El personal de la SEC publicó el viernes 25 de septiembre unas preguntas frecuentes que dejan claro que los recibos de staking no son valores. La decisión se redactó pensando en Ethereum, pero aterriza de lleno en Solana: jitoSOL, mSOL y el staking dentro de los ETF al contado quedan un paso más cerca de operar sin fricción regulatoria en Estados Unidos.
Qué dice exactamente la SEC sobre los recibos de staking
Conviene ordenar los conceptos. El staking consiste en bloquear monedas para ayudar a operar una red a cambio de recompensas. En Solana, eso significa delegar SOL a un validador, el nodo que produce bloques y vota para sostener el consenso. Sin esa capa de nodos, la cadena no avanza.
El liquid staking añade una capa más. Al depositar SOL en Jito o en Marinade, el protocolo devuelve un token negociable que representa el SOL bloqueado. Ese recibo se llama jitoSOL en un caso y mSOL en el otro, y puede moverse o usarse como garantía mientras el SOL original sigue generando recompensas. La pregunta que la SEC llevaba tres años esquivando era sencilla: ¿ese papel digital es un valor sujeto a registro?
La respuesta está en los detalles. Según la División de Finanzas Corporativas, un token de recibo funciona como una ‘herramienta digital’ y no como un valor siempre que respete cuatro condiciones: no altera los derechos de la moneda bloqueada, no añade recompensas extra, el proveedor no puede prestar ni reutilizar los depósitos, y no fija por sí mismo el rendimiento. El requisito previo es que la moneda de detrás sea un commodity digital, categoría que la SEC y la CFTC concedieron a 16 activos el 17 de marzo, entre ellos Ethereum, en torno a los 2.685 dólares.
El matiz no es menor. En febrero de 2023, Kraken pagó 30 millones de dólares y cerró su servicio de staking en Estados Unidos porque la SEC consideró que publicitaba rendimientos anuales de hasta el 21% sin registrar la oferta. Con Gary Gensler al frente, la agencia advirtió que quien ofrece contratos de inversión a cambio de tokens debe cumplir las divulgaciones de la ley de valores. Cuatro meses después demandó a Coinbase y calificó su programa de staking como una oferta de valores no registrada. Ese expediente se retiró en febrero de 2025.
El recibo fue durante años la pieza incómoda: dejaba de ser prueba de propiedad y pasaba a parecer un contrato de inversión. La SEC acaba de separar ambas cosas.
Y el terreno ya estaba allanado. Las declaraciones del personal de mayo y agosto de 2025 aclararon que ni el staking a nivel de protocolo ni el liquid staking implican una oferta de valores. Lo que faltaba era justo la pieza del recibo, el token que el usuario recibe y puede vender. Con las preguntas frecuentes de esta semana, esa pieza encaja.
El efecto directo sobre jitoSOL, mSOL y los ETF de Solana
Para el ecosistema Solana hay dos consecuencias prácticas. La primera toca a las plataformas estadounidenses: hasta ahora, listar jitoSOL o mSOL obligaba a los equipos de cumplimiento a decidir si comercializaban un valor. El nuevo criterio disuelve esa zona gris siempre que el emisor no prometa rendimientos propios ni toque los depósitos.
La segunda afecta a los ETF al contado de SOL, varios de los cuales contemplan el staking de una parte del patrimonio del fondo. Si el recibo no es un valor, el obstáculo se reduce a la mecánica del vehículo y no a la naturaleza del activo. No es poca cosa.
Buena parte del atractivo del staking líquido para el inversor español está en mantener exposición a SOL sin renunciar a la liquidez, y esa combinación pierde sentido cuando el token que la hace posible vive bajo sospecha regulatoria. Con la doctrina actual, el rendimiento vuelve a ser lo que siempre fue: una recompensa por asegurar la red.
De Kraken a Jito: la doctrina avanza más rápido que la ley
Hay una trampa en leer esto como una victoria cerrada. Las propias preguntas frecuentes reconocen que no tienen fuerza legal: son la opinión del staff, no una norma, y otra administración puede retirarlas. La comisionada Caroline Crenshaw ya discrepó en agosto de 2025: dijo que la declaración sobre liquid staking se apoyaba en supuestos que quizá no reflejan los programas reales.
El otro flanco es legislativo. La CLARITY Act, el proyecto que repartía la supervisión cripto entre la SEC y la CFTC, fracasó este mes en el Senado. Con ella se esfuma la vía que habría dado a estas orientaciones algo más de recorrido. Ahí está la fragilidad: en Washington, una guía del staff es tan sólida como la voluntad de quien la firma.
Para Solana, la traslación tampoco es automática. La orientación habla de Ethereum y de ETH; el salto a jitoSOL y mSOL se apoya en un supuesto, que SOL quede cubierto por el mismo tratamiento de commodity digital que recibieron esos 16 activos, y en que ningún tribunal interprete lo contrario por la vía del test de Howey, el estándar de 1946 que sigue decidiendo qué es un valor y qué no.
Queda la letra pequeña. El proveedor no puede prestar ni reutilizar las monedas depositadas, y ahí más de un negocio de staking tendrá que revisar su ingeniería interna antes de cantar victoria. El siguiente hito es ver si los primeros custodios y brókers estadounidenses listan jitoSOL o mSOL en sus catálogos. Si lo hacen, el mercado tendrá en forma de hecho lo que hoy solo tiene en forma de borrador.





