España.
Cinven ya ha movido ficha en paralelo. Refinanció la deuda de RBE en 2025, repartió un dividendo extraordinario de 200 millones y en junio logró que los bancos rebajaran el coste de la deuda hasta euríbor más un diferencial del 3%. Viene de cerrar la salida de Masorange, donde triplicó el capital invertido, y trabaja en la desinversión de Accumin, la antigua Tinsa, con Lazard como asesor.
Nada se cerrará sin RBI. Ningún fondo puede tomar el control de RBE sin su firma, y la matriz ya demostró que no le tiembla el pulso. Un núcleo duro liderado por Jiménez, con apellidos como Galán y Costa, tiene una ventaja difícil de replicar: conoce la operación por dentro y no despierta recelos en la cúpula estadounidense.
El riesgo está en la gobernanza. Tres familias y un fondo pueden entenderse para comprar, pero no necesariamente para gestionar. La restauración organizada española acumula consorcios que se rompieron a los pocos meses de cerrar la operación. La compra es la parte fácil; sostener el ritmo de aperturas, la difícil.
Queda por ver si Mubadala acepta un papel secundario después de haber pujado por el control y si RBI bendice un núcleo duro que fragmentaría el accionariado. La próxima señal llegará del lado de Cinven: si mantiene la exclusividad con el fondo árabe o la rompe para sentarse a negociar con Jiménez.




