El síntoma sutil durante las conversaciones que avisa del alzhéimer 20 años antes del diagnóstico

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Por qué falla antes el lenguaje: las redes semánticas que se apagan sin que se note el olvido

El lenguaje se deteriora antes de que el olvido resulte evidente porque lo que falla primero no es el recuerdo de lo vivido, sino la red de conceptos que da sentido a las palabras. La memoria semántica —el conocimiento de objetos, hechos y significados— se mantiene durante décadas en el envejecimiento normal, pero se resquebraja de forma insidiosa en la fase preclínica del alzhéimer. Las pruebas de fluidez verbal semántica, como el test de Isaacs (nombrar animales en un minuto), ya detectan un rendimiento inferior hasta nueve años antes del diagnóstico. Y no se pierden tanto palabras sueltas como precisión: quien habla empieza a recurrir a términos genéricos («fruta» por «manzana»), a circunloquios y a pronombres, con menos sustantivos exactos y más verbos.

En portadores asintomáticos de la mutación E280A del gen de la presenilina 1, vinculada al alzhéimer hereditario de inicio precoz, los análisis de habla espontánea detectaron menos unidades semánticas, frases más simples y menos información conceptual que en los no portadores, pese a emplear un número de palabras parecido. El hallazgo apunta a la clave del fenómeno: las redes semánticas no se borran, se vuelven ruidosas e inaccesibles. La proteína tau empieza a acumularse en la corteza transentorrinal y entorrinal y en el complejo subhipocámpico —regiones que sostienen el significado de las palabras— antes de extenderse al hipocampo, y a ello se suma la disfunción colinérgica y la pérdida de neuronas somatostatinérgicas, que desinhiben esa red. Como la persona no percibe el cambio, el síntoma pasa desapercibido.


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