Bitcoin entra en octubre con la estadística a favor y el contexto en contra. La mayor criptomoneda ha cerrado en verde 10 de los últimos 13 octubres, con una ganancia mediana del 12,73%, según los datos que recopila la plataforma Coinglass. En lo que va de mes sube un 1,98%. Lo complicado es que este año la estacionalidad llega con menos munición que de costumbre.
Sobre la mesa hay cuatro presiones que rara vez coinciden: poca liquidez nueva, una demanda institucional enfriada, un conflicto abierto en Oriente Medio que mueve el precio los fines de semana y una fecha límite, la de Mt. Gox, capaz de devolver al mercado casi 2.900 millones de dólares en monedas.
La liquidez no acompaña: las stablecoins marcan el ritmo
El primer frente es el dinero disponible para comprar. El analista on-chain Darkfost, que estudia los movimientos registrados en la propia blockchain, avisa de que está llegando muy poca liquidez al mercado cripto. La capitalización de las stablecoins, las monedas digitales ancladas al dólar que funcionan como el efectivo del sector, ha perdido 14.000 millones de dólares desde mayo.
Desde septiembre esa reserva ha recuperado 4.000 millones y se sitúa cerca de 270.000 millones de dólares. Para este analista el rebote es demasiado débil como para llevar a bitcoin a nuevos máximos.
Con las ballenas —las carteras grandes— el matiz es distinto. Las direcciones que envían más de un millón de dólares en stablecoins hacia Binance elevaron sus entradas de 30 días hasta 30.500 millones de dólares, frente a los 21.700 millones de poco más de un mes antes. Un aumento superior al 40%, aunque lejos del máximo de octubre de 2025, cuando ese mismo grupo envió más de 61.000 millones.
Darkfost lo atribuye a una mezcla de estacionalidad y de un ambiente cargado por los conflictos, la inflación, y unos rendimientos de los bonos que no dejan de subir.
Octubre ha cerrado en verde diez de los últimos trece años, pero la estacionalidad no compra monedas: eso lo hace la liquidez, y ahora mismo escasea.
Los ETFs de bitcoin pierden fuelle tras el pico del 21 de septiembre
El segundo frente es institucional. Los fondos cotizados (ETF al contado) de bitcoin, vehículos que compran la moneda real y cotizan en bolsa como una acción, firmaron el 21 de septiembre su mejor jornada en casi un año, con 998,95 millones de dólares de entradas netas. Después llegaron cinco sesiones consecutivas de descensos.
Cinco días más tarde, el 28 de septiembre, las entradas se quedaron en 31,07 millones. El 30 los fondos registraron salidas netas de 148,69 millones y rompieron una racha de nueve días en positivo. El 1 de octubre volvieron a terreno positivo con 102,67 millones, según los datos que publica SoSoValue. El saldo de esas cuatro sesiones es de apenas 51,25 millones, cuando la semana anterior habían sumado 2.390 millones.
El volumen negociado cuenta la misma historia: los 12 fondos estadounidenses pasaron de mover 4.570 millones de dólares al día el 21 de septiembre a 1.970 millones el 1 de octubre. Para quien sigue esto desde fuera, los ETF son hoy la principal puerta de entrada del dinero institucional a bitcoin, así que sus flujos funcionan como un termómetro.

Irán: el precio que se mueve los fines de semana
El tercer frente llegó por sorpresa el 2 de octubre. Bitcoin subió hasta cerca de 87.000 dólares y perdió el impulso en cuestión de minutos después de que un ataque contra un petrolero en el estrecho de Ormuz borrara la ganancia. Era el sexto ataque a un buque en una semana.
Lo llamativo es la asimetría: el precio del petróleo apenas se movió, mientras el mercado cripto reaccionaba con fuerza. La explicación es sencilla. Bitcoin cotiza las 24 horas, todos los días, así que absorbe los titulares de guerra los fines de semana, cuando las bolsas y el crudo están cerrados.
Estados Unidos ha enviado 2 baterías de misiles Patriot adicionales a Arabia Saudita y Catar para proteger instalaciones energéticas, según la información publicada por Axios, y despliega más buques y tropas. Irán sostiene que el estrecho seguirá cerrado hasta que Washington cumpla 7 condiciones de un acuerdo alcanzado en junio. Y funcionarios estadounidenses han señalado al Wall Street Journal que Trump espera reanudar los bombardeos después de las elecciones de medio término del 3 de noviembre.
En el lado contrario, las señales de tregua también mueven el precio: bitcoin superó los 81.000 dólares cuando Trump sopesó terminar la guerra. Con Ormuz cerrado, cada titular puede empujar en cualquiera de las dos direcciones.
Mt. Gox y su fecha límite del 31 de octubre
El cuarto frente tiene fecha. El fideicomiso de rehabilitación de Mt. Gox, el exchange japonés que quebró en 2014 tras perder cientos de miles de bitcoins y que todavía devuelve el dinero a sus acreedores, debe cerrar los pagos pendientes antes del 31 de octubre.
En las direcciones etiquetadas del fideicomiso quedan 34.387,51 bitcoins, valorados en unos 2.880 millones de dólares, según los datos de Arkham. Si los acreedores reciben las monedas, muchos podrían venderlas. Y hay precedente de que la fecha se mueva: el año pasado el aplazamiento se anunció el 27 de octubre, solo cuatro días antes del límite.
Qué mirar en las próximas semanas
La narrativa del Uptober —el apodo con el que el sector bautiza octubre— tiene una parte de profecía autocumplida y otra de ciclo real. Los datos históricos acompañan, pero el año pasado también se daba por hecho y bitcoin cerró con una caída del 3,69%, su primer octubre en pérdida desde 2018. La estadística describe el pasado; no firma el futuro.
Lo relevante ahora es cómo interactúan las cuatro presiones. Un reparto de Mt. Gox golpearía un mercado con poca liquidez, y con poco dinero disponible cualquier venta mueve el precio más de lo habitual. Si el fideicomiso vuelve a pedir una prórroga, esas monedas seguirán congeladas y la presión saldrá del calendario. Cada titular sobre Ormuz, mientras tanto, seguirá llegando cuando las bolsas estén cerradas.
El sector arrastra, además, una dependencia que viene de lejos: un puñado de gestoras y de carteras grandes concentran buena parte de la demanda. Eso aporta estabilidad cuando entran y volatilidad cuando se detienen. Tres indicadores sirven de termómetro: los flujos diarios de los ETF, la reserva total de stablecoins y el dinero que las ballenas envían a Binance. Con esas señales y dos fechas en el horizonte, el 31 de octubre y el 3 de noviembre, el mes se juega más en los datos que en la costumbre.




