4Para qué mañanas de frío sirve (y para cuáles no)
En una mañana fría de otoño o invierno, la clave de este Raincut Full Zip de Quechua (14,99 euros) es que no abriga: corta. Su tejido frena rachas de viento de hasta 70 km/h y aguanta el agua con un revestimiento de 5.000 mm Schmerber y costuras principales estancas, así que rinde justo donde más molesta el frío que no da tregua: el trayecto a pie hasta el trabajo, llevar a los niños al colegio, sacar al perro o un paseo urbano con el cielo encapotado y llovizna. Pesa 212 gramos en talla M, se pliega en su propio bolsillo y se queda en el fondo de la mochila hasta que hace falta. Puesta sobre un forro polar, resuelve las mañanas de aire helado y chirimiri sin cargar con un abrigo voluminoso.
Ahí acaban sus límites. No es un abrigo y no genera calor, de modo que no sirve como única capa en un amanecer de frío intenso, con nieve o bajo cero durante horas: sin una prenda térmica debajo, el cuerpo se enfría igual. Tampoco está pensada para esfuerzos sostenidos. Con un RET 12 —poco transpirable— y un uso recomendado de dos horas como máximo a 5 km/h y sin desnivel, si sudas más de lo que el tejido evacua, la humedad se condensa dentro y acabas mojado por dentro. Y no es la opción para una lluvia fuerte y prolongada o una tormenta: sus 5.000 mm y sus costuras solo parcialmente selladas aguantan una lluvia ligera durante aproximadamente una hora, no un diluvio de toda la mañana.



