James Webb descubre enanas marrones de solo dos masas de Júpiter en su mayor panorama de IC 348

El observatorio ha capturado uno de los mayores mosaicos de la región de formación estelar, situada a 1.000 años luz en Perseo. El hallazgo de enanas marrones de dos masas de Júpiter desafía los modelos de formación estelar y difumina el límite entre planeta y estrella.

El James Webb detecta enanas marrones de dos masas de Júpiter en IC 348, a 1.000 años luz. La imagen es uno de los mayores mosaicos difundidos por la NASA, la ESA y la agencia canadiense CSA, y el hallazgo obliga a repensar dónde termina una estrella y dónde empieza un planeta.

El equipo, liderado por Kevin Luhman de la Universidad Estatal de Pensilvania y Catarina Alves de Oliveira de la ESA, no buscaba una fotografía bonita. Buscaba el límite inferior de la formación estelar. Lo que obtuvo fue un catálogo de objetos diminutos que no encajan en los modelos actuales, junto a chorros de gas y polvo que atraviesan la nebulosa.

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Las estrellas más pequeñas pesan alrededor del 8 % de la masa del Sol. Por debajo de esa frontera viven las enanas marrones, objetos que nacen como estrellas por el colapso de nubes moleculares, pero cuyo núcleo nunca alcanza la temperatura necesaria para fusionar hidrógeno en helio. Muchas solo llegan a fusionar deuterio, el hidrógeno pesado, durante una etapa inicial muy breve.

El hallazgo que estira el límite inferior de la formación estelar

En 2022, este mismo grupo ya había observado IC 348 con el Webb y localizó enanas marrones de tres a cuatro masas de Júpiter. La nueva campaña fue más profunda. La cámara NIRCam capturó el brillo térmico de los objetos jóvenes en 2024; el espectrógrafo NIRSpec confirmó las masas en 2025. El resultado, recogido en la publicación de la NASA, fueron enanas marrones de solo dos masas de Júpiter, equivalentes al 0,19 % de la masa del Sol, las menos masivas conocidas hasta la fecha.

La cifra importa porque los modelos de formación estelar no contemplan enanas marrones tan ligeras. Si una nube de gas colapsa, la física sugiere que se necesita más material para engendrar una estrella. Encontrar cuerpos de dos masas de Júpiter ahí abajo no es un detalle estadístico: es una anomalía que invita a revisar el mecanismo.

Los objetos que el Webb acaba de encontrar desafían los modelos de formación estelar y difuminan aún más el límite entre planeta y estrella.

Un disco alrededor de un objeto diminuto y una firma química inesperada

Entre las sorpresas hay dos que conviene mirar con lupa. Una de las enanas marrones más ligeras muestra indicios de un disco circumestelar, la estructura a partir de la cual podrían formarse planetas. Dicho de otra forma: podríamos estar ante un planeta en formación alrededor de un objeto que, a su vez, tiene la masa de un planeta.

La segunda rareza está en los espectros. El equipo detectó una banda atribuida a un hidrocarburo no identificado, una firma que solo ha aparecido en las atmósferas de las enanas marrones de menor masa. Si se confirma, estos objetos extremos podrían merecer una clase espectral propia.

El mosaico no se agota en las enanas marrones. En la esquina superior derecha conviven varias protoestrellas con objetos Herbig-Haro, regiones luminosas que nacen cuando los chorros de las estrellas recién formadas chocan contra el gas y el polvo circundantes. La estructura alargada catalogada como HH 797 resultó ser, mirada de cerca, dos protoestrellas con emisiones casi paralelas. A su lado, HH 211 exhibe una forma de hélice, con chorros estrechos y flujos más amplios.

La imagen forma parte del Programa GO 4866 del Webb. Según el comunicado de la ESA, además de estudiar los objetos de menor masa nacidos del proceso de formación estelar, este programa busca comparar cómo varía la población de cuerpos de masa planetaria entre regiones de formación y rastrear el origen de la firma de hidrocarburos.

Por qué la frontera entre planeta y estrella se ha vuelto aún más borrosa

El descubrimiento no rompe la astronomía, pero sí la complica. Durante décadas, la frontera práctica situaba a las enanas marrones entre las 13 y las 80 masas de Júpiter: por debajo, la fusión de deuterio deja de ser eficiente y los objetos se parecen más a planetas gigantes; por encima, la fusión estable de hidrógeno define a una estrella. Hallar enanas marrones de dos masas de Júpiter coloca a estos mundos en un terreno ambiguo.

Yo creo que lo más honesto es no precipitarse. Los espectros de NIRSpec son de alta calidad, pero la confirmación independiente y una caracterización atmosférica más fina serían convenientes antes de reescribir los manuales. Aun así, el dato está publicado por la NASA y la ESA con revisión de sus equipos científicos, y encaja con una tendencia creciente: la formación estelar produce objetos sorprendentemente pequeños con más frecuencia de lo esperado.

Si alguna de estas enanas marrones alberga un disco y forma lunas o planetesimales, la definición de planeta se volverá aún más incómoda. Ya no bastará decir que un planeta es lo que no fusiona. Habrá que explicar por qué un objeto con masa de planeta puede tener su propio sistema. Las próximas observaciones del Webb en IC 348 permitirán afinar los resultados y buscar discos en otros de estos cuerpos.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Enanas marrones de solo dos masas de Júpiter, las menos masivas conocidas hasta la fecha.
  • Dónde: Región de formación estelar IC 348, en la constelación de Perseo, a 1.000 años luz de la Tierra.
  • Institución responsable: NASA, ESA y CSA, con el telescopio espacial James Webb.
  • Cuándo: Imagen NIRCam de 2024, espectroscopia NIRSpec de 2025 y publicación el 15 de septiembre de 2026.
  • Impacto a futuro: Desafía los modelos de formación estelar y difumina el límite entre planeta y estrella.

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