Decathlon ha convertido el textil técnico de running en una compra casi impulsiva. Su marca Kiprun, pensada para el corredor de asfalto, ocupa la franja más económica del catálogo con prendas que renuncian a lo accesorio y se quedan con lo que de verdad se usa: tejidos que evacuan el sudor, patrones que no rozan y precios que rara vez superan los quince euros. Dentro de esa familia, la línea Dry es el escalón de acceso, el que permite equiparse desde unos seis euros.
Los tres básicos que siguen se han elegido con criterios poco sofisticados: que cada pieza resuelva un problema real del entrenamiento (sudar menos, llevar el móvil, evitar ampollas), que el precio se mantenga en la banda baja y que se pueda comprar en la web española. No hay aquí prendas de competición ni tejidos de laboratorio, sino lo mínimo para salir a la calle varias veces por semana sin gastar de más. Los precios, eso sí, se mueven con las promociones habituales de la firma francesa, así que conviene comprobar la etiqueta antes de pagar.
2Short Kiprun Run Dry con slip integrado y bolsillo trasero con cremallera para el móvil (12-15 €)
El short 2 en 1 de Kiprun ataca de golpe los dos problemas clásicos de cualquier corredor de asfalto: dónde llevar el teléfono y qué ponerse debajo. La braguita integrada sustituye al calzoncillo y elimina la costura y el elástico que acaban provocando rozaduras en la entrepierna y en la cintura en las tiradas largas. Por fuera, un tejido sintético muy ligero que evacúa el sudor y seca con rapidez, con cordón de ajuste en la cintura para fijarlo al cuerpo, y un diseño pensado para correr con calor sintiendo que no llevas nada. La báscula lo deja en unos 137 gramos en talla M, un peso que apenas se nota incluso empapado, y la marca declara un porcentaje elevado de poliéster reciclado en su composición.
El otro argumento es el bolsillo trasero con cremallera, fabricado con un componente impermeable para proteger el móvil de la propia sudoración y dimensionado para terminales de hasta 78 x 160 milímetros. Queda pegado a la zona lumbar, así que no rebota ni se balancea al cambiar de ritmo, y se completa con un bolsillo para llaves separado, pensado para no rayar la pantalla, más dos bolsillos laterales para las manos. Frente a un cinturón de running o una riñonera, que suman volumen y dinero, aquí la solución viene integrada en la propia prenda dentro de una horquilla de 12 a 15 euros. La pega que repiten algunos usuarios: con móviles grandes el bolsillo va justo y cuesta meterlo.


