El precio del Brent hoy supera los 106 dólares tras los ataques hutíes contra Aramco y amenaza la inflación europea

La prima de riesgo geopolítico regresa a los mercados energéticos con el Estrecho de Ormuz como principal amenaza para el suministro. Si el crudo se consolida en tres dígitos, el BCE tendrá que revisar al alza sus previsiones de inflación para la eurozona.

He seguido el precio del Brent hoy desde la apertura asiática y el dato relevante no es el pico, sino el suelo. El barril de referencia cerró el jueves por encima de los 106,50 dólares, tras superar los 108 en el tramo intradía, y a las 02:00 GMT de este viernes cotizaba en 105,77 dólares en Asia. Sigue muy por encima de donde se negociaba antes de los ataques.

Del cierre de 106,50 dólares al respiro del viernes en Asia

Los hutíes reivindicaron el jueves una doble acción: misiles y drones contra un “objetivo sensible” en Riad y contra instalaciones de Aramco en Yanbu, en la costa del mar Rojo. La coalición liderada por Arabia Saudí aseguró que interceptó seis misiles balísticos de la milicia yemení. Las autoridades saudíes no han confirmado daños ni víctimas, y Aramco —que abastece cerca del 10% de la demanda mundial de crudo— no respondió a las consultas fuera de su horario laboral.

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Los números de la jornada explican por qué el mercado no se ha dado la vuelta:

  • Brent del contrato de noviembre: cierre del jueves por encima de 106,50 dólares, después de rebasar los 108.
  • Subida el jueves: más del 3% en una sola sesión.
  • Mañana del viernes en Asia: 105,77 dólares a las 02:00 GMT, un alivio de apenas un dólar.
  • Peso de Aramco: cerca del 10% de la demanda global de petróleo.

El telón de fondo es una guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán que ya cumple siete meses y que ha dejado el mercado sin colchón de inventarios.

Por qué Singapur siente el golpe antes que Róterdam

Asia es el primer mercado que digiere cualquier prima de riesgo en el crudo. Singapur es el mercado spot de referencia y el lugar donde se negocian los diferenciales que después pagan las refinerías de Japón, Corea del Sur e India. Son economías que importan la mayor parte del petróleo que consumen y cuya cesta energética se encarece con cada día de tensión.

El mercado vigila ahora si los ataques se quedan en objetivos terrestres o vuelven a extenderse al tráfico marítimo. La ruta desde el Golfo hacia Europa pasa por el Estrecho de Ormuz, y cualquier amenaza sobre el mar Rojo se traduce de inmediato en primas de seguro y fletes más caros para los cargamentos que llegan a Róterdam, Algeciras o Barcelona.

“Los esfuerzos diplomáticos al margen de la ONU están actuando como contrapeso, pero hasta que haya pruebas más claras de una desescalada duradera, el sesgo al alza se mantiene.” — Tim Waterer, analista jefe de mercado de KCM Trade (Sídney)

La diplomacia sigue viva. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo el jueves que espera que Washington vuelva al memorando de entendimiento para poner fin al conflicto —caducó a mediados de agosto sin acuerdo de paz— antes de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre.

ataque Aramco

El crudo ya no descuenta el ataque, descuenta la duración del conflicto

Lo que veo en la estructura del mercado es un cambio de naturaleza en la prima geopolítica. Hace semanas, el Brent se movía por titulares; ahora se mueve por calendarios. Nada confirma que los misiles hayan dañado infraestructura crítica y, aun así, el precio aguanta, porque no cotiza el daño, sino la duración. Esa es la frontera entre un shock y un impuesto silencioso sobre la industria.

La contradicción que los datos no resuelven es la opacidad saudí. Sin confirmación oficial de daños, el mercado trabaja con escenarios, y eso amplifica la volatilidad en ambos sentidos: basta un comunicado para devolver cinco dólares y basta un segundo ataque para sumar diez. En paralelo, Tokio y Seúl miran su factura energética con preocupación creciente, y el Banco de Japón tiene en el coste de las importaciones el componente que más tensa su objetivo de inflación.

“Mientras no haya una resolución clara a la vista, el hueco en los inventarios globales de petróleo se está agrandando.” — June Goh, analista sénior de mercados petroleros de Sparta Commodities (Singapur)

Queda una condición que conviene seguir y no es un titular, sino un calendario: si la diplomacia de Nueva York no produce un marco antes de noviembre, cada recorte de suministro tendrá un efecto multiplicador sobre un sistema sin reservas holgadas.

🌐 El efecto dominó en Occidente

La apertura europea llega con el sector energético del IBEX con viento de cola y con las aerolíneas, los transportistas y las distribuidoras mirando el recargo por combustible. Un Brent sostenido por encima de los 106 dólares encarece la gasolina y el diésel en España con un desfase de semanas y presiona la factura eléctrica, indexada en parte al gas.

  • Inflación: el componente energético es el más volátil del IPC español y el que traslada más rápido un shock de oferta a los precios del transporte y de la alimentación.
  • BCE y Euríbor: un crudo instalado en tres dígitos complica los recortes de tipos previstos y mantendría el Euríbor por encima de lo que descuentan hoy las hipotecas variables.
  • Empresas europeas: Repsol gana en refino; IAG, Ryanair y los operadores logísticos pierden margen si el recargo por carburante no se traslada íntegro al billete.

El impacto directo en España es hoy moderado, pero deja de serlo si el conflicto llega a noviembre sin acuerdo.


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