La Sierra del Rincón empieza a vestirse de otoño, y quien la conoce bien sabe que esto dura poco. En sus 15.000 hectáreas de montaña, declaradas Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2005, se esconde uno de los rincones más fotografiados de la Comunidad de Madrid: el Hayedo de Montejo, un bosque que en cuestión de días pasa del verde al cobre.
No hace falta cruzar media España para verlo. Está a unos 90-100 kilómetros de la capital, un trayecto que por la A-1 se resuelve en torno a hora y media, según confirman las guías oficiales de turismo de la región. Y aun así, sigue siendo uno de esos planes que muchos madrileños dejan pasar año tras año sin saber que lo tienen tan a mano.
Sierra del Rincón, la joya que la UNESCO puso en el mapa
Cinco pueblos —Montejo de la Sierra, Horcajuelo, La Hiruela, Prádena del Rincón y Puebla de la Sierra— conforman esta comarca del noreste madrileño, encajada entre los macizos de Ayllón y Somosierra. Apenas superan entre todos los 700 habitantes, y esa baja presión humana es justo lo que ha permitido conservar un ecosistema que la UNESCO reconoció como Reserva de la Biosfera en 2005.
El 90% de su territorio está protegido, y en él conviven más de 1.000 especies de fauna y flora, algunas de ellas raras o amenazadas. Pinares, robledales, matorrales de alta montaña y, sobre todo, el hayedo que da fama a la zona: un bosque de cuento que parece fuera de lugar tan al sur de Europa.
El hayedo más meridional de Europa se pinta de oro
El Hayedo de Montejo es, junto con Patones de Arriba, uno de los símbolos más reconocibles de la Sierra Norte madrileña, y en octubre y noviembre alcanza su máximo esplendor. Situado en la vertiente sur de la Sierra de Ayllón, dentro de la propia Sierra del Rincón, este bosque de 250 hectáreas fue declarado Sitio Natural de Interés Nacional en 1974 y, en 2017, Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.
Sus hayas centenarias —algunas superan los 500 años y los 20 metros de altura— conviven con robles, acebos y fresnos junto al cauce del río Jarama, que nace precisamente en esta sierra, en la Peña Cebollera. Un dato que sorprende a más de uno: el río que atraviesa toda la Comunidad de Madrid tiene aquí su origen, entre las mismas hayas que en unas semanas se cubrirán de amarillo, naranja y marrón. El pueblo de Patones, no muy lejos de allí, se asoma a este mismo curso fluvial en su tramo más bajo.
Cómo visitarlo (y por qué hay que reservar con tiempo)
Aquí está la parte que muchos descubren tarde: el acceso al Hayedo de Montejo no es libre. Para proteger este espacio, las visitas se organizan en grupos guiados por educadores ambientales, con un máximo de personas por ruta y horario. Existen tres senderos —la Senda del Río, la de la Ladera y la del Mirador—, todos de dificultad baja o media y con una duración aproximada de hora y media.
La mitad de las plazas se reservan online con antelación y la otra mitad se reparte de forma presencial el mismo día, por riguroso orden de llegada, en el Centro de Recursos e Información de la Reserva de la Biosfera, en Montejo de la Sierra. En temporada alta —y el otoño lo es, con diferencia— las plazas online pueden agotarse con semanas o incluso meses de antelación, así que quien quiera pillar el bosque en su mejor momento debería empezar a mirar el calendario ya.
Más allá del hayedo: pueblos que parecen detenidos en el tiempo
Quedarse solo con el bosque sería un error. Los cinco municipios de la Sierra del Rincón conservan una arquitectura serrana de piedra y pizarra que apenas ha cambiado en siglos, y cada uno tiene su propio carácter. La Hiruela guarda un antiguo molino harinero; Puebla de la Sierra se asoma a un valle rodeado de montañas; Horcajuelo mantiene su núcleo etnológico casi intacto.
La gastronomía local tampoco decepciona. Los judiones de Montejo, las migas de pastor y las carnes de la zona son el complemento perfecto tras una mañana de senderismo, y varios restaurantes de los pueblos —como los de Montejo de la Sierra o La Hiruela— ofrecen menús pensados para reponer fuerzas con productos de proximidad.
Entre las opciones para completar la jornada:
- Recorrer el casco histórico de Montejo de la Sierra, con su antiguo potro y la fuente de Tres Cantos
- Visitar la iglesia románico-mudéjar de Prádena del Rincón, del siglo XII
- Acercarse a la laguna del Salmoral, un rincón menos conocido y muy fotogénico
- Dormir en alguno de los alojamientos rurales de la zona para conseguir pases adicionales al hayedo
Por qué esta escapada gana terreno cada otoño
El interés por este tipo de planes de proximidad no deja de crecer, y la Sierra del Rincón se beneficia de una tendencia que ya es evidente en otras zonas de la Sierra Norte madrileña: cada vez más gente prefiere una escapada de un día, sin colas ni aeropuertos, antes que un viaje largo. El otoño, con su clima suave y su luz dorada, es el escaparate perfecto para venderlo.
Lo razonable es no dejarlo para el último fin de semana de noviembre, porque el color del hayedo dura poco y las plazas se agotan antes. Si algo tiene claro quien ya lo ha visitado es esto: conviene reservar pronto, calzarse bien y llevar la cámara a mano, porque este espectáculo natural, tan cerca de casa, no espera a nadie.






