7Cómo se administraría: pastilla, terapia génica o fármaco dirigido
El tratamiento que se vislumbra no es una pastilla ni una terapia génica, sino un fármaco dirigido con formato de péptido. El equipo de la Universidad Complutense de Madrid, coordinado por Sonia Castillo-Lluva, diseñó el TAT-PRASI: una molécula que une la secuencia TAT —capaz de atravesar la membrana de la célula— con PRASI, un fragmento de 19 aminoácidos que bloquea de forma selectiva la SUMOilación de RAC1. En los experimentos con ratones el péptido se administró por vía intraperitoneal tres veces por semana durante dos semanas, a una dosis de 10 nmol, y redujo de forma notable la diseminación metastásica. Su naturaleza peptídica descarta, al menos de entrada, la vía oral, porque se degradaría en el aparato digestivo.
La elección de ese formato responde a un problema de toxicidad: apagar RAC1 por completo dañaría funciones celulares básicas, como el metabolismo de la glucosa o la respuesta inmunitaria. El péptido no destruye la proteína ni interfiere con esas tareas de mantenimiento, sino solo con la modificación química que habilita la invasión de otros tejidos, lo que amplía la ventana terapéutica frente a los inhibidores globales. Los modelos genéticos —ratones con una versión de RAC1 que no puede sumoilarse— sirvieron para demostrar el mecanismo, no como posible tratamiento. Por ahora es una prueba de concepto preclínica, publicada en Signal Transduction and Targeted Therapy, sin datos de seguridad ni de eficacia en pacientes.



