CFTC mueve a revisión de la Casa Blanca su regulación cripto tras el bloqueo de la CLARITY Act

El organismo registró el 17 de septiembre la prerregla 'Regulation Crypto Asset Transactions and Markets' en el portal de OIRA. La revisión es un paso preliminar: antes de aplicarse, la norma exige comentarios públicos y una votación final de los comisionados.

La CFTC ha enviado a revisión de la Casa Blanca su prerregla de regulación cripto, dos días después del bloqueo de la CLARITY Act en el Senado. El movimiento no aprueba ninguna norma. Reordena el tablero: la agencia que vigila los derivados se adelanta al Congreso.

Qué ha enviado la CFTC y por qué el calendario lo cambia todo

El documento se registró el 17 de septiembre como prerregla pendiente de revisión y lleva por título ‘Regulation Crypto Asset Transactions and Markets’. Aparece listado en el portal federal Reginfo.gov, la base de datos donde se publican las normas que pasan por la Oficina de Información y Asuntos Regulatorios, conocida como OIRA. Esa oficina es el filtro de la Casa Blanca que examina cada reglamento antes de que la agencia correspondiente lo haga público.

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La revisión no equivale a una ley ni a una norma terminada. Es el primer control administrativo de un texto que todavía no conocemos: el detalle de la propuesta no se ha divulgado, así que no se pueden evaluar sus definiciones ni su alcance real. Bloomberg, en una información recogida por otros medios, describió esa revisión como preliminar y subrayó las etapas que aún quedan por delante. Antes de entrar en vigor, una regla así exige que la CFTC apruebe el borrador, abra un periodo de comentarios públicos y la someta a una votación final de sus comisionados. Nada de eso ha ocurrido.

El detalle que importa es la secuencia. El 15 de septiembre, el Senado no logró cerrar el debate sobre la CLARITY Act, la ley que debía repartir competencias entre la SEC y la CFTC, con una votación de 49 a 50. Ese mecanismo, el cloture, exige 60 apoyos para cortar una obstrucción parlamentaria; sin ellos, el proyecto queda congelado sin llegar a votarse por su contenido. Dos días después, la CFTC movió ficha. Nada cerrado, pero dirección clara.

A quién afecta: el estatus de SOL y el futuro de los exchanges

CLARITY Act Senado

La vía no es improvisada. El presidente de la CFTC, Michael Selig, avisó el 19 de agosto de que la comisión usaría las atribuciones que ya tiene si la CLARITY Act se atascaba. Entre las ideas que puso sobre la mesa estaba permitir que los exchanges de activos digitales operasen bajo una nueva modalidad de mercado de contratos designados, la figura con la que Estados Unidos regula sus derivados. Esa puerta no está abierta. El listado de OIRA no revela si esa estructura concreta viaja dentro de la prerregla.

Para el inversor en Solana, el fondo del asunto es la pregunta que lleva años sin respuesta: si SOL es una materia prima, lo que el sector llama commodity, o un valor negociable, un security. De esa etiqueta depende quién manda sobre el activo, con cuánta fricción pueden avanzar los ETF al contado y cómo se regula el staking, el mecanismo por el que se dejan SOL en manos de un validador a cambio de recompensas. Los emisores de fondos cotizados sobre Solana llevan meses navegando esa ambigüedad, con solicitudes que solo tienen sentido si el activo no acaba tratado como un valor negociable.

Cuando el Congreso se atasca, la regulación no se detiene: cambia de despacho y avanza por la puerta de atrás de la agencia.

La vía regulatoria sin ley: precedentes, riesgos y qué mirar

No es la primera vez que una agencia intenta tapar el hueco que deja el Congreso. La SEC hizo algo parecido durante años apoyándose en Howey, el criterio judicial de 1946 que sirve para decidir cuándo un activo funciona como un valor negociable, y el resultado fue una maraña de expedientes caso por caso, con emisores que no sabían a qué atenerse. El riesgo de repetir ese camino es doble: una norma de agencia se revierte con un cambio de administración mucho más rápido que una ley, y resiste peor los golpes en los tribunales.

Hay tres incógnitas que conviene seguir con lupa. La primera es el texto real de la prerregla, porque hasta que se publique lo que hay son señales de intención. La segunda es el calendario: entre la revisión de OIRA, los comentarios públicos y la votación final pueden pasar muchos meses, y ese plazo define cuánto margen tiene el Congreso para reaccionar. La tercera es si la CLARITY Act vuelve a la Cámara alta con otro formato y recupera el reparto de competencias que quedó en el aire. Y sobrevuela un riesgo mayor: que la industria acabe operando bajo reglas escritas y reescritas por decreto administrativo, sin el suelo estable que da una ley.

Para el ecosistema de Solana, la lectura práctica es prudente pero no pesimista. La red no depende de esta prerregla para funcionar: sus validadores, su staking y su DeFi siguen operando igual. Lo que está en juego es el marco con el que Wall Street se atreve a entrar con más tamaño. Si la vía de la CFTC avanza y despeja el estatus de SOL, la presión sobre el Senado baja y el sector gana previsibilidad sin ley. Si el asunto acaba en los tribunales, el atasco vuelve al punto de partida.


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