El vínculo entre la IA y el empleo ha dejado de ser una especulación de laboratorio. Más gente espera que la inteligencia artificial destruya puestos de trabajo que nuevos empleos, y esa diferencia ya es la opinión dominante a escala global. Lo recoge el último informe del Pew Research Center, con más de 50.000 entrevistas en 37 países.
El estudio no mide cuántos empleos crea o destruye la tecnología. Mide lo que la gente cree que va a pasar. Y esa percepción acaba pesando en decisiones muy concretas: qué se estudia, a qué empresa se envía el currículum o si conviene opositar.
Moira Fagan, investigadora sénior del Pew Research Center y coautora del informe, señala la familiaridad como factor decisivo. «Quienes tienen una mayor conciencia sobre la IA son más proclives a pensar que conducirá a la pérdida de empleo», explica. El matiz incómodo llega después: los países que más saben de la herramienta son también los que más temen su efecto.
Un estudio de 37 países que mide percepciones, no empleos
La encuesta se realizó entre febrero y junio de 2026 en 37 países, y la balanza no está equilibrada. Más encuestados esperan menos empleos que más puestos. Una parte relevante, sin embargo, admite que no tiene claro qué efecto tendrá la IA sobre las oportunidades laborales. La incertidumbre también cuenta.
El resultado principal es que la expectativa de destrucción de empleo gana a la de creación. No es un dato económico, es un dato social. Y condiciona el ánimo con el que una generación entera se asoma al mercado de trabajo.
Cuanto más sabe una sociedad sobre inteligencia artificial, más probable es que tema perder empleo por su causa. La paradoja recorre el informe de principio a fin.
Los países ricos y los jóvenes concentran la preocupación
La preocupación no se reparte por igual. El informe sitúa su epicentro en los países más acomodados. En Australia, Corea del Sur y Estados Unidos, alrededor de siete de cada diez adultos creen que la IA provocará pérdidas de empleo en los próximos veinte años.
Hay un patrón que rompe el tópico generacional. Los adultos de entre 18 y 34 años se muestran más preocupados por la pérdida de empleo asociada a la IA que las generaciones de más edad en países como Canadá, Francia, Singapur, Suecia, Indonesia, India y Malasia. El dato sorprende.
La confianza sobre quién debe regular la tecnología dibuja otro mapa. En economías de renta media como Bangladesh, Malasia, Pakistán o Sri Lanka, la población se fía más de China que de Estados Unidos o la Unión Europea para gobernar la IA. La mediana de los siete países consultados se sitúa en un 43% que confía en Pekín, un 35% en Washington y un 34% en Bruselas.
La publicación coincide con un momento delicado para el sector. Los responsables de las principales compañías de inteligencia artificial, entre ellos Sam Altman, Elon Musk y Dario Amodei, han reclamado una desaceleración del ritmo de desarrollo. Ursula von der Leyen respaldó ese frenazo en su discurso sobre el Estado de la Unión de esta semana.

Qué significa esto para quien busca trabajo en España
El informe no desglosa el caso español entre los países que cita por su nombre. La lógica que describe, en cambio, es trasladable a un mercado como el nuestro, donde la formación tecnológica se ha convertido en argumento de contratación en banca, seguros, logística, y administración pública.
Hay una lectura tranquilizadora y otra que no lo es tanto. La primera: el miedo declarado no equivale a destrucción real de puestos, y las empresas siguen necesitando perfiles capaces de convivir con la herramienta. La segunda: el pesimismo juvenil puede acabar funcionando como una profecía autocumplida si lleva a descartar sectores enteros antes de intentarlo. El miedo cotiza al alza.
Para el candidato hay una consecuencia práctica. El perfil que gana terreno no es el que compite con la IA, sino el que la utiliza a diario: administración con ofimática avanzada, atención al cliente con asistentes automatizados, logística con planificación algorítmica. Aprender esas herramientas cuesta menos de lo que parece.
Conviene vigilar un detalle que el entusiasmo tecnológico suele tapar. Las ofertas que exigen manejo de IA no siempre suben el sueldo por ello, y algunas lo presentan como requisito, adicional sin mejorar la banda del convenio colectivo. Preguntar por la retribución antes de aceptar sigue siendo tan necesario como aprender a usar la herramienta. La formación ayuda; el salario decide.
📝 Cómo enviar el currículum
No hay una única oferta detrás de este informe, pero sí un mercado que se está reordenando. Estos son los pasos para colocar tu candidatura en los sectores que ya incorporan perfiles digitales.
- Paso 1: Actualiza el currículum con una sección de competencias digitales: hoja de cálculo, herramientas de gestión y programas de IA generativa que uses a diario.
- Paso 2: Regístrate en la web del SEPE y activa las alertas de ofertas por provincia y ocupación.
- Paso 3: Consulta los certificados de profesionalidad vigentes en tu comunidad autónoma; muchos son gratuitos y compatibles con la búsqueda de empleo.
- Paso 4: Si la empresa pide manejo de IA, concreta en el CV qué herramienta usabas, para qué tarea y cuánto tiempo ahorrabas.
- Paso 5: Revisa tu perfil de empleo cada semana. Las ofertas con requisitos digitales se cierran antes que las tradicionales.
Plazo de inscripción: abierto de forma permanente en los portales oficiales, con actualización diaria de ofertas. Requisito mínimo: estar inscrito como demandante de empleo y mantener el currículum actualizado.





