2Lo que los estudios miden en el habla: frases más cortas, menos ideas por frase y más rodeos para decir lo mismo
Las investigaciones no analizan la gramática por interés académico, sino como una ventana al esfuerzo que exige hablar. En el estudio ILSE (Alemania) se grabaron entrevistas biográficas a una cohorte nacida entre 1930 y 1932 cuando todos sus integrantes eran cognitivamente sanos, en 1993-94. Frente a las de quienes siguieron sanos, las transcripciones de quienes recibieron un diagnóstico de alzhéimer unos doce años después ya mostraban frases más cortas y menos «morfemas por unidad-T» (12,3 frente a 15,9), una medida de cuánta información se empaqueta en cada oración. El histórico estudio de las monjas apuntó en la misma dirección: la densidad de ideas de unas autobiografías escritas a los 22 años —ideas por cada diez palabras— promediaba 4,9 en las religiosas cuyo cerebro cumplía criterios de alzhéimer en la autopsia y 6,1 en las que no desarrollaron la enfermedad. Como la patología amiloide y tau empieza entre 15 y 20 años antes de los primeros síntomas, estos rastros importan.
El otro patrón que se repite es la imprecisión: rodeos y palabras comodín. Trabajos clásicos sobre el discurso «vacío» cuantificaron que las personas con alzhéimer recurren mucho más a términos señaladores sin referente claro («esto», «aquello», «allí») y a comodines como «cosa» o «algo»: 5,8 deícticos por cada 100 palabras frente a 2,4 en los controles, y 1,9 términos indefinidos frente a 0,7. Aparecen más pronombres y menos sustantivos, y vocablos más frecuentes, los que menos cuesta rescatar del léxico. En una prueba que pedía construir una frase con tres palabras dadas, las personas con deterioro cognitivo leve resultaron menos concisas, con oraciones más largas y más vueltas para llegar al mismo punto. Lo que hace valioso este elemento es que no exige pruebas ni aparatos: basta una conversación grabada y transcrita. La advertencia es que solo cuenta como señal si supone un cambio respecto a la manera de hablar de siempre.


